martes, octubre 19

La virtud de la lujuria…



   Octubre 2010.   La virtud de la lujuria…

 

El esplendor de naturaleza, posee su voz sutil, y en esto, la claridad del erotismo.

Como un sonido de visiones sensuales, convocan a la aceptación, a la indescriptible narrativa.

Obsequio oloroso de almizcle, el colorido que es en corolas levantadas, ofrecen sus pétalos o ramas en las lluvias hipnóticas de sus vapores.

Dios o la vida, la vida o Dios, halago a la mujer, porque cantando y bailando, con su copa derramo el néctar en la música de cada movimiento, dejando caer la semilla de lo que ama y así, la vida se fecundo en una floresta, bosque o rio.

La virtud de la lujuria en palabras, es la poesía, haciendo uso de una delicadeza fragante, describiendo paraísos con las metáforas o las parábolas.

Leyendo autores varios, recojo muestras, no sujetas a equilibrio, las trasplantó aquí, a esta maceta, rincón existencial o espacio y recupero del jardín de la memoria, insinuaciones afrodisiacas que toman cuerpo al ser leídas.

Te ofrezco este pétalo, construye tú la rosa.

Saúl Ibargoyen.

Lo obsceno, es lo sagrado invertido.

Luis Cardoza y Aragón.

Guarda silencio, después de un tiempo, distinguirás la voz entre el barullo de los ángeles, Dios es mujer.

Efraín Bartolomé.

Lo llevas en tu boca, y cambia el rumbo del fuego entre las hojas.

Fernando Alegría.

Lo desnudo no es erótico, lo erótico, es lo desvestido.

Luis Cardoza y Aragón.

La palabra humano, está a medio camino entre el mutismo animal, y el silencio de Dios.

Louis Lavalle.

Hay que tener un caos en si mismo, para dar a luz una estrella danzante.

Fiedrich Nietzsche.

Bésame, vamos, que bella eres, soy la flor silvestre, paloma mía, no hay en ti defecto, despierta, corre, ven, dame tus labios, estoy enferma de amor, llévame al lecho.

Cantar de los cantares.

Desde BC, mi rincón existencial, Andrea Guadalupe.

                                          


 


domingo, octubre 17

Los muertos que viven en mis recuerdos.


Octubre.2010.   Los muertos que viven en mis recuerdos.

 

A veces, me gusta caminar como desesperada que ha perdido el rumbo.

Sobre todo cuando recorro los senderos que llevan a cementerios con tumbas tranquilas y lapidas anónimas.

Busco como en los templos, los rincones más huérfanos y sentarme a meditar junto a los muertos que en realidad descansan en paz.

En ocasiones, pienso que sería hermoso estar muerta, sabiendo que mi alma no se mantendría en reposo, y no pasaría mucho sin que se pusiera a curiosear en las tumbas vecinas.

Con estas ideas en la cabeza, siento sobre mí las miradas piadosas e invisibles que me invitan a tomar mi tiempo.

Cuando visito los cementerios, siento que estoy en el lugar adecuado para reflexionar en lo que nunca seré, en quienes jamás me aceptaran, y sobre todo en la brevedad de la vida.

Ayer la neblina era cerrada, el ambiente húmedo y frio, el ánimo se encogía y mis pasos me llevaron a un cementerio solo, donde, me dio la bienvenida un angelito de mármol y mirada tierna, que ya se había acostumbrado al cautiverio.

Antes no tenía idea, ahora sé que esas aventuras no son más que una indagación inútil alrededor de mi ataúd, y que los muertos serán siempre una compañía agradable, tal vez como la de los perros, que tienen el mal gusto de ser amables.

Me gusta sentarme entre lapidas, leer, meditar, escribir.

Y cuento esto, porque hoy nuevamente amaneció el día frio, con neblina, el ánimo propicio para un llanto silencioso, lento, sanador.

Tiene algunos años que no visito las tumbas de los muertos que viven en mis recuerdos.

Debí dejar que mi ciudad de origen y las situaciones que forjaron mi historia, murieran en mi memoria.

Soy persona testaruda, quiero volver  la ciudad que se alegro cuando me vio salir.

¿De dónde viene la furia inútil?

No lo sé, sólo que me veo justo frente a la urna donde reposan las cenizas de mi padre, platicando con orgullo mal disimulado de los logros de su nieto en la mecánica, mi hijo.

Y en el Café Parroquia, saboreando un café caliente, negro y amargo, mientras rio y digo: Querido Ricardo, mientras yo viva, jamás descansaras en paz.

Desde BC, mi rincón existencial, Andrea Guadalupe.

 

 


                                             


 


Y lo vi volar…


Octubre.2010.   Y lo vi volar…

No me lo contaron, puedo asegurarlo como otras tantas cosas curiosas que pasan en este mundo.

Que el perro paso volando a unos metros de mi cabeza.

Del barandal del segundo piso en el edificio de gobierno donde hacen diversos trámites, pasó volando y se perdió en un ángulo de cielo y suelo que, en ese instante me resulto invisible.

Solo escuche el eco de un aullido en las llanuras de mi cerebro y me imagine pertenecían a algún chamaco, de esos que únicamente con un golpe ponen en paz sus padres.

Más adelante me entere que el perro había venido muy feliz a pagar alguna licencia municipal, y, por las características de su especie, no había sido aceptado.

Le dijeron: peludo, coludo, orejón, animal, humillándolo.

Esto lo deprimió, y aprovechando que se encontraba en depresión amorosa, y en un segundo piso además, erizo el lomo y se lanzo al vacio.

Y lo vi volar.

Aunque también me platicaron lo que realmente sucedió, un chiquillo con alma de taquero, y corazón de bandolero, lo correteo por los pasillos, asustándolo con muecas y gritos, empuñando en su mano derecha, un cuchillo cebollero imaginario, obligándolo así a saltar del barandal.

Encontrándose con la transparencia, fragilidad y falta de solidez del vacío.

Y  lo vi volar, como otras tantas cosas extrañas que suceden en este mundo, chocando bien recuerdo, con el sólido suelo.

Desde BC, mi rincón existencial, Andrea Guadalupe.



sábado, octubre 16

Apuntes…


Octubre 2010.   Apuntes…

 

 

Después del caos en que me he envuelto por el cambio de lugar de residencia y trabajo, acomodando mis cosas, encontré algunos  cuadernos, reviso las ideas, los apuntes… y observo que hay un sinnúmero de escritos por terminar, figuraciones e intentos de fuga y desplazamiento, que no son otra cosa que barcazas en puertos de partida, donde carecí de la marea de tinta necesaria para terminar de zarpar…

Me hubiese gustado saber hacia dónde me habría llevado este apunte: "Hoy me he decidido a no más descuidos.

Me he aseado con una disciplina feliz y, mientras besaba los labios de una taza de café, he planchado con las firmes  caricias de un vapor amable  mi blusa crema.

  Así, pasando la suavidad de mis dedos por la tela y sintiendo la belleza señorial de una tarde, caminaré con la paz sobreviviente de una sonrisa en el pensamiento…."

O este otro: "Si Dios me ha ofrecido la posibilidad de transformar en belleza el estiércol de los sueños nunca realizados, ¿por qué en estos momentos me arrebata mis propios sueños y deja abiertos mis ojos a la crueldad humana?

Si alguna vez la escritura me salvó la vida, ahora está apagando la luces de mi salón en este mundo, mientras tú danzas en las pista  de la inconsciencia…"

Y, en realidad, este me conquista: "Una nube pasa como un frailecillo contento, la niña con trenzas me sonríe, cuánta belleza hay en un angelito desnudo agrediendo una manzana… ¿Será que el amor y su estupideces nos distrae?"

Caray, debí realizar algo muy bueno a partir de este otro apunte primerizo: "Cuando leas la palabra AMOR, aparecerá en la pantalla de tu mente el más bello racimo de extrañezas conceptuales… Y ese, será  mi mayor regalo: ¡Enseñarte a imaginar!".

Y, para dejarlo ya, no puedo despedirme sin referirme a este embrión preñado de necia luminosidad: "Ahora escribiré en un tono instructor y visionario, como uno que saca luz de sus venas; uno que es llamado, en contra de todos los pesares de los infiernos juntos, escritora..." 

Desde BC, mi rincón existencial Andrea Guadalupe.