martes, febrero 18

Si los vacíos nos unen, ¿son más grandes?

Febrero 2014.    Si los vacíos nos unen, ¿son más grandes?
Nostalgia, soledad serena, hermosa, como la noche que estuve en tus brazos.
Cándidas pasiones, alegrías y desilusiones, que antes huyeron,  vuelven a mi mente después de mucho tiempo ausentes.
Dejo que el corazón, se deslice, por las infinitas esquinas de la tarde, dejo que su latido, me golpee, llenándome de incertidumbre...
Ese desvelo de costumbre, hace que me sienta viva, jugando, el atardecer, se llenó de mis mañanas.
Dulce penumbra, que no me pertenece, ni el suspiro, ni el alba.
...Dulce engaño, dulce memoria... Dulce tu piel al contacto de mis labios.
Es un espacio fronterizo entre lo que de verdad se quiere y quien nunca nos quiso.
Es suspiro que...cuando queremos atraparlo, ya se ha ido.
La belleza del silencio, se saborea con ausencias, y se abona con recuerdos.
Voces intermitentes que dicen: el amor es la sustancia que nos mantiene vivas, y proclaman que los sueños, nos pertenecen… Hablan  de cercanías, no tan lejanas, y piden escribir, para no sucumbir...
Llueve, todo se transforma, la lluvia es silencio húmedo, es bella, melancólica, la luz se torna perla, y a mí, desde tu ventana, me gustaría verla.
Si no fuera por el mar, me sentiría más sola... Marejada de encaje, espumas blancas.
El mar emite espejismos de sirenas y luna... suaves como una caricia de seda.
Me  protejo en la lejanía con versos, y  besos... ...y como la lluvia resbalan por entre mis sueños.
Desde Tijuana BC, mi rincón existencial, lugar donde me pregunto: Si los vacíos nos unen, ¿son más grandes?

Andrea Guadalupe. 

lunes, febrero 17

Versos sin atrapar...

Febrero 2014.     Versos sin atrapar...
Gracias por leer mis palabras, porque la tristeza es más leve, cuando alguien te lee a través de la red...
Besos y versos, dos buenas mundos para navegar y dos buenas excusas para perderse
A veces he pensado que las mariposas son versos sin atrapar...
Flotan, vuelan, a la deriva, así van los poemas-mariposas, flotando al aire.
Tengo las manos llenas, de miradas...que aún no son ausencias.
Sonríen entre besos y adioses.
La madrugada me arrastra de nuevo a la rutina, miedo y cansancio.
Las hojas se retuercen inquietas mostrando calma, desespero
Es tu amor que: se involucra, cede, antecede, acontece, procede, se rinde, inunda, vuela.
Incide, se mece...crece y… atormenta.
Habrá más besos y más noches, y quizás… cierta dosis de arrepentimiento.

Desde Tijuana BC, lugar donde la pasión resurge y se eleva, lucha y perdura hasta perder la cordura. Andrea Guadalupe. 

Lo vi, lo oí, lo escribí.

Febrero.  2014.           Lo vi, lo oí, lo escribí.
Cómo quieres que no sueñe, si no tengo nada mejor que hacer.
Dejo correr, mejor volar...imagino tus manos llegando muy lejos...
Poemas, deseos, miradas, espejos del alma.
Detrás de la puerta, sólo la sombra…La soledad tiene muchos caminos, duelen las lejanías.
Los minutos se pasean como hormigas, lentamente hacia la nada.
Quedan, solo el recuerdo, el perfume, las huellas de sudor entre las sábanas.
No hay olvidos, solo el susurro donde se columpian deseos de mariposas, imagino colores de arcoíris...
Bésame de nuevo amor, cúbreme de placer y esperanza, desparramada en el suelo, suspiro, luego… te sueño.
Vuelve porque sin ti no hallo razón para, despierta, continuar soñando
Vuelve, regresa, deja que sueñe a tu lado.
Acércate a mis manos... Acércate a mis ojos, donde llueven olvidos y sueñan palabras.
Todo lo vivido del recuerdo que llama...
Desde Tijuana BC, mi rincón existencial, lugar donde la tristeza provoca poesía que libera el dolor...

Andrea Guadalupe. 

sábado, febrero 15

Si regresas, sólo si regresas…

Febrero 2014.      Si regresas, sólo si regresas…
... No sé si en algún momento te habrás dado cuenta de lo que has significado para mí a través de los años.
Conoces mis ideologías, mi vida, mis luchas, y que aún en la distancia, tengo que sentirme feliz en tu presencia.
Nunca te digo adiós, ni tengo que esperar tu llegada, pues nacer y morir es lo mismo si las palabras no se atascan.
Y yo, la que te quiere, cierro los ojos esperando retazos de una semana incierta.
Mientras, transporto el mundo en los brazos y la luz ciega mi búsqueda, apagando la tortura que me causa pensar en ti.
En la nostalgia, llega un invierno vistiendo grises envejecidos y una fuga de vestidos de muñeca.
Invisible abraza los atardeceres con risas y roces; se reafirma sin apatías, por esa razón, nazco y muero en cada línea.
Por eso me cubro de un viento que me enfría el alma, ese en el que la vista se nubla por el cansancio del tiempo.
No puedo ser libre y me despierto soñando que el mar silencioso me acuna.
Ven, vamos a desenterrar el tiempo, he sabido esperar con elegancia, vibrando sola en mi entusiasmo, hasta que nuestros cuerpos se unan en lujurioso deseo.
Si regresas, verás mi boca esperando indecisa.
Desde Tijuana BC, mi rincón existencial, lugar donde te digo: Si regresas, sólo si regresas, sabrás que hay algo que no deseo: una vida sólo de sueños y carecer de ti.

Andrea Guadalupe. 

viernes, febrero 14

En éste 14 de Febrero, pido que levante el dedo quien...

En éste 14 de Febrero, pido que levante el dedo quien...
Juro que no estoy triste, es un poco de hastío lo que curva mis labios con las esquinas hacia abajo.
Un gesto que me hace interesante y bohemia.
Pido que levante el dedo quien no ha recibido una puñalada en el corazón y ha salido al exterior con una sonrisa ensangrentada.
Por favor, no se rían, ocurre que cuando escribo, las emociones parecen tener su escape por los dedos y todas las palabras se ensucian de ellas.
Es como tener los dedos manchados de tinta y pretender no dejar huellas.
No puedo ir con guantes de látex siempre, la asepsia sólo funciona en hospitales y funerarias.
Soy una aficionada a la escritura de metáfora fácil, que si tuviera que morir ahora mismo para ser una autora capaz de hacerla sentir orgullosa de haberme amado, invocaría a Dios, para que me destruya como al Coyote que persigue eternamente al Correcaminos.
Reconozco que me siento un poco deprimida, no voy a quejarme, yo no me quejo y menos delante de un papel en blanco, las escritoras no lloramos, creamos mundos imaginarios,  sólo cuando todo esto de aquí dentro, entre el ombligo y el pecho se hace viscoso y caliente, fuerzan los lacrimales y una llora sin ser necesario, sin estar triste.
Parece un drenaje linfático visto desde mi ignorancia.
Esto escrito en tinta sepia, es una pesadilla, no es tristeza, es este dolor…
Es el espejismo resultante de un golpe doloroso, quiero decir que el espejismo es atrozmente real.
Quiero decir que no pretendo otra puñalada más.
A ver, que alguien me ayude levantando el dedo y reconociendo que duele tanto no tenerla, sólo  quedan ganas para tirarse en el suelo y dejar que caiga encima lo que sea, y que caiga pronto, por el amor de dios.
Siempre buceamos en nuestros dolores con gasas y yodo intentando restañar la hemorragia. Nos metemos en nuestro propio sistema vascular buscando la vena rota, porque algo se rompe cuando se queda una sola.
No es lógico que se doblen así las comisuras de los labios sino hay una fuerte fractura o algo ha reventado.
Lo importante es no sentirse triste, porque el dolor es heroico, la tristeza humilla la vida.
Al menos, los ojos están brillantes y dan un aspecto inteligente.
Están brillantes porque había un exceso de sangre y agua en el cuerpo.
Es lógico que cuando una escribe, se abstraiga y tienda a rascarse aunque la herida sea indolora.
Estoy triste, estoy tan triste que tengo prisa por morir.
Estoy tan triste sin ella, que quisiera olvidar que un día nací, la conocí, la amé y murió sin saber quién era yo.
Sé que si me reencarnara, nacería como una niña triste, de ojos siempre húmedos y de manos nerviosas.
Es imposible que todo este dolor pueda quedar en el limbo y así nacer sin recordar, sin sentirme triturada por dentro.
A ver, pido que levante el dedo quien piense que no me voy a encontrar con ella.
Aunque, no, por favor, no lo levanten por lo que más quieran, por favor, sólo necesito que aguanten su sinceridad unos segundos más.
Desde Tijuana BC, mi rincón existencial, donde en éste 14 de Febrero, pido que levante el dedo quien...

Andrea Guadalupe. 

domingo, febrero 9

¿Por qué hará tanto frío cuando estamos tan solas...?


Febrero 2014.           ¿Por qué hará tanto frío cuando estamos tan solas...?
Esta semana, casi entera, estuve en la cama por culpa de una gripe mal curada, y comprendí que las personas que están más lejos son las que tengo más cerca, mientras que otras, se ven cada vez más lejos, desgraciadamente.
Quienes que paseamos bajo la lluvia corremos bajo el peligro de la gripe, un precio bajo si se me pregunta.
Por eso quizá pueda afirmar que los hospitales en invierno se llenan de solitarias melancólicas que se cruzan miradas cómplices, confesando haber perseguido sueños en plazas mojadas o simplemente para ahogar lágrimas sinceras y respetuosas en soledad.
¿Por qué hará tanto frío cuando estamos tan solas...?
Hay cosas que no borran el tiempo ni la distancia, la memoria se aviva sin pretexto, nos envuelve de pasado con demasiada facilidad.  
Si esa vida espectral que se hace real, en el fondo la conciencia hace que esa presencia siga bailando alrededor….
Sentirse en casa, pasear la ciudad envuelta en un cúmulo de sensaciones que siempre estuvieron ahí, aunque parecen nuevas.
El problema en sí, es la existencia de estos…rincones a los que acudimos en las ocasiones en que necesitamos encontrarnos a nosotras mismas… que tengamos esa necesidad de encontrarnos y perdernos y volver a reencontrarnos, aunque a veces ya sin ser las mismas.
Estos rincones no existen, los creamos y en ellos, nos creamos, nos recreamos y volvemos sobre nuestros pasos para volver desde el punto que salimos hace ya mucho tiempo.
Yo tengo uno, en realidad tengo cientos, repartidos por toda la geografía.
Llego, me siento, respiro, me encuentro y me despido hasta la próxima, con la ilusión de que no haya próxima y está sea, por fin, la vez que de verdad me encuentro definitivamente.
Despertar olvidando todo el pasado reciente, las personas que ya no están, las que no volverán a estar, para compartir de nuevo tus sueños con alguien que siempre estuvo a tu lado y tú no te dabas cuenta.
Volver a los sitios de siempre, con la gente de siempre, volver, esa es la eterna disyuntiva de quienes que no tenemos hogar.
Desde Tijuana BC, mi rincón existencial, lugar donde la nostalgia hace más dulce la agonía.

Andrea Guadalupe. 

sábado, febrero 8

Cada Vikingo elije su muerte…

Febrero 2014.   Cada Vikingo elije su muerte… 
Herido, se aferra a su espada sin retroceder cuando llega la muerte, diez hermosas Valkirias lo transportan al salón de los muertos.
Siente el suave tacto de los besos en sus heridas, desnudado entre caricias, limpian su cuerpo las vírgenes del paraíso para después sumergirle en el goce de sus íntimas delicias.
Las vehementes doncellas se entregan una y otra vez al vikingo en un sinfín de orgasmos y gemidos…
Despierta empapado en sudor y relata su sueño a su padre.
Hijo, es hora de encontrarnos con Odín, lucha a mi lado, pronto nos reuniremos en el palacio de los guerreros caídos en el campo de batalla, sólo recuerda: sujeta orgulloso tu espada en la hora final, pues  el destino de los cobardes es el infierno de la sodomía, donde la carne del hombre es deseada por el hombre, sin mujeres ardientes ni batallas.
Ocho fieros enemigos les acorralan.  
Contempla la espada que atraviesa el pecho de su padre y arroja la suya rindiéndose.
Padre, lo siento… Cada Vikingo elije su muerte… 
Desde Tijuana BC, lugar donde hoy, mi mente divaga en el paraíso de los dioses y héroes de la mitología nórdica.

Andrea Guadalupe. 

viernes, febrero 7

Principio y epílogo.

Febrero 2014.   Principio y epílogo.

Esa escritora colecciona historias, al principio fue diversión y oscuro placer sadomasoquista, que no es lo mismo, sólo que es igual.
Al principio fue inercia: un dolor acá, una lagrima allá, hasta que lo sutil pesó, y la costumbre fue obsesión.
Esa escritora, tiene el hábito de perder, porque de cada romance fracasado recoge retazos para guardar, algunos están en su refrigerador: fotografías siempre en blanco y negro o imanes que se rompieron solos de tanta atracción, y en su mesa de trabajo: cartas, recados, dedicatorias, manchas.
Colecciona nombres mentalmente, hace fichas y las recita, como citas bíblicas, en el baño, tiene una pequeña instalación y ahí,  entre los azulejos, guarda los cepillos de dientes de quienes pasaron, y una etiqueta por cada propietario, con una fecha de referencia y un signo de bien o mal.
Ella sabe bien, que acumular no es tener, que las ruinas no son historias, y llena la casa de ornamentos, porque, sabiéndose tan sola, le aterra la indiferencia.
También, colecciona canciones que ha dedicado y juega a nunca dedicar dos veces la misma, su voz, es un cementerio, y sus letras, notas quemantes, en eso, es infalible.
Esa escritora, colecciona ayeres embalsamados, futuros pasados que no transcurrieron, pedazos huérfanos del nunca jamás.
Hay voces, que expresan que no vive, otras, dicen que los ojos sólo le funcionan cuando mira hacia atrás.
Aunque también, hay quien aspira a ser un trozo de papel junto a su pasta dental.
Esa escritora, no confunde recuerdos, aunque, a veces no sabe bajo qué etiqueta extravió la noche, el crepúsculo del amanecer, la risa, y la realidad.
Porque desconoce que escribir no es una salida, es una trampa.
Desde Tijuana BC, lugar donde sobrellevo una maldición literaria: principio y epílogo.

Andrea Guadalupe.

jueves, febrero 6

Escribo con sangre: Fénix.

Febrero 2014. Escribo con sangre: Fénix.
Hoy he decidido cerrar todas las ventanas, por lo menos hasta mañana que, como también dicen, será otro día.
Un mañana en el que da igual si el sol luce o se esconde, para olvidar, o por lo menos para no recordar que la incapacidad se apodera de todo y no queda sino mirar hacia delante, porque el presente estruja un poco más
Mientras tanto, descanso en una esquina del laberinto emocional, pensando lo que fue, lo que es y lo que será, donde los pasajes ya no tienen ni nombre recorro los pasadizos de mi alma  intentando encontrar la salida, la entrada, o cualquiera.
El camino sólo lleva a alguna parte si se le transita, y yo, llevo unos buenos zapatos.
Dónde los senderos no proyectan sombra, busco un refugio que me de fuerzas para atacar de nuevo, para ser lo que era.
Donde los caminos se cruzan busco la rosa de los vientos, de la que dependen los destinos de quienes no creemos en autopistas y soluciones únicas.
Donde los sueños mueren, yo renazco una vez más mirando al vacío.
¿Qué se le va a hacer? Hoy no tengo ganas de levantarme, ni de pelear.
Hoy tocará rendirse, dejar que las letras sigan como lo hacen los minutos, las horas y los días, bailando por las calles como perinolas enloquecidas.
Mientras, yo, sigo a la gente que me interesa, porque la única gente que me interesa es la que está loca por vivir, hablar, con ganas de todo al mismo tiempo.
 Gente que nunca bosteza ni habla de lugares comunes, sino que arde, arde como fuegos artificiales, explotando igual que arañas entre las estrellas.
A veces el equilibrio es imposible y no soy capaz de encontrar mi lugar entre el cielo y el infierno.
Hoy se me hace difícil escribir hasta lo que parece más simple... aunque no sé si realmente existe algo simple en esta vida.
Desde Tijuana BC, tierra donde los días que no tienen nombre, escribo uno con sangre: Fénix, y aún me quedan muchas vueltas que dar porque estoy loca por vivir.

Andrea Guadalupe. 

Noches en silencio.

Febrero 2014.  Noches en silencio.
Quien mira al exterior, sueña, quien mira al interior, vive.
Era este, un caminante de los rumbos del mar, anciano como perro viejo.
Era un caminante que recorría el puerto mirando al suelo, que durante el día, caminaba sin rumbo entre recuerdos.
Nunca se detenía con nadie, salvo alguna ocasión, con el viento.
Todos los mediodías, se sentaba en una banca de la plaza a tallar figuras de madera con una navaja vieja.
Siempre empezaba una figura, luego, desaparecía hasta la hora de cenar y, cuando pocos podían verle, partía en su vieja barca.
Siempre volvía una hora antes de que saliera el sol.
Una tarde un joven se le acercó amable: ¿Puedo hacer algo por usted? preguntó.
No, no gracias, estoy bien, contesto el viejo caminante de las mareas.
Tal vez, guiado por su buen corazón, el muchacho, cada día, hacia la misma pregunta al encontrarlo, aunque, siempre obtenía la misma respuesta.
En un día, especialmente frio como hoy, el joven llegó junto al viejo y se detuvo.
No dijo nada, ¿para qué?
Esperó y, al ver que el viejo no se movía, se dio la vuelta.
Oye, espera, hoy si puedes hacer algo por mí, por favor, toma estas monedas y anda a comprar un café.
Al principio dudó, luego se volvió hacia el viejo, con una sonrisa en la boca, fue a conseguirle una bebida caliente.
Aquel día no hablaron mucho aunque, con cada sorbo de café, la lengua del mayor se fue soltando y el oído del joven abriendo.
De ahí que conociera la historia del anciano marino, y que se enterara de que, poco a poco, estaba perdiendo la vista.
Empezó pocos años antes y, de un tiempo a esta parte, el pobre hombre ya sólo distinguía luces y bultos.
¿Y por qué sale a navegar? preguntó.
Mira, por la noche, en tierra, todos los gatos son pardos y en la mar, todas las luces son sueños.
Busco un lugar donde llorar y reír... en que mi cuerpo y alma suden felicidad; en ocasiones, le encuentro, aunque otras, otras la brújula se desorienta
¿Son los faros o los sueños lo que hay que perseguir?, en cualquier caso, lo que hay que hacer es navegar, al final no importa ni la vela, ni el viento.
Lo único es sujetar el timón con fuerza para llegar a un puerto seguro, tenga o no tenga faro.
Desde Tijuana BC, lugar donde escribo, haya o no haya sueños, pues mi alma, viaja por un camino por el que ya ha perdido la esperanza de pasar noches en silencio.

Andrea Guadalupe.