En mi caso, busco en la escritura la libertad que en otro camino no he encontrado.
Quien escribe es una persona en que la dificultad se hace plena.
Quien escribe, surge en una variedad, donde la esfera verbal, por una razón u otra, se ha venido cargando de un valor imaginario.
Muchas veces hay un antepasado, lejano o cercano, en mi caso, mi mamá _ abuela, que intento escribir, y mi padre, para quien la lectura fue clave en su vida.
Quien escribe, es un ser que retoma esa combinación inconclusa.
Generalmente, la familia en la quien escribe, posee una relación especialmente problemática con el sentido y el lenguaje.
El núcleo familiar ha acumulado secretos, desarrollado códigos equivocados de comunicación, difundido desinformación esencial acerca de la propia identidad o el sentido se ha desvanecido por completo.
La psicología actual, sabe que cada miembro de una familia, continúa los patrones auto destructivo de ese grupo.
Y a la vez, surge el mismo patrón como intento de solución en el punto en que se ha fracasado hasta el momento.
El problema más concreto, el más complejo que vive quien escribe, es; ¿Como salir de este desorden?
Lo más común es que no se sepa porque se escribe.
Simplemente se tiene la intima necesidad de dedicar jornadas a pensar, descifrar, construir sentidos a través de lo verbal, sin necesidad de indagar que fuerza le motiva.
Que quien escribe, no sepa por qué escribe, es parte de las leyes de auto desconocimiento albergado en su grupo.
Quien escribe, aparece ahí, donde hay un tan innecesario como profundo, exceso de misterio.
No son premios o reconocimientos lo que contribuye a la aparición de gente que escribe, son sociedades irracionales.
Quien escribe es el resultado del ilógico acumulado, que estalla en forma de análisis, concentrados en apreciaciones y palabras.
Lo cruel de esta necesidad humana, es que quien escribe, puede aparecer en cualquier estrato de la población.
Quien escribe, tiende a escaparse imaginariamente de la realidad_confusion que habita.
La mayoría de quienes escribimos, por lo tanto, nos fugamos.
Quienes escribimos, aparecemos porque una sociedad está perdiendo sentido.
Y somos a la vez, seres repletos de absurdos, y el intento que el paradójico hace para volver a significar algo. Y tú, ¿Escribes?Andrea Guadalupe.
Andrea Guadalupe.
Tijuana BC. México. Tierra que abraza siempre al regreso, que cobija entre latidos
sumergidos en una busqueda natural.
Desde mi rincón existencial, donde el sol nace al poniente.
Viajar a 90 kmts/hrs., en motocicleta, no es lo mismo que hacerlo en el vehiculo de José Ángel, mi hijo mientras el conduce.
La carretera Tijuana –Ensenada, ya no es la pantalla _ paisaje desde la comodidad del pick _up, con un cd en el reproductor.
Ahora el viento golpea mi pecho, me da de lleno en la cara, existe la posibilidad real de un derrape en la siguiente curva.
El velocímetro indica 110 kmts/hrs., mientras la tentación invita a cometer un descuido.
Solo que me siento más viva, más libre.
No estoy actuando, no estoy rompiendo lanzas, son 115 kmts/hrs.
Me he puesto en el extremo de mí, porque con ello me recupero a mí misma.
Rescato una historia, una vida que no es sino mía y como tal, la puedo reventar.
Y que no quiero hacer.
La maquina no es parte de mi cuerpo, mas sin embargo, en cada revolución del motor, se integra a mí, vibra entre mis piernas, ruge en mis manos, sacude mis emociones, estremece mi alma.
A los 120 kmts/hrs., montada en ella, el asfalto es una visión borrosa.
La velocidad, amante urgido de infinitos celos, remueve todo pensamiento que pueda distraer.
Borra todo lo que no sea ella misma.
Me hace sentir toda nueva, ahora no soy sino una conciencia atrapada en una piel y soportada por huesos.
Soy la cosa_sensaciones_sentimientos generados entre la curva, el cielo, los aromas que surgen del mar, y bañan la costa mezclados con el aire frío.
Soy la libertad inmensa que ha 130 kmts/hrs., podría decidir mi muerte con solo girar la muñeca de mi mano y prefiero no hacerlo.
Me siento y quiero seguir viva.
Montarla fue casi un acto curativo, un reto a los malestares emocionales que no me dejaban ser libre cuando me atraparon.
Ahora quiero aquí a los fantasmas de mi pasado, compartir con ellos en silencio.
No saber nunca que sintieron otra cosa para decir las mismas mentiras.
Jugar a que nos pasa lo mismo, porque nos pasa.
Caminamos al lado de nuestra muerte y la ignoramos para mirar la de otras personas.
135 kmts/hrs., nos alejamos, ustedes mueren, yo no.
Les dejo morir si no les hablo o les escucho, me suicido al callar, por agredir hasta borrarles.
El silencio nos suprime, nos elimina.
Sobre una motocicleta, con la velocidad y sentimientos en crescendo.
Porque en el fondo, deseo verles, reír, caminar, redescubrir la condición de quesiempre fuimos.
Solo que el silencio de la realidad mata los sueños.
Con la velocidad todo desaparece, coloca los afectos en su más justa dimensión.
Estas sacudidas, hacen que me sienta atenta.
No porque viva una muerte, sino porque el aire y la velocidad lavan mi alma.
Es un algo que ahora no puedo explicar.
Con la muerte en mi mano, me esfuerzo por saturar mi espíritu de amanecer, de este amanecer.
Se trata de un extraño desahogo, quizá incomodo, como el asiento de esta maquina.
145 kmts/hrs., y llegue a mi limite, pude externar lo que tejen mis pensamientos, sentir lo que vivo; corazón, pesares, razones, deseos, cuerpo.
Conciencia entera que llega al extremo de si, que estira las yemas de los dedos buscando.
Así sea para encontrarse a si misma en rutas largas, mucho menos veloces que los 145 kmts/hrs., que me han traído hasta aquí, mientras mi cuerpo busca donde sujetarse, me tiemblan las piernas, los nervios me sacuden, sonrió frente al mar sin atreverme a caminar.
Me descubro viva, me descubro feliz.Andrea Guadalupe.
Andrea Guadalupe.
Desde mi rincón existencial, donde el sol nace al poniente.
En cambio, algunos seres humanos con quienes nos toca convivir, no la tienen.
Quizá por eso se les llama desalmados.
Recuerdo la vez que yo llegaba de un largo viaje por motivos de trabajo, y tú ingresabas al hospital.
Sin importar cansancios, pase las largas horas al pie de tu cama, tomando tu mano, desesperando a los médicos con mis preguntas, mientras tú, permanecías en estado de coma.
Solo podía salvarte el milagro que nunca llego.
Te fuiste tomando mi mano, y mi voz prometiéndote ………………..Voy a estar bien.
Existe la maldad entre las relaciones humanas cuando estas se miden solo por intereses.
Eso no lo podías saber tú, porque en un amigo verdadero no hay maldad.
Si alguna ambición existe en las relaciones humanas, es porque un ser desalmado movido por intereses lo uso ahí.
Cuando vivías, yo procure ser persona digna de tu amistad.
Ahora que no estas, busco ser una buena amistad con quien me rodea, porque así siento que estas aquí.
No hay nada como un buen amigo, para despertar una buena amistad.
Andrea Guadalupe. .
Andrea Guadalupe.
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Desde mi rincón existencial, donde el sol nace al poniente.
Poco antes de morir mi padre, era un hombre de más de 70 años, y sin embargo, cuando salíamos a caminar, me tomaba del brazo y por momentos, su sonrisa era la de un joven.
En sus ojos brillaba una extraña luz.
Interrumpía de pronto su platica y perdía su mirada en lejanías que solo el podía ver.
Era entonces cuando en los labios le aparecía esa sonrisa esa sonrisa vaga y en los ojos ese resplandor.
Mi padre fue un eterno enamorado del sexo femenino, y en su primera juventud, conoció a la mujer que le acompaño en pensamiento hasta el último de sus días.
Una vida pasó, que es mucho pasar, y muchas cosas en ese tiempo le pasaron a mi padre.
Solo que algo no paso: El recuerdo de aquella mujer en su vida.
Cuando ese recuerdo llegaba a él, de repente surgían, la sonrisa vaga y esa mirada con luz.Andrea Guadalupe.
Andrea Guadalupe.
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sumergidos en una busqueda natural.
Desde mi rincón existencial, donde el sol nace al poniente.
Aquella mujer que con su bolso al hombro, cargando papel y lápiz, con sus recuerdos y esperanzas, pasaba por la vida como las horas del día, casi sin hacerse sentir.
En el transito de su existencia, escucho en voz del oráculo social, el presagio; "Pobreza".
Sonriendo de manera enigmática, siguió caminando sin alterarse.
Escucho la palabra; "Enfermedad".
Se mantuvo tranquila.
Escucho la palabra;"Sufrimiento.
Y su caminar siguió siendo sereno, sin mostrar inquietudes.
Solo que en un susurro apenas audible, Aquella condena surgió como sentencia lapidaria lanzada con dolo y saña.
Y la palabra era:"Soledad"
Y entonces aquella mujer con visible inquietud detuvo su marcha.
Tod@s necesitamos que nos quieran.
Las necesidades afectuosas son elementales en el ser humano.
Tod@s necesitamos que nos quieran, no sólo que nos quieran, si no que nos quieran como somos, con nuestros defectos y nuestras manías.
Que nos quieran sin exigencias.
El cariño no sólo se recibe de la pareja, también están la familia, los amigos, y a mi me gustaría tener un perro, de momento no puedo, me conformo con mis plantas, que todavía sobreviven a mis cuidados.
Sin embargo, que te quieran como eres no es tan sencillo.
Eso lo saben bien lo gente pasada de peso, los minusválidos, los que tienen alguna enfermedad, los que, simplemente, son muy feos, y las personas transexuales, entre otros.
Querer a alguien que es perfecto, que sólo tiene pequeñas manías, es fácil.
Querer a alguien que está catalogado como "incorrecto", requiere un esfuerzo mayor.
Las personas transexuales casi siempre tienen (¿tenemos?) este miedo.
¿Quién me va a querer siendo yo como soy?
En el caso de las mujeres la cosa es muy preocupante.
Mientras que la sociedad parece ser muy miope en lo que respecta a la transexualidad masculina, las mujeres transexuales somos claramente visibles, y tenemos un lugar reservado. Artistas, prostitutas, hombres que parecen mujeres, solo que no lo son, y, en definitiva, varones muy maricones que se visten de mujer y se ponen senos para llenarse del sexo. .
No es sólo eso.
Hay que poseer mucho valor para salir a la calle al lado de una mujer transexual que no sea aceptable, o que sea conocida como tal.
O sea, traducido al lenguaje común, al lado de un hombre vestido de mujer.
Porque a saber qué dirá la gente… Sin duda la mierda salpica y nadie se quiere manchar.
De la familia, ni hablamos…
Así que, cuando alguien que se encuentra sola, rechazada por su familia y amigos, y marcada con una etiqueta que le dificultará tener pareja, encuentra a una persona que le ve y le acepta como realmente es, se enamora de ella inevitablemente.
Creo que, sobre todas las cosas que pueden ser importantes en una persona, esa llega a ser fundamental.
No importa si sus valores y principios son distintos de la pareja, o que la relación sea una discusión constante, si cuando discuten se les ve como quieren que se les vea.
A cambio de eso, todo se perdona, porque ¿acaso alguien que es tan tolerante puede ser otra cosa que, simplemente, maravilloso?
El llegar a pensar que alguien en concreto pueda ser la única oportunidad que se tenga.
Amar desde la desesperación y la necesidad.
Tal vez es algo que no ocurre con tanta frecuencia como pienso, y sólo veo fantasmas.
No me gustaría que alguien me quisiera sólo porque cree que nadie más le va a querer.
A veces las cosas son tan complicadas que lo mejor es buscar la felicidad en el fondo de una tazade café, fresco y recién hecho, aprovechando que ahora hace frió.
Andrea Guadalupe.
Andrea Guadalupe.
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"Escriba mi nombre con una S", es uno de los relatos incluido en la antología "Sueños de Robot" de Isaac Asimov.
Cuenta la historia de un hombre que va a pedir consejo a un vidente sobre cómo mejorar su vida.
El vidente, que en realidad es un científico que prevé el futuro usando las matemáticas (sería el primer psique historiador imaginado por Asimov), le recomienda cambiar la primera letra de su apellido, Zevatinsky, por una "s", convirtiéndolo así en "Sevatinsky".
El resultado de este cambio de letra es que el tal Zevatinsky/Sevatinsky logra trabajar donde quería, y de de paso, se evita una guerra nuclear.
Más de una vez me han comentado con cierta sorpresa lo mucho que me gusta mi nombre, y lo bien que me he adaptado a él.
Hoy quisiera hablar un poco de esto.
Lo cierto es que hace ya bastantes años que siento que Andrea Guadalupe es mi nombre auténtico.
Por supuesto, pasar de un sentimiento o deseo a la realidad es bastante complicado, al menos cuando hablamos de cambiar de nombre.
Y es que a la pregunta: "¿quién eres?" la respuesta habitual suele ser: "soy Fulana".
Nuestro nombre representa nuestra identidad, y, sobretodo, deja muy clara nuestra identidad de género.
Son pocas las personas que llevan nombres ambiguos.
¿Nunca handicho cosas del tipo "soy capaz de hacer esto como que me llamo Mengano"?
¿Qué pasa si de repente te das cuenta de que llevas toda la vida usando un nombre que no es el adecuado?
Uno de los primeros pasos que solemos dar las personas transexuales (no todos, pero sí muchos) es escoger un nombre que nos guste.
No necesitamos comunicárselo a nadie, simplemente lo tenemos, lo llevamos dentro, y recurrimos a él si sentimos que nos faltan las fuerzas, aunque sólo sea susurrándolo para nosotras mismas.
Y es que, cuando vives encerrada en tu propio cuerpo (que es la cárcel más pequeña que jamás se haya inventado, y, además, portátil), y toda tu masculinidad o feminidad se concentra en una sola palabra, te agarras a ella como un naufrago a un salvavidas.
Lo que se siente la primera vez que alguien se atreve a usar tu nombre delante de ti, es simplemente indefinible.
Y no sólo la primera vez.
Cada vez que alguien me llama Andrea Guadalupe, me sabe a triunfo, y al mismo tiempo es como un abrazo, incluso noto en el estómago un cierto mariposeo, similar a lo que sientes cuando estás enamorada.
Para mí, el nombre es una de las llaves que abren la puerta de esta celda tan pequeña.
Creo que muchos otros lo sienten igual.
Y si a Zevatinsky le fue tan bien cambiar una sola letra…………………..¿Qué sorpresas no me traerá a mi el cambiar el nombre entero?Andrea Guadalupe.
Andrea Guadalupe.
Tijuana BC. México. Tierra que abraza siempre al regreso, que cobija entre latidos
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Desde mi rincón existencial, donde el sol nace al poniente.
Cuando Lety me preguntó de qué tenía miedo, por un momento me quedé sin saber qué decir, lo cual no es algo que me suela ocurrir.
No sabía de qué tenía miedo, solo que sí que sabía que tenía toneladas de él encima.
Mirando atrás, me doy cuenta de que no podía ser de otra manera.
Arrastro un largo historial de mentiras y rechazos, y la sensación de que todos pensaban que era "raro" aunque yo no entendía muy bien por qué.
Miento. Siempre he sabido, aunque fuese en una parte muy interna de mi mente, en el rincón que todos tenemos para apartar las cosas que no nos gustan, que nos duelen y que no queremos ver o que los demás vean, que lo que me hacía distinto de los demás era que yo quería ser de otra manera.
Yo quería ser una niña, una chica o una mujer, según los años iban pasando, y era consciente de que eso no era normal.
Por supuesto, todo el mundo se encargó de hacérmelo saber, explicándome repetidamente lo que era un niño, lo que era una niña, impidiéndome hacer las cosas que quería o burlándose de mi si las hacía de todos modos (que gran colección de expresiones existen para censurar comportamientos))
No puedo evitar ahora recordar a todos las amistades que he tenido y que tuvieron que soportar junto a mi los rumores, doblemente ofensivos.
Algunos cedieron a la presión y pasaron de ser mis amigos a unirse al coro de reproches para no volver a hablarme nunca más.
Otros decidieron que les daba igual lo que dijeran los demás, y se quedaron a mi lado, incluso me defendieron.
El caso es que, de esta manera aprendí que cosas me estaban permitidas y cuales no.
Y aprendí a tener miedo, de que, si la gente notaba que hacía o pensaba "cosas raras", me quedaría completamente sola.
Este miedo incluía a mis padres, y posteriormente se amplió hasta llegar a mis hermanos, escuela y trabajo.
Y en los días en que decidí que ya estaba bien de hacer teatro y que tenía que mostrarme ante los demás como realmente soy, todo ese miedo se me echó encima.
Sólo que es ya un miedo tan interiorizado, tan apropiado, que forma parte de mi personalidad, y por eso no sabía darle nombre.
Ahora ya sé a qué tengo miedo.
Me da miedo quedarme sola, sobretodo porque ese plato ya lo he probado y es muy amargo.
Por suerte, parece ser que he aprendido a escoger mis amistades con mucho mejor tino que antes.
También la lucha de los colectivos GLTB a lo largo de los últimos años ha ido calando poco a poco en la sociedad, y las cosas ya no son como antes.
También me he dado cuenta de que hay que luchar contra los miedos, porque muchas veces son sólo fantasmas que nuestra mente dibuja sólo para asustarnos.
Por último, ahora tengo, ya por fin, la fuerza que me faltaba para afrontar mis miedos.
Aunque me quede sola, aunque tenga que dormir en la calle bajo una caja de cartón, no dejaría de hacer lo que estoy haciendo.
Y es que, siempre he pensado que la libertad no consiste en hacer lo que una quiera, si no en marcharse de un lugar cuando ya no quieras estar en él.
Por cierto, antes de despedirme de Lety aquel día en la Terminal del metro, en México, me miró a los ojos y me dijo: "te irá bien".
Me he guardado esas tres palabras en el corazón, y si tengo miedo, las repito como un mantra. Desde entonces he vuelto a dormir casi todas las noches, cosa que en aquel momento no hacía.
Hay dos preguntas que me han hecho y que no he podido responder satisfactoriamente hasta ahora.
Estas preguntas son las siguientes: ¿Por qué ahora? y ¿De qué tienes miedo?
"¿Por qué ahora?" es la pregunta que me hicieron cuando conté lo que me pasaba.
Después de años viviendo de una forma, justo en el momento en que, por fin, parecía que todo iba bien… ¿echarlo todo por la borda? ¿Cortar con todo y empezar de nuevo? ¿Por qué? ¿Por qué ahora y no antes? ¿Por qué tuve que dejar que las cosas llegaran tan lejos?
El miedo y el amor han sido los motivos que hicieron desarrollar toda esa trayectoria dentro de un género que no me correspondía, durante un periodo de tiempo tan prolongado.
Las motivaciones del amor son obvias.
Ya lo he dicho antes: sabía que si mostraba a los demás cómo era, les causaría dolor y tristeza, por lo que decidí que prefería molestarme yo antes que inquietarles a ellos.
Y tenía miedo. Muchísimo miedo. Un miedo indefinido, no sabía muy bien a qué, solo que completamente real y muy abundante.
De modo que, por amor y por miedo estuve durante años librando un combate diario dentro de mi misma, que consumía casi todas mis fuerzas.
A veces, cuando necesitaba de una aportación de energía extra, recurría a esa parte de mí que estaba siempre reprimida y extraía unas cuantas gotas.
¡Suficiente como para hacerme sentir que podía enfrentarme a cualquier cosa!
Solo que tenía que ser muy cuidadosa, porque sabía que, si me pasaba, no podría volver a guardarlo en mi interior.
Mi mente era, pues, como una presa de la que se va dejando salir el agua poco a poco, con mucho cuidado de que no se desborde, procurando constantemente mantenerla aprisionada para evitar una inundación.
Todas sabemos lo enormes que son las presiones a las que se ven sometidas las presas.
Por eso, en un momento dado, necesité aumentar el caudal de agua que dejaba escapar de la presa.
Era eso o morir de sed. El momento clave llegó cuando, al enfrentar de manera personal los rechazos, me encontré con que, de repente ya no quería seguir discutiendo conmigo misma. Necesitaba encontrar soluciones para mi futuro, y tenía que hacerlo empleándome al 100%. Llevaba demasiado tiempo condicionando mi futuro a el cariño que pudieran darme quienes consideraba importantes en mi vida y eso tenía que terminar.
Necesitaba depender solamente de mí.
Tenía que convertirme de una vez en una persona adulta, y, según había visto, los conquistadores utilizan toda su energía para luchar, no sólo una pequeñísima fracción.
¿Y si haya aceptado los prejuicios y obstáculos? ¿Consentiría seguir viviendo de la forma equivocada para el resto de mi vida?
Es imposible saberlo, solo que probablemente la respuesta es no.
Todo el mundo tiene problemas, y lo de aceptar o rechazar una barrera, sinceramente, tampoco es tan grave.
De hecho contaba con ello.
Lo más seguro es que, tarde o temprano, Andrea Guadalupe habría acabado por salir.
De lo contrario, habría llevado una vida bastante miserable.
Así que la respuesta a la pregunta "¿Por qué ahora?" es "Porque ha sido ahora cuando lo he necesitado".
Hubo otro momento, en que estuve a punto de darme luz verde y me arrepentí al final.
Aun creía que en la vida se pueden encontrar soluciones cómodas para ser feliz sin arriesgarse.
Sonriente de estar aquí, existir y ser………….Andrea Guadalupe.
Andrea Guadalupe.
Tijuana BC. México. Tierra que abraza siempre al regreso, que cobija entre latidos
sumergidos en una busqueda natural.
Desde mi rincón existencial, donde el sol nace al poniente.
En días como los que vivimos, de información cargada de malas noticias, donde el común denominador parece ser la economía y su repetida crisis el resorte que nos mueve o nos aplasta el ánimo todos los días, que en cada amanecer nos suplica escuchar buenas noticias, que de alguna manera calmen tanto susto repentino.
Los políticos y funcionarios siguen hablando en una sola dirección, parece que sin importarles a donde van a parar sus palabras y qué efecto tienen o que les responda el receptor.
El dólar sube, las bolsas y el peso, bajan, el desempleo mundial en aumento.
La inseguridad dejó de ser un problema domestico, para transformarse en un azote que sufrimos desde la Patagonia, hasta el Canadá.
Noticias van y vienen, solo que: ¿Qué paso con la comunicación?
Aquella que nos recuerda que debe ser de ida y vuelta, esa que nos enseña que tan importante es el emisor, como el mismo receptor, en cualquier información divulgada.
Para sumergirnos un poco en el tema, propongo un repaso básico que ayudara a comprender el tamaño de la palabra.
Comunicación, una palabra profunda.
Se dice que se ha puesto de moda, yo pienso que nunca ha perdido vigencia, y es además, una idea que no esta completa.
Es una palabra que encierra un concepto claro para la mayoría de la gente, y una idea, a la cual le damos importancia, por lo menos de señal.
Aunque al mismo tiempo, es el aspecto más débil de nuestra vida de relación, porque sin comunicación, es imposible vivir.
Aunque quien cree poder vivir sin comunicación,…. ¿Vive entonces?
La comunicación es una actividad dinámica que tiene sus normas, leyes, y sus propias dificultades.
tod@s hablamos de comunicación.
algun@s disfrutan de ella.
No tod@s la entienden a plenitud.
Muy poc@s la aprovechan a totalidad.
Comunicarse es un proceso de dar y recibir mensajes, por medio de los cuales creamos una situación en la que ejercemos nuestra dignidad humana.
Solo el ser humano, por medio de la comunicación crece como persona y afirma su dignidad.
La comunicación es base y punto de partida para el ejercicio de la libertad.
En este proceso se conjugan inteligencia y voluntad para establecer lazos de unión.
El encuentro entre dos personas, debe ser siempre un momento de comunicación.
Porque en un encuentro, un@ va desde si, hacia otr@, quien va hacia la reunión.
Sin embargo, la realidad diaria nos dice que la mayoría de los encuentros son simples contactos superficiales entre soledades aisladas.
Reunir soledades no significa favorecer la compañía, cruzar palabras y gestos no es siempre un acto de comunicación.
Comúnmente sabemos de diálogos aparentes, que guardan las formas, solo que en el contenido no hay intercambio, no se da ese salir de un@ hacia otr@., y menos la devolución que cierra el circuito de comunicación.
Son típicos los diálogos de elevador, de una fila de pagos, de espera en un supermercado, una frase al lado de la otra, solo que sin la verdadera intención del encuentro.
Donde poco importa quien es la persona que dialoga con nosotr@s.
Esto no es grave cuando sucede entre personas desconocidas, solo que se vuelve alarmante cuando estos diálogos vacíos se dan entre personas que deberían saber comunicarse.
Revela la ausencia de apertura y la falta de capacidad para romper las barreras que nos aíslan.
Revela que el egoísmo del encerrarse en el mundo propio es mas fuerte que el llamado de l@s demás que se produce desde afuera.
En los días que vivimos, es muy común escuchar que la sociedad esta enferma de incomunicación.
Que el mal radica en fallas de manejo de las políticas y que un alto porcentaje de las frustraciones y dolenciaspsicológicas e incluso somáticas, provienen de errores y fallas en la comunicación personal.
Estas afirmaciones no pueden hacerme quedar indiferente.
Hacer un diagnostico de esta profundidad, no permite que nadie pueda dormir tranquil@, ante esta realidad inquietante.
Se multiplican.
Se sabe de terapias de comunicación, cursos sobre el tema y diversos seminarios que profundizanel tema, solo que si no logramos cambiar nuestra mentalidad, difícilmente se puede hacer un abordaje serio del problema a resolver.
Tomar conciencia de la importancia de la comunicación es responder al llamado interior de asumirnos como personas trascendentes e invitadas por naturalezapropia a realizarnos, a ser plen@s, a comunicarnos mejor para PODER SER.
Andrea Guadalupe.
Andrea Guadalupe.
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El silencio de los gobernantes es lo que mas duele al pueblo.
Callan y sonríen cuando están frente a los poderosos.
Se sufre a la distancia cuando vemos a mexicanos encadenados, descalzos, vestidos a rayas, mostrando sus miserias apenas cubiertas por calzones de color rosa, caminando hacia Las Carpas, una prisión cercada con alambre electrizado en medio del frío desierto de Arizona.
Caminan despacio, silenciosos, arrastrando las pesadas cadenas, sin saber qué delito cometieron, porque su propósito era trabajar, ser de utilidad a Estados Unidos, llevando sus conocimientos y honradez, su disposición y actitud positiva.
Solo que ahí van, en penosa caminata, temblando de frío, de miedo, sin entender a sus carceleros, sin saber qué les esta ocurriendo como seres humanos.
Se miran unos a otros, como buscando apoyo, como tratando de encontrar una explicación.
En el país de origen, no hay trabajo, tampoco estímulos desde el Gobierno para ganar algún dinero, y llevar comida a la familia.
Por eso tienen que correr los riesgos que ahora sufren, vestidos a rayas, con calzones rosas, metidos en carpas que son como refrigeradores en el invierno de Arizona.
Llenan la pantalla del televisor con su dolorosa presencia.
Silencio a callar sin llanto, silencio que duele, cómplice de gobernantes sin oficio, sin vocación de servicio, insensibles a la tragedia intima que soporta cada mexicano sin trabajo, donde quiera que se encuentre.
Andrea Guadalupe.
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Pienso que son slogans, que se utilizan para fines en los cuales no coincido.
Ser mujer va mas allá del género en si mismo, o lo que con ello encierra.
Ser mujer es ser hija, hermana, amiga, esposa, madre, compañera, empresaria, política, enfermera, doctora corazón, y hasta referí en el cuadrilátero de la vida.
Una mujer no es sinónimo de debilidad, si de fortaleza, una mujer es el pilar más importante en el hogar y por supuesto en la sociedad.
Una mujer puede correr tras sus sueños, entregar por completo el corazón, ser leal y la mayoría de las veces, es la primera en despertar y si es necesario: Pasar la noche en vela por sus amados.
Una verdadera mujer no se acobarda, es mujer de retos, si llega la tempestad en la plenitud de su vida, y queda a la deriva su hogar, es capaz de sacar fuerzas de la debilidad, suya es la fortaleza, la delicadeza, y el saber defender con su vida a sus hijos cuando sufren calumnia, maltrato, ofensas, sabe ser la mujer abogado a la hora de doblar la rodilla ante Dios, cuando su hijo no va por buen camino.
Se convierte en nutrió loga buscando los mejores precios cuando el dinero no alcanza.
Somos formadoras de la sociedad donde vivimos, enseñamos con hechos lo que no es necesario demostrar con palabras, el amor, la rectitud, honradez, lealtad, perdón y la importancia vital hoy más que nunca de ir tomadas de la mano de Dios, para poder actuar, hablar y caminar con sabiduría.
Mujer de hoy, mujer de siempre, limpiemos nuestra tierra, trabajemos de tal manera que al sembrar, obtengamos el dulce fruto que solo da la conciencia del deber cumplido.
No soy feminista, soy mujer y anoto estos versos del pota uruguayo Mario Benedetti, cuyo trabajo se titula………..Si DIOS FURA MUJER. .
¿y SI Dios fuera mujer?/ pregunta Juan sin inmutarse/ vaya, vaya si Dios fuera mujer/ es posible que agnósticos y ateos/ no dijéramos no con la cabeza/ y dijéramos si con las entrañas./ Tal vez nos acercáramos a su divina desnudez/para besar pies no de bronce/su pubis no de piedra/ sus pechos no de mármol/sus labios no de yeso./Si Dios fuera mujer la abrazaríamos/para arrancarla de su lontananza/ y no habría que jurar/hasta que la muerte nos separe/ ya que seria inmortal por antonomasia/ y en vez de trasmitirnos el SIDA, o pánico/ nos contagiaría su inmortalidad./Si Dios fuera mujer no se instalaría/ lejos en el reino de los cielos/ sino nos aguardaría en el zaguán del infierno/ con sus brazos no cerrados/ su rosa no de plástico/ y su amor no de ángeles/ Ay Dios mió, Dios mió/ si hasta siempre y desde siempre/ fuera una mujer/ que lindo escándalo seria/ que venturosa/ esplendida, imposible/ prodigiosa blasfemia.
Con estas líneas mando un abrazo a todas aquellas personas que me honran con su amistad, a quienes con su tolerancia, confianza y cariño han apoyado mi recorrido en esta comunidad.
Mis raíces son las inquietudes de las circunstancias en que me ha tocado vivir, mis alas son la narrativa, esperando levantar el vuelo cuando sea el momento.
Andrea Guadalupe.
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