sábado, febrero 15

Si regresas, sólo si regresas…

Febrero 2014.      Si regresas, sólo si regresas…
... No sé si en algún momento te habrás dado cuenta de lo que has significado para mí a través de los años.
Conoces mis ideologías, mi vida, mis luchas, y que aún en la distancia, tengo que sentirme feliz en tu presencia.
Nunca te digo adiós, ni tengo que esperar tu llegada, pues nacer y morir es lo mismo si las palabras no se atascan.
Y yo, la que te quiere, cierro los ojos esperando retazos de una semana incierta.
Mientras, transporto el mundo en los brazos y la luz ciega mi búsqueda, apagando la tortura que me causa pensar en ti.
En la nostalgia, llega un invierno vistiendo grises envejecidos y una fuga de vestidos de muñeca.
Invisible abraza los atardeceres con risas y roces; se reafirma sin apatías, por esa razón, nazco y muero en cada línea.
Por eso me cubro de un viento que me enfría el alma, ese en el que la vista se nubla por el cansancio del tiempo.
No puedo ser libre y me despierto soñando que el mar silencioso me acuna.
Ven, vamos a desenterrar el tiempo, he sabido esperar con elegancia, vibrando sola en mi entusiasmo, hasta que nuestros cuerpos se unan en lujurioso deseo.
Si regresas, verás mi boca esperando indecisa.
Desde Tijuana BC, mi rincón existencial, lugar donde te digo: Si regresas, sólo si regresas, sabrás que hay algo que no deseo: una vida sólo de sueños y carecer de ti.

Andrea Guadalupe. 

viernes, febrero 14

En éste 14 de Febrero, pido que levante el dedo quien...

En éste 14 de Febrero, pido que levante el dedo quien...
Juro que no estoy triste, es un poco de hastío lo que curva mis labios con las esquinas hacia abajo.
Un gesto que me hace interesante y bohemia.
Pido que levante el dedo quien no ha recibido una puñalada en el corazón y ha salido al exterior con una sonrisa ensangrentada.
Por favor, no se rían, ocurre que cuando escribo, las emociones parecen tener su escape por los dedos y todas las palabras se ensucian de ellas.
Es como tener los dedos manchados de tinta y pretender no dejar huellas.
No puedo ir con guantes de látex siempre, la asepsia sólo funciona en hospitales y funerarias.
Soy una aficionada a la escritura de metáfora fácil, que si tuviera que morir ahora mismo para ser una autora capaz de hacerla sentir orgullosa de haberme amado, invocaría a Dios, para que me destruya como al Coyote que persigue eternamente al Correcaminos.
Reconozco que me siento un poco deprimida, no voy a quejarme, yo no me quejo y menos delante de un papel en blanco, las escritoras no lloramos, creamos mundos imaginarios,  sólo cuando todo esto de aquí dentro, entre el ombligo y el pecho se hace viscoso y caliente, fuerzan los lacrimales y una llora sin ser necesario, sin estar triste.
Parece un drenaje linfático visto desde mi ignorancia.
Esto escrito en tinta sepia, es una pesadilla, no es tristeza, es este dolor…
Es el espejismo resultante de un golpe doloroso, quiero decir que el espejismo es atrozmente real.
Quiero decir que no pretendo otra puñalada más.
A ver, que alguien me ayude levantando el dedo y reconociendo que duele tanto no tenerla, sólo  quedan ganas para tirarse en el suelo y dejar que caiga encima lo que sea, y que caiga pronto, por el amor de dios.
Siempre buceamos en nuestros dolores con gasas y yodo intentando restañar la hemorragia. Nos metemos en nuestro propio sistema vascular buscando la vena rota, porque algo se rompe cuando se queda una sola.
No es lógico que se doblen así las comisuras de los labios sino hay una fuerte fractura o algo ha reventado.
Lo importante es no sentirse triste, porque el dolor es heroico, la tristeza humilla la vida.
Al menos, los ojos están brillantes y dan un aspecto inteligente.
Están brillantes porque había un exceso de sangre y agua en el cuerpo.
Es lógico que cuando una escribe, se abstraiga y tienda a rascarse aunque la herida sea indolora.
Estoy triste, estoy tan triste que tengo prisa por morir.
Estoy tan triste sin ella, que quisiera olvidar que un día nací, la conocí, la amé y murió sin saber quién era yo.
Sé que si me reencarnara, nacería como una niña triste, de ojos siempre húmedos y de manos nerviosas.
Es imposible que todo este dolor pueda quedar en el limbo y así nacer sin recordar, sin sentirme triturada por dentro.
A ver, pido que levante el dedo quien piense que no me voy a encontrar con ella.
Aunque, no, por favor, no lo levanten por lo que más quieran, por favor, sólo necesito que aguanten su sinceridad unos segundos más.
Desde Tijuana BC, mi rincón existencial, donde en éste 14 de Febrero, pido que levante el dedo quien...

Andrea Guadalupe. 

domingo, febrero 9

¿Por qué hará tanto frío cuando estamos tan solas...?


Febrero 2014.           ¿Por qué hará tanto frío cuando estamos tan solas...?
Esta semana, casi entera, estuve en la cama por culpa de una gripe mal curada, y comprendí que las personas que están más lejos son las que tengo más cerca, mientras que otras, se ven cada vez más lejos, desgraciadamente.
Quienes que paseamos bajo la lluvia corremos bajo el peligro de la gripe, un precio bajo si se me pregunta.
Por eso quizá pueda afirmar que los hospitales en invierno se llenan de solitarias melancólicas que se cruzan miradas cómplices, confesando haber perseguido sueños en plazas mojadas o simplemente para ahogar lágrimas sinceras y respetuosas en soledad.
¿Por qué hará tanto frío cuando estamos tan solas...?
Hay cosas que no borran el tiempo ni la distancia, la memoria se aviva sin pretexto, nos envuelve de pasado con demasiada facilidad.  
Si esa vida espectral que se hace real, en el fondo la conciencia hace que esa presencia siga bailando alrededor….
Sentirse en casa, pasear la ciudad envuelta en un cúmulo de sensaciones que siempre estuvieron ahí, aunque parecen nuevas.
El problema en sí, es la existencia de estos…rincones a los que acudimos en las ocasiones en que necesitamos encontrarnos a nosotras mismas… que tengamos esa necesidad de encontrarnos y perdernos y volver a reencontrarnos, aunque a veces ya sin ser las mismas.
Estos rincones no existen, los creamos y en ellos, nos creamos, nos recreamos y volvemos sobre nuestros pasos para volver desde el punto que salimos hace ya mucho tiempo.
Yo tengo uno, en realidad tengo cientos, repartidos por toda la geografía.
Llego, me siento, respiro, me encuentro y me despido hasta la próxima, con la ilusión de que no haya próxima y está sea, por fin, la vez que de verdad me encuentro definitivamente.
Despertar olvidando todo el pasado reciente, las personas que ya no están, las que no volverán a estar, para compartir de nuevo tus sueños con alguien que siempre estuvo a tu lado y tú no te dabas cuenta.
Volver a los sitios de siempre, con la gente de siempre, volver, esa es la eterna disyuntiva de quienes que no tenemos hogar.
Desde Tijuana BC, mi rincón existencial, lugar donde la nostalgia hace más dulce la agonía.

Andrea Guadalupe. 

sábado, febrero 8

Cada Vikingo elije su muerte…

Febrero 2014.   Cada Vikingo elije su muerte… 
Herido, se aferra a su espada sin retroceder cuando llega la muerte, diez hermosas Valkirias lo transportan al salón de los muertos.
Siente el suave tacto de los besos en sus heridas, desnudado entre caricias, limpian su cuerpo las vírgenes del paraíso para después sumergirle en el goce de sus íntimas delicias.
Las vehementes doncellas se entregan una y otra vez al vikingo en un sinfín de orgasmos y gemidos…
Despierta empapado en sudor y relata su sueño a su padre.
Hijo, es hora de encontrarnos con Odín, lucha a mi lado, pronto nos reuniremos en el palacio de los guerreros caídos en el campo de batalla, sólo recuerda: sujeta orgulloso tu espada en la hora final, pues  el destino de los cobardes es el infierno de la sodomía, donde la carne del hombre es deseada por el hombre, sin mujeres ardientes ni batallas.
Ocho fieros enemigos les acorralan.  
Contempla la espada que atraviesa el pecho de su padre y arroja la suya rindiéndose.
Padre, lo siento… Cada Vikingo elije su muerte… 
Desde Tijuana BC, lugar donde hoy, mi mente divaga en el paraíso de los dioses y héroes de la mitología nórdica.

Andrea Guadalupe. 

viernes, febrero 7

Principio y epílogo.

Febrero 2014.   Principio y epílogo.

Esa escritora colecciona historias, al principio fue diversión y oscuro placer sadomasoquista, que no es lo mismo, sólo que es igual.
Al principio fue inercia: un dolor acá, una lagrima allá, hasta que lo sutil pesó, y la costumbre fue obsesión.
Esa escritora, tiene el hábito de perder, porque de cada romance fracasado recoge retazos para guardar, algunos están en su refrigerador: fotografías siempre en blanco y negro o imanes que se rompieron solos de tanta atracción, y en su mesa de trabajo: cartas, recados, dedicatorias, manchas.
Colecciona nombres mentalmente, hace fichas y las recita, como citas bíblicas, en el baño, tiene una pequeña instalación y ahí,  entre los azulejos, guarda los cepillos de dientes de quienes pasaron, y una etiqueta por cada propietario, con una fecha de referencia y un signo de bien o mal.
Ella sabe bien, que acumular no es tener, que las ruinas no son historias, y llena la casa de ornamentos, porque, sabiéndose tan sola, le aterra la indiferencia.
También, colecciona canciones que ha dedicado y juega a nunca dedicar dos veces la misma, su voz, es un cementerio, y sus letras, notas quemantes, en eso, es infalible.
Esa escritora, colecciona ayeres embalsamados, futuros pasados que no transcurrieron, pedazos huérfanos del nunca jamás.
Hay voces, que expresan que no vive, otras, dicen que los ojos sólo le funcionan cuando mira hacia atrás.
Aunque también, hay quien aspira a ser un trozo de papel junto a su pasta dental.
Esa escritora, no confunde recuerdos, aunque, a veces no sabe bajo qué etiqueta extravió la noche, el crepúsculo del amanecer, la risa, y la realidad.
Porque desconoce que escribir no es una salida, es una trampa.
Desde Tijuana BC, lugar donde sobrellevo una maldición literaria: principio y epílogo.

Andrea Guadalupe.

jueves, febrero 6

Escribo con sangre: Fénix.

Febrero 2014. Escribo con sangre: Fénix.
Hoy he decidido cerrar todas las ventanas, por lo menos hasta mañana que, como también dicen, será otro día.
Un mañana en el que da igual si el sol luce o se esconde, para olvidar, o por lo menos para no recordar que la incapacidad se apodera de todo y no queda sino mirar hacia delante, porque el presente estruja un poco más
Mientras tanto, descanso en una esquina del laberinto emocional, pensando lo que fue, lo que es y lo que será, donde los pasajes ya no tienen ni nombre recorro los pasadizos de mi alma  intentando encontrar la salida, la entrada, o cualquiera.
El camino sólo lleva a alguna parte si se le transita, y yo, llevo unos buenos zapatos.
Dónde los senderos no proyectan sombra, busco un refugio que me de fuerzas para atacar de nuevo, para ser lo que era.
Donde los caminos se cruzan busco la rosa de los vientos, de la que dependen los destinos de quienes no creemos en autopistas y soluciones únicas.
Donde los sueños mueren, yo renazco una vez más mirando al vacío.
¿Qué se le va a hacer? Hoy no tengo ganas de levantarme, ni de pelear.
Hoy tocará rendirse, dejar que las letras sigan como lo hacen los minutos, las horas y los días, bailando por las calles como perinolas enloquecidas.
Mientras, yo, sigo a la gente que me interesa, porque la única gente que me interesa es la que está loca por vivir, hablar, con ganas de todo al mismo tiempo.
 Gente que nunca bosteza ni habla de lugares comunes, sino que arde, arde como fuegos artificiales, explotando igual que arañas entre las estrellas.
A veces el equilibrio es imposible y no soy capaz de encontrar mi lugar entre el cielo y el infierno.
Hoy se me hace difícil escribir hasta lo que parece más simple... aunque no sé si realmente existe algo simple en esta vida.
Desde Tijuana BC, tierra donde los días que no tienen nombre, escribo uno con sangre: Fénix, y aún me quedan muchas vueltas que dar porque estoy loca por vivir.

Andrea Guadalupe. 

Noches en silencio.

Febrero 2014.  Noches en silencio.
Quien mira al exterior, sueña, quien mira al interior, vive.
Era este, un caminante de los rumbos del mar, anciano como perro viejo.
Era un caminante que recorría el puerto mirando al suelo, que durante el día, caminaba sin rumbo entre recuerdos.
Nunca se detenía con nadie, salvo alguna ocasión, con el viento.
Todos los mediodías, se sentaba en una banca de la plaza a tallar figuras de madera con una navaja vieja.
Siempre empezaba una figura, luego, desaparecía hasta la hora de cenar y, cuando pocos podían verle, partía en su vieja barca.
Siempre volvía una hora antes de que saliera el sol.
Una tarde un joven se le acercó amable: ¿Puedo hacer algo por usted? preguntó.
No, no gracias, estoy bien, contesto el viejo caminante de las mareas.
Tal vez, guiado por su buen corazón, el muchacho, cada día, hacia la misma pregunta al encontrarlo, aunque, siempre obtenía la misma respuesta.
En un día, especialmente frio como hoy, el joven llegó junto al viejo y se detuvo.
No dijo nada, ¿para qué?
Esperó y, al ver que el viejo no se movía, se dio la vuelta.
Oye, espera, hoy si puedes hacer algo por mí, por favor, toma estas monedas y anda a comprar un café.
Al principio dudó, luego se volvió hacia el viejo, con una sonrisa en la boca, fue a conseguirle una bebida caliente.
Aquel día no hablaron mucho aunque, con cada sorbo de café, la lengua del mayor se fue soltando y el oído del joven abriendo.
De ahí que conociera la historia del anciano marino, y que se enterara de que, poco a poco, estaba perdiendo la vista.
Empezó pocos años antes y, de un tiempo a esta parte, el pobre hombre ya sólo distinguía luces y bultos.
¿Y por qué sale a navegar? preguntó.
Mira, por la noche, en tierra, todos los gatos son pardos y en la mar, todas las luces son sueños.
Busco un lugar donde llorar y reír... en que mi cuerpo y alma suden felicidad; en ocasiones, le encuentro, aunque otras, otras la brújula se desorienta
¿Son los faros o los sueños lo que hay que perseguir?, en cualquier caso, lo que hay que hacer es navegar, al final no importa ni la vela, ni el viento.
Lo único es sujetar el timón con fuerza para llegar a un puerto seguro, tenga o no tenga faro.
Desde Tijuana BC, lugar donde escribo, haya o no haya sueños, pues mi alma, viaja por un camino por el que ya ha perdido la esperanza de pasar noches en silencio.

Andrea Guadalupe. 

martes, febrero 4

Luego de años de vagar por el planeta

Febrero 2014.           Luego de años de vagar por el planeta
Hoy por la tarde, mientras comienza a perderse el día en una atmósfera con aires de magia de caos, de reflexión, de luz y de oscuridad.
Los espíritus pasean tranquilos por las calles y todo el dolor desaparece, la vida sigue su curso y es como el agua, siempre vuelve.
Me gusta dialogar contigo antes de despedirnos, como queriendo arrancarte del tiempo y hacer la espera menos eterna, quisiera conocer tus deseos más íntimos antes del solitario retorno a casa.
 Con mi mente que no me acompaña, que se queda recordando tus labios, ahora las calles se me hacen más anchas y el mundo demasiado frío e insondable.
 Quisiera arrancarte del tiempo, de todo lo que nos ata, cuando encontremos un lugar, cuando nuestras almas por fin tengan descanso.
Desde Tijuana BC, mi rincón existencial, lugar que habitaremos luego de años de vagar por el planeta y te besaré dulcemente.

Andrea Guadalupe. 

lunes, febrero 3

Ritmo del Invierno.

Feb. 2014.   Ritmo del Invierno.
Seguimos con esta temporada de invierno lluvioso, que alterna algunos días fríos con otros de tonos grises.
Nos perdemos desorientados en el tiempo de las largas tardes.
A veces miramos tras los ventanales antes de correr las cortinas, cuando cae la noche y vemos como el atardecer se precipita.
Blanquea el horizonte y enfría a los caminantes.
Noches de café con libros o conversaciones largas y ensoñaciones.
Si hay días con sol, paseos entre los árboles pelados.
Lo demás poco importa, sólo aquellos pasos de niebla al borde de sus sirenas y abismo.
Desde Tijuana BC, lugar donde ahora es el ritmo del invierno quien me clava sus ojos entre las uñas y el cielo.

Andrea Guadalupe. 

Para que puedas recibir el abrazo

Febrero 2014.       Para que puedas recibir el abrazo
Hola, perdón por la tardanza, tanto más cuando no me despedí al irme.
¿Sabes?, acudo a este lugar cada vez que me siento triste, deprimida… y sola.
 ¿Alguna vez te has planteado el significado de la soledad?
Mi opinión es que supone el impulso de unas manos que nos invitan a pelear.
De esa lucha podemos salir triunfantes, aunque  ¿y si perdemos?
Sí, nos hundimos y nos caemos hasta que nos hagamos fuertes.
Me dejo llevar por la espuma hasta escuchar los sonidos de mi silencio.
Dicen que soñar es gratis y yo, si destaco en algo, es en vivir en un constante aturdimiento que intento describir con mayor o menor fortuna.
Con el agua empapándome el rostro, las sirenas esperan que les cante, sólo que me he quedado afónica al verlas y ahora no puedo.
Al final nos sentamos en las rocas tomando un café y esperando que la luna nos contara un cuento.
Como puedes imaginar, he traído conmigo el reproductor para escuchar a Vicentico, cuya voz me transporta, enamora y hace soñar.
La primera impresión cuando llegué es que todo había cambiado, menos yo.
Quienes ya tenemos algo de mundo volvemos a un sitio por segunda vez buscando su esencia, así que no me importó que el paisaje no fuera el mismo mientras quedara su aroma.
Los aromas del recuerdo, que nos hacen prisioneras de un tiempo siempre presente, en el que no existe el ayer ni el mañana y por los que nunca pasan las horas.
Sigo siendo la misma de siempre, enamorada de un mundo que se nos escapa de las manos, aunque que nos permite avanzar en constante evolución caminando a nuestro antojo.
De todas formas, recordar que sigo en pie es lo que me ha empujado a volver sobre mis pasos.  
¿Quién no se ha quedado parada en medio de la nada sin saber qué hacer?
Yo a menudo, así que espero que no me vuelva a pasar… por ahora.

Desde Tijuana BC, lugar donde espero que, cuando recibas la carta, subas al tejado para que puedas recibir el abrazo que te mando desde la distancia.     Andrea Guadalupe.