jueves, enero 23

Hoy, nuevamente estoy viva…

Enero 2014.         Hoy, nuevamente estoy viva…
Hoy respiro, estoy viva, un rayo de luz se filtra entre las cortinas, diminutas partículas bailan en ese rayo de luz.
Al abrir las ventanas el sol inunda maravillosamente de luz la habitación, el aire fresco del amanecer se pasea por mis pulmones, y el oxígeno se incorpora al torrente sanguíneo.
Mis ojos se fascinan con el celeste del cielo, y el jugueteo de algunas nubes.
Siento el aire en mis pulmones, siento la energía en mi cuerpo, vibrando en mi corazón, en las yemas de los dedos, en el eco de la pulsación interna en mis oídos, también siento el aire rozando mi piel.
Hoy, nuevamente estoy viva, respiro, y estoy agradecida.
Nuevamente un montón de segundos, de minutos, de horas, para ser feliz, para ayudar, para comprender, para ser.
Otra oportunidad para amarme y así amar, para corregir algunos errores, para aprender a ser flexible, para aplicar la compasión, para desarrollar la tolerancia, para practicar mis habilidades.
Y tengo todo lo que necesito, aire para respirar, luz para crecer, música para recrearme, la naturaleza para deleitarme, y conciencia para darme cuenta de todo esto.
Vivir es estar despierta, estar consciente del ahora, de aquello que tengo, apreciarlo, y agradecerlo.
Respiro profundamente, realmente soy privilegiada, estoy viva y puedo escribirte que te amo y saber que al leerme, estás tan viva como yo.
Y tienes todas las maravillas que me han sido concedidas.
Despierta, es todo lo que necesitamos para ser.
Desde Tijuana BC, mi rincón existencial, lugar donde estoy convencida de que: Se puede,  tú puedes, tod@s podemos.

Andrea Guadalupe. 

miércoles, enero 22

El día que me enviaste un beso…

Enero 2014.          El día que me enviaste un beso…
Hoy …el tiempo es tan distinto, que tengo la sensación que no existe…me asomo a la vida cuando estabas, y es como una eternidad porque llena todo mi mundo, todo mi universo … y no sólo eso, también me permite estar consciente que esto, está sucediendo…
Hoy, que no estás… recuerdo cosas que hiciste o dijiste, como el día que me enviaste un beso por si te hace falta para el fin de semana… en ese breve espacio sí me hace falta, y felizmente lo tengo… lo recibo como nube de violetas.  
Hoy, que no estas a mi lado, te envío un beso para cada momento, para este aquí y ahora eterno… un beso que te pinte de colores cada minuto que vives, un beso que representa un arcoíris que adorna tu paso por el planeta… un beso que adorne tu mundo de mariposas y luciérnagas… que cambie horas aburridas en otras de dicha plena… un beso que dibuje sensaciones desconocidas… que recuerden planetas violetas… constelaciones lejanas…
Hoy que no estás… las sensaciones se hacen conscientes… las emociones se armonizan… las palabras se convierten  en poesía… el recuerdo de tu voz en música… los sueños en esperanzas…
Hoy que no estas…, esta mujer que te ama, habrá aprendido a descorrer las cortinas de su piel, conociendo todo lo que anida en mí…, tendrá una golondrina de ternura…, sabrá estar a tu lado para abrazarte delicadamente…, y tendré en mi mirada, la limpieza de un amanecer de primavera…
En mi rostro tendré siempre una sonrisa, y respetare tu silencio y la tristeza si alguna vez la tienes…, y con caricias hare brotar sinfonías y alegría de tu cuerpo…
Mi cuerpo, será el lugar de reposo para tu descanso…, el recipiente de tus preocupaciones, el lago donde flotar, sin miedo que el ancla del compromiso te impida volar cuando se te ocurra ser pájaro, hare poesía con tu vida…, no conoceré el miedo a descubrir tu amor ante la multitud…, podre gritar, cantar te amo…, te espero respetuosa, sensible, con delicadeza, con una sonrisa… para compartir, el calor de tus abrazos…, recibir la serenidad de tu pecho…, dando paz a tu alma, brillo a tus ojos.
Y así, tus noches nunca más serán oscuras, en tus días brillará el sol…, porque eres única, especial, diferente…
Y si algún día vuelves, estaremos en otra dimensión… porque tú estarás ahí…
Desde Tijuana BC, mi rincón existencial, lugar donde, hoy, que no estas a mi lado, esta mujer que te ama, habrá evolucionado, esperando pacientemente… perseverando en el sueño que un día… vuelvas.

Andrea Guadalupe. 

domingo, enero 19

Solo hace falta que me leas, porque…

Enero 2014.               Solo hace falta que me leas, porque…
Quienes escribimos y describimos sueños, vemos cosas que la mayoría no ven, y las atraemos a sus realidades.
Nos atrae el resplandor de un rayo de sol, la caricia de la luz plateada de la luna, la cautivante hermosura de la rosa en flor, la ondulante llama de una fogata, el monótono juego de las olas del mar, el movimiento de las ramas de los árboles, el incesante viajar de las nubes.                         
Quienes escribimos, crecemos con los sueños, y los describimos para  aprender de realidades impensadas, y al soñar las vamos creando.
Quizás…ahora puedas entender por qué… piso las hojas de los arboles con delicadeza… converso con el agua, que me trae suspiros inmensos… platico con los árboles que al pasar me cuentan lo que vieron… las nubes me saludan… el viento me susurra canciones de amor… respiro y vivo…
Quizás… es sólo alucinación… es la maravilla de hacerse consciente, la magia de darse cuenta… y sólo son palabras para intentar describir lo indescriptible.
Quizás… es el amor que teje emblemas arcoíris que viajan para alcanzar a otros seres… mi corazón se acelera en su latir…  y el pensamiento le hace caricias…
Quizás… soy muy feliz… infinitamente feliz…
Quizás…ahora puedas entender por qué  escribimos para mantener en quienes sufren y pierden, las esperanzas, para mostrar los sueños hechos realidad, para inventarlos a aquell@s que no se creen con la capacidad para crearlos.
A través de la palabra escrita, los nutrimos y protegemos, impidiendo que mueran, pues son nuestro norte y nuestro  futuro, y con ella, creamos la realidad y la fantasía en todas partes y en todos los tiempos,
Quienes escribimos y describimos sueños, somos parte del sueño original.
Y con nuestra magia, llevamos la risa y alegría allí donde está ausente, a tod@s sin distinción.  
Estamos a tu lado aun cuando no nos veas, aun cuando no nos percibas, aun cuando no creas en nosotr@s.
Desde Tijuana BC, mi rincón existencial, lugar donde siempre estoy aquí,  a tu lado, solo hace falta que me leas, porque existo y estoy contigo.

Andrea Guadalupe. 

Aun cuando no tenga eco.

Enero 2014.           Aun cuando no tenga eco.
Hoy domingo, en esta mañana de enero, es un día un poco gris, frío, con el sonido de hojas secas raspando el suelo, con los árboles semidesnudos, estremeciéndose sus ramas cada vez más despojadas de hojas, por la brisa fría y constante, que me invita a recordar  el sol cálido del verano, en un lugar casi  sin árboles, con el rumor permanente de las olas del mar, que suavemente musitan una melodía eterna.
Y en ese lugar, contando sueños, coloreados de promesas y esperanzas, escuchando divagaciones de una amiga que tiene las mismas esperanzas que yo.
Porque, quienes escribimos, inventamos una realidad que no existía, aunque que puede ser.
Creemos que todo se puede transmutar, y somos muy sinceras cuando lo decimos.
Sólo que a veces no tenemos la maestría necesaria para concretar lo que sabemos, se puede hacer.
Y esta evocación es con olor y calor del estío, con rumores alegres, con la sensación de tranquilidad en el aire, con sueños hermosos, con anhelos inmensos.
Y se  hace visible porque es real, porque tiene todas las adiciones que podamos relatar, porque existió, de alguna manera aún existe, y seguirá existiendo.
Y este día de enero, que siento tan nostálgico, me invita a añorar.
Me aparece el recuerdo del mar, observado durante mi infancia, y mágicamente mi sentido del olfato lo percibe claramente como un milagro, con el sabor a sal, con el rumor de las olas.
La quietud se intensifica, lo maravilloso del momento emociona, hay una sensación de quietud, todo indica el reposo, el cielo se pinta de tonos azules.
Ahora los ojos brillan más, húmedos de emoción

Desde Tijuana BC, mi rincón existencial, lugar donde decido seguir escribiendo, aun cuando no tenga eco.
Andrea Guadalupe.   

sábado, enero 18

Ya no me regalas ni palabras…

Enero 2014.       Ya no me regalas ni palabras…

Cada vez que te soñaba, te añadía un detalle, para ver si de tanto soñarte conseguía borrarte y  te enredabas para siempre entre mis sábanas.
Mientras te esperaba, continuaba acunando todas las noches los lápices olvidados, los días que enturbiaron los recuerdos, nuestras primeras veces, el miedo a envejecer, el temor a vivir.
Ahora confieso que me equivoqué al pensar en el dolor de tu pérdida, porque, una no aprecia lo que tiene hasta que lo pierde, aunque no por la falta, sino, porque una no lo siente palpitar dentro, navegar, perderse, anclarse y luego desgarrarse poco a poco, desapareciendo en el tiempo y llevándose trozos de una, con cada nueva marea.
 Esa mañana, me besaste por última vez antes de marcharte, mientras apartabas con enojo los restos de las historias de aquella anoche.
No cabemos en esta cama, fueron tus palabras.
Nuevamente, nos hemos encontrado tropezando por la vida sin rozarnos ni vernos, y nuestra piel no se ha erizado, no se ha estremecido ni temblado, y nuevamente has desviado la mirada.
Como un paso a desnivel apenas señalizado, donde de nuevo, la maquinaria pesada desbordada de aburrimiento, arrasa cualquier punto de encuentro.
¿Será la indiferencia? Me digo…. no como antes, cuando buscabas mi mirada sobre la tuya en el espejo, y yo me volvía a despeinar, fingiendo una rebeldía en los cabellos que jamás tuve, para arreglarme de nuevo y seguir disfrutando de tus ojos, de tu atención sin prisa.
Te sentía en mi cabeza, en mis manos, en mis miedos y deseos y arropaba el pánico de hacer algo indecoroso, de desnudarme incluso, porque yo era coqueta, no exhibicionista.
Siempre cuidadosa de no mostrarme tal cual era: llena de rincones y lugares obscuros que te invitaran al destierro.
Cuando todo eran bocetos de sueños, cuando no importaba la suciedad en la cocina, ni debajo de la cama, sino tan sólo protegernos de la mugre en la mirada.
Ya no me regalas ni palabras.
¿Cuándo dejaste de verme para mirar a otras?
No sé cuándo comenzaste a mirar a otras, quizás cuando me relajé y descuidé mi conquista, y dejé de sorprenderte… Ya apenas aprovechabas para rozarme y confundir nuestros sueños mientras dormíamos, o tal fuera porque no soñamos el mismo anhelo.
¿Qué te pasa?, me reclamabas, y el temblor no me permitía articular palabra alguna.
Y mientras la costra enraizaba en tus ojos, una corteza engrosaba mi habla, con la boca pastosa de tanta distancia.
¿Qué te pasa?, me preguntabas siempre desde la ausencia.
Y ya no me queda grito, susurro o palabra que escupir, por eso me han entrado ganas de desafiarte de nuevo y vestirme para la guerra.
Y he buscado tus ojos para contártelo, sólo que, te he encontrado inmóvil sobre la moldura desgastada de otros tiempos.                            
Lentamente, me he desecho del rímel, del labial, y los matices del maquillaje.
Me he quitado las zapatillas de tacones, las medias, y por un instante, he sentido el mareo que ocasiona, levantarme después de una caída, y he pensado, esa pared va necesitando pintura.
Desde Tijuana BC, lugar donde, ya jamás podré amarte, ni odiarte, ni extrañarte, ni volverte a amar y odiar, ocupada como estoy en hacer llevadera la pérdida de todo amor, odio, extrañeza o anhelo, porque ya no me regalas ni palabras.

Andrea Guadalupe. 

viernes, enero 17

Los sueños no cumplidos…

Enero 2014.    Los sueños no cumplidos…
Cuando él, en su infancia, sin saber por qué, miraba encantada las uñas pintadas de las jóvenes, sentía la seguridad de que una vez que pudiera pintar las suyas, la vida también la vería con más matices.
Estas, llegaron con miedos mezcladas con una íntima alegría a la par, que el discreto maquillaje. 
Se sintió plena frente al espejo aunque defraudada al comprobar que todo su entorno parecía no deslumbrarse por su reciente belleza.
Los tacones aún le quedaban muy lejos y así voló hacia una nueva espera.
Poco después, se dijo que sentiría la misma felicidad colmada al usar su primer sostén.  
Confiesa en susurros que ni aún entonces se sintió satisfecha.
Por aquellos días comenzó a sospechar que la totalidad nunca llegaba para quedarse, aunque, continuó poniéndola a prueba.
Me mira desde el cansancio y la paciencia, con ausencia de prisas y tiranías.
Y se engancha las manos a los brazos de la silla para que dejen de temblar.
Yo, intento mirar al frente y vaciar la mirada, las confidencias aún me producen una ansiedad que no sé identificar.
Así que la escucho en silencio para que a las dos esos minutos se nos hagan más breves.
Llegó un momento en que los muros y la seguridad de un closet, tampoco fue suficiente.
Quiso volar, la vida como la mujer que sentía ser, y con pareja, siempre sería mejor, razonaba, sólo que, un amor sin amor, sabe a poco futuro y demasiado presente.
Entonces, deseó en silencio vestirse de blanco, fue su nueva espera mientras se hormonaba.
Entonces sí que agarraría a la felicidad por la cintura.
Entonces sí que estaría a la altura de cualquier adversidad que le deparara la vida.
Creo que todas somos un poco soñadoras de vez en cuando.
Tod@s, en algún momento, depositamos nuestras esperanzas en un instante venidero, colmado de promesas imposibles que nunca terminan de cuajar, volviendo a licuar nuestras expectativas en cuanto añadimos ese otro ingrediente que nos falta para no sentir el vacío.
Ese amor que nos haga volar sintiendo el aleteo de mariposas en el vientre, esa promesa de amor eterno, esa espera sin espera.
Ese caminar sin disfrutar de los laberintos del sendero; sin detenernos, obsesionad@s como estamos por llegar a la realización final.
Sucumbimos a la meta que nos hemos fijado y que han constituido nuestros sueños, o los sueños impuestos por la sociedad.
Una meta que nos ofrece la recompensa de poder hacer coincidir la mente y cuerpo con el género con el cual nos identificamos y que con suerte, algún día seremos aceptad@s,  porque la primera recompensa no era otra sino el rechazo familiar, social y laboral, que es el común denominador de la comunidad Trans.
Me pregunto en qué manual están escritas los prejuicios y frustraciones, a los que debemos someternos a costa de nuestros sueños y de la propia personalidad.
¿En qué momento nos hacen firmar ese contrato lleno de cláusulas improcedentes el cual indica que debemos: ser jóvenes, bellas, atractivas, femeninas, deseables, estar siempre dispuestas a servir de juguetes sexuales?
¿En qué momento hicimos nuestras las expectativas que la mayoría asume como símbolo de nuestras características?
Y luego resulta que está todo vacío, todo es pura ausencia.
¿Y tú? Me preguntas sin curiosidad, sin esperar respuesta.
Suena la pequeña campana de la consulta y se levanta mirándome de reojo.
Me toca, dice, venir me alivia exclama mientras se marcha arrastrando sus sandalias,  el maquillaje de antaño, los pechos ahora arrugados, los sueños no cumplidos, y su vida.

Andrea Guadalupe. 

jueves, enero 16

Las palabras importan…

Enero 2014.   Las palabras importan…
¿Sabes?, Tú me enseñaste lo inútil que es a veces preocuparse por los caprichos del idioma.
No importa que no captes todo el significado de mis palabras, despreocúpate, no las analices,  ni intentes descifrar mis mensajes: Tan sólo siéntelas.
No quieras ver letras donde hay emociones, no quieras formar sílabas donde hay sentimientos desordenados.
No pretendas mirar de reojo, porque dar una ojeada, es percibir en apariencia, y ésta, disfraza la realidad.
Quizá por eso, existe la terquedad de conocimiento que nos obliga a mirar incansablemente.
No, no mires a vuelo de pájaro mis palabras, porque entonces vivirás atrapada en ellas.
Yo también he dejado de mirarlas, para no caer en su juego de creación: sé que estoy siendo concebida por ellas, y no opongo resistencia a dejarme inventar.
No…. no pretendas leer mis palabras, sólo acarícialas, aprecia su toque y escucha cómo te hablan.
Quizás ellas puedan contarte lo que yo no puedo, porque vagamos por el dilema angustioso de no poder explicar la realidad, cuando lo realmente peligroso es no ser capaces de inventarla.
Desde Tijuana BC, mi rincón existencial, lugar donde pienso que: Las palabras importan, si no, ¿Qué nos queda?

Andrea Guadalupe. 

miércoles, enero 15

Esa tierra de nadie donde duermen los sueños.

Enero 2014.    Esa tierra de nadie donde duermen los sueños.
Durante mis ensayos de muerte, nombre que le doy a mis noches, existen momentos en que mis párpados me relatan historias futuras.
Son esos instantes, cuando el silencio no pesa y el cansancio del ajetreo diario,  apenas ha llamado a la puerta.
Tiempo que eligen las palabras que después serán narraciones, para asomar la cabeza por debajo de la cama.
Se contonean entre las sombras, desnudas, insolentes, para susurrarme al oído.
Y mis dos perras chihuahua, ellas, que de naturaleza son tan inquietas, que a esta hora, suelen dormir tan profundamente que sólo intuyen tu presencia entre sus caninas fantasías.  Únicamente yo puedo olfatear ese deseo por aproximar tus labios a mi almohada.
Como aquel día que me hablaste de cómo, cuando todo duerme en casa,  se arrastra la lata de botones hasta el borde de la cama, se destapa, y entonces… empieza el show:
Primero los botones se muestran desconfiados, sólo que poco a poco van saliendo.
A veces despacio, otras veces saltan a como gotas redondas, también les gusta salir rodando como bolita o girando como platos voladores.
Después se agrupan por colores y arman un arco iris en la alfombra de la habitación; se vuelven a desarmar
Dibujo con ellos caminos que van lejos, olas de espuma besando las playas, humo de chimeneas y paisajes enteras.
También me gusta cargarlos y llevarlos a pasear por la casa.
A veces sueño que mis botones son estrellas resplandecientes, entonces acomodo los más brillantes sobre una cartulina azul y después me alejo para contemplar la noche de figuras radiantes y agujereadas.
Claro, de tanto jugar, el tiempo pasa, de golpe ya casi amanece y debo levantarme para iniciar mis quehaceres, entonces guardo uno a uno mis botones.
Eso sí, antes de tapar la lata, les saludo, y ellos, agradecidos, me regalan una pirueta.
Por suerte ya nadie los cose, no arrastran hilos ni ataduras, son botones en libertad.
O sobre aquella ternura de las soledades compartidas de los amantes.
Historia que se agarró dentro y creció en su propia historia mientras tengo que dormir abrazando una almohada en mi cama, porque, cuando apago la luz y me acomodo para dormir, siento como tú, te recuestas a mi lado.
Tu voz es la misma que a veces me grita cuando descubro algún recuerdo olvidado en mi memoria, o te escucho llorar entre las páginas de un libro que alguna vez significo mucho en mi vida.
Sólo una vez logré ver quién eres.
Una vez fui esa criatura, sólo que acabó consumiéndose, ahogándose en sus metas y en su esperanza en las revoluciones lentas de conciencias.
Y ahora regresa con ánimos de no dejarme dormir tranquila.
Quizá cuando me pregunta ese: ¿Por qué?, Quiera saber qué fue lo que hizo que la dejara morir.
Aunque yo me callaré y la dejaré dormir esa noche conmigo.
Tal vez desde su odio me quiera, y cuando me quiera, me perdonará.
Desde Tijuana BC, mi rincón existencial, lugar donde: Escribir una historia es habitarla, me dijiste, ya que hay que dejarla ablandar en esa tierra de nadie donde duermen los sueños.

Andrea Guadalupe. 

lunes, enero 13

Las amigas siempre me inspiran…

Enero 2014.   Las amigas siempre me inspiran…
Comienza la semana y tú… No estás, aunque, hace mucho que todo comienza sin ti, y hoy… además, no estás.
Como cada lunes, me marco un nuevo reto: una dieta, un curso, el gimnasio.
No lo hago para cumplirlo, ni por sentirme en la moda; sino para saber cada miércoles que me falta voluntad y para cada domingo proponerme ser mejor; marcándome para el próximo lunes, un nuevo reto (una dieta, un curso....)
Hoy desperté sola en la cama, como cada mañana, aunque, con la agravante de que… hoy no estás.
Hoy, el almanaque señala sin discusión que ha comenzado un nuevo día, sólo que…  No está tan claro.
Yo le escribí un poema, ella corrigió mis faltas y lo devolvió sin más.
Cuando se intenta conseguir un sueño, dormir no es una opción.
Te das cuenta de que: No es que haga más calor, es que los sueños nos arropan.
Los sueños son cosas de jóvenes, porque soñábamos con tener dos hijos, una casa, un auto para viajar... Y luego, llegamos a esa edad en que, esa excusa sirve para dejar de soñar.
Para finalizar la discusión ella me lanzó una botella y se fue, aunque… No entendí lo que pasaba porque la botella no llevaba mensaje dentro.
Tengo tantos textos sin acabar que… estoy acabada.
Querido amiga: Claro que me inspiras, de verdad, las amigas siempre me inspiran, aunque… a veces, me inspiran textos, otras veces, confianza y en ciertas ocasiones… lástima.
Un fuerte abrazo.
Cerré la puerta de golpe y respiré profundo, sólo que ella…  ya estaba dentro, esperándome en el espejo...
¿Sabes? Esperaba tu llamada o un mensaje o quizá un mail, tan sólo llego tu silencio y una duda: No tienes nada que decirme o prefieres no decirme nada.
Cada día que pasa, defiendo más la teoría de la insignificancia, aquella que argumenta, que un gesto por pequeño que sea, no debe ser despreciado porque es un buen comienzo.
Si yo no defiendo la insignificancia, quien me defenderá a mí.
Hace tiempo que mis textos no son completos, descubrí el motivo: tus ojos no se permanecen en ellos.
Desde Tijuana BC, mi rincón existencial, lugar donde por fin, ella se atrevió a empujar la puerta y entrar… Lo malo es que no era mi casa.

Andrea Guadalupe. 

domingo, enero 12

Me invade el sentimiento de que he defraudado a alguien.

Enero 2014. Me invade el sentimiento de que he defraudado a alguien.
Hace tiempo que tengo tanto que contar... que no cuento nada, escribo por no gritar, eso molesta más aunque tiene más audiencia, aunque… En realidad, escribo por discreción.
Siempre quise dedicarle a ella un poema de amor, es fácil, me explico un amigo poeta, basta con que digas lo que sientas, ese fue el problema.
Hubo un tiempo donde justificaba mis decisiones, ahora me basta con compartirlas.
Hoy para desayunar sólo quiero un beso, ayer cené demasiado.
Él amor se cansó de unirlas y se fue en busca de otra pareja, aunque, ellas…No lo notaron preocupadas cada una por lo suyo y siguieron juntas muchos años.
Me gusta invadir tu espacio, nadar en tu cuerpo, a veces, disfrutar de tu ausencia pensando en el abrazo de vuelta.
Me gusta que a veces no estés, sólo que, no me gusta que te vayas.
He tomado una decisión que me ayudará a salir del profundo pozo en el que vivo sumergida, he decidido mudarme…aunque, ahora llega la segunda parte que sobrelleva la decisión, de definir si lo haré de casa, de pareja o de ropa interior.
Les pedí completa sinceridad a mis amigos y desde entonces han dejado de llamarme.
El día que decretemos el dinero como idioma oficial del mundo, dejará de existir hipocresía.
Para perder peso no hay nada mejor que decir la verdad, una pierde kilos de opresión y a veces, alguna amiga.
Entre en la política cansada de que no me contaran la verdad, salí de la política en cuanto la conocí.
Caminando por las calles pequeñas me gusta recorrer este barrio de la ciudad que está a medio iluminar.
Si, da un poco de miedo, aunque aquí siempre huele a comida casera recién hecha, incluso a bufanda recién tejida
Aquí, las abuelas salen a la puerta y comentan que sus nietos no las van a ver nunca.
La calle suele estar vacía sólo que es muy agradable, ahí se ubica el asilo donde quedo mi abuela.
Hoy es domingo y llueve amor en la calle, sólo que la gente no se da por enterada.
Desde Tijuana BC, mi rincón existencial, lugar donde cada vez que percibo que, han dejado de leerme, me invade el sentimiento de que he defraudado a alguien.

Andrea Guadalupe.