lunes, noviembre 4

No me interesa lo humano…

Nov. 2013.   No me interesa lo humano…
Hoy declaro en voz alta, lo que siempre he dicho: Yo no soy activista de los derechos humanos, porque no me interesan, ya que, la gente que significa algo para mí no reúne los requisitos necesarios para ser aceptad@ como humana.
Por ejemplo puedo contar el caso de una amiga que nació como varón y  hace pocos años tomó la decisión de vivir como su interior manda, y sin importarle opiniones ajenas, empezó a transformarse en mujer.
Mujer trans, término que se aplica a ella, a mí, y a una variedad de personas que admiten predilecciones que se diferencian de las identidades de género binarias (hombre o mujer) que normalmente, somos  asignad@s al nacer, y del rol que tradicionalmente tiene la sociedad.
¿Es humana? ¿Somos human@s?
No según el Estado, que no puede asignarnos los documentos de identidad indispensables para vivir como seres humanos en la ciudad.
No puede dar un recibo de honorarios porque no tiene un acta de nacimiento que reconozca su feminidad.
¿A quién le interesa el voto de alguien que no puede ser asignad@ a ninguno de los dos géneros que limitan y reducen la definición oficial de lo humano?
Para votar, para ganar dinero, para entrar o salir del país, para ir a cambiar un cheque a un banco hay que ser humano.
Si ser humano significa la obligación de escoger entre ser hombre o ser mujer y excluye cualquier otra opción, no me interesa lo humano.
Yo misma, soy una persona, parte de la comunidad de la diversidad sexual, igual que las lesbianas y los homosexuales, porque mi identidad de género, proclama mi irreverencia en las verdades que sólo funcionan en certezas que excluyen lo inquietante.
Yo prefiero las verdades que pueden hacer pirueteas, las de la cuerda floja, las que rugen, en un aullido de rabia, en una decisión de asaltar, que pueden dar miedo.
La comunidad Trans, demuestra que es una utopía conseguir las cumbres de lo humano, porque no está al alcance de cualquiera.
Y eso incluye a quienes, en vez de en español se expresan en lenguas indígenas.
A quienes no tienen papeles y transitan por este país fingiendo una humanidad que no pueden acreditar durante su tránsito hacia el norte, los que se resignan a quedarse y ya no tratan de pasar la única frontera que quizá les permitiría sentirse plenamente humanos.
Quienes no pueden demostrarle su humanidad a un policía, quienes sobran por morenos, por ignorantes, por vivir su infancia en la calle, por mal educados.
Quienes están a punto de sobrar por razones muy fáciles de inventar en un régimen de cero tolerancia.
Por eso quiero anunciar que lo humano ya no sirve.
Lo humano ya no alcanza para pensarnos ni para abarcar nuestras formas de vivir ni las formas de morir que se inauguran cada día.
La palabra humano otorga el espacio diminuto que abarcan las leyes, las razones del poder y la decencia, la estética de la blancura, el orden preservado por la violencia, el dios hecho a imagen y semejanza del hombre que aprieta las nalgas para mantener la línea vertical.
Los personajes de la comunidad LGBTI, amenazamos su pequeño territorio desde afuera.
Desde Tijuana BC, mi rincón existencial, lugar donde estoy convencida de que lo humano está condenado a desaparecer mientras siga siendo la definición que nos excluye.

Andrea Guadalupe. 

Si…soy Diferente..

Nov. 2013.   Si…soy Diferente...
¿Saben?, Si existe algo en este mundo que me enferma y me puede arruinar el día es la intolerancia, ¡simplemente no tolero a los intolerantes!
¿Qué dilema… ¿no?
L@s intolerantes son aquellas personas que poseen una mente pequeña  y cerrada, que huyen asustad@s cuando conocen, o tratan a alguien diferente.
 Para ell@s todo lo que implique ser diferente, es pecado, un asco.
Seamos sinceros, ser diferentes es lo que hace a la sociedad divertida, ninguna persona tiene el derecho a juzgar a otra por poseer otros principios u otras características.
Aunque… ¿qué significa  diferente?, diferente significa distinto, y distinto a su vez, expresa: Que no es lo mismo, que su realidad o existencia son desiguales, que tiene diferentes cualidades.
Entonces, aclarado ese punto, debo proceder a dar consejos a todos aquell@s intolerantes para que eviten ser pecadores:
Extírpense uno de sus globos oculares (ojos), ya que siempre el iris de uno, va a ser diferente al otro.
Si tienen la fortuna de tener gemelo/s idéntico/s, ¡mátenlo/s urgentemente!, se ha comprobado de forma científica que los gemelos idénticos son diferentes entre sí.
Deben amputarse uno de los brazos y una de las piernas, siempre la izquierda va a ser diferente de la derecha y viceversa.
Siguiendo con la línea anterior, deben escoger cual es mejor dedo, tanto de la mano como del pie sobrantes, y eliminar el resto por ser diferentes.
No deben procrear, los hijos siempre poseerán un código genético diferente a los padres, aunque sean parecidos.
Deben permanecer aislados de la sociedad, corren el riesgo de aceptar una idea o creencia diferente a las que ya poseen.
Si son mujeres, deben extirparse uno de los senos, porque por ley general son diferentes entre sí y, si son hombres, deben hacer lo propio con uno de sus testículos.
Si estas propuestas parecen locas descabellas, entonces aceptemos que nadie es mejor ni peor, al final, tod@s somos seres humanos de carne y hueso y sentimos y padecemos por igual.
Ser: blanco, negro, amarillo, trigueño, manco, Emo, rasta, punketo, rockero, gótico, transgénero, travestí, transexual, bisexual, asexual, heterosexual, andrógeno, homosexual, lesbiana, metrosexual, nerd, católico, cristiano, judío, musulmán, mormón, ciego, especial,  budista, opositor, normal, anormal, rolero, ninfomaníac@,  soñador, trabajador, luchador, fértil, estéril, sexy o simplemente Tú, es sólo un estilo de vida, no una condición ni mucho menos una enfermedad…
Así que levántate, tú que eres tan diferente como yo , que en algún lugar somos muchos aunque no sea suficiente,.
 Tú que estas hart@ de escuchar la frase: ¿Qué va a decir la gente si…?
Tú que decidiste ignorar a esas personas que solo te quieren castrar por envidia a tu libertad,  tú que sientes algo por dentro que quieres gritar, tú que decidiste no ser un@ más colocándote una etiqueta con el nombre de alguna tribu social, tú que quieres ser más como tú y menos como los demás, tú que existes, tú que sueñas, tú que amas, tú que te desvelas, tú que te desesperas, tú… que eres diferente, levántate y… ¡No temas!

Desde Tijuana BC, mi rincón existencial, lugar donde estoy convencida de que: Tod@s somos diferentes. 

sábado, noviembre 2

16 de Nov, Día Internacional de la Aceptación, no de la tolerancia.

Nov. 2013.       16 de Nov, Día Internacional de la Aceptación, no de la tolerancia.
Se acerca el Día Internacional para la Tolerancia y ni entre los ciudadanos ni entre los partidos políticos luce una verdadera intención de borrar las diversas expresiones de intolerancia que amenazan la convivencia social.
Los actos de intolerancia vividos en nuestra sociedad por razones como: preferencia sexual, color de piel, creencias religiosas y políticas son comunes.
Actualmente, se ha puesto de moda hablar de bullying escolar o laboral, aunque, en realidad se termina muchas veces expulsando o maltratando aún más a la víctima que al victimario.
Las relaciones de discriminación se ejercen a todos niveles y parece preferible resolver el tema a favor del fanfarrón, que de la persona que ha sufrido las burlas o la presión del grupo.
En 1995, se instituyó a nivel mundial, el Día Internacional para la Tolerancia, por la Organización de las Naciones Unidas y la realidad es que la situación, en lugar de mejorar, da la impresión de ser cada vez más extremista y radicalizada.
En México, el Consejo Nacional para Prevenir la Discriminación, ha luchado por la protección de las parejas del mismo sexo, de los migrantes, de los indígenas, de las personas con distintas capacidades.
Incluso ha establecido manuales para periodistas a fin de evitar el mal uso de palabras que refuerzan la discriminación y ha estimulado trabajos de investigación que eliminen las barreras entre víctima y victimario.
Sin embargo, aún falta mucho por hacer.
Nos falta aún mucho por aprender a querer a otr@, a respetarl@ y aceptar que tod@s tenemos el derecho a ser diferentes.
En una sociedad que tiende a hacer una cultura universal donde todos debemos pensar igual, porque si no, no somos parte de esa comunidad, la capacidad de aceptar que hay otros que piensan diferente se va desvaneciendo.
Lo mismo pasa sobre la comunidad LGBTI.
Recientemente hemos visto cómo ha evolucionado el tema de la diversidad sexual en el mundo, varios países han aprobado los matrimonios entre personas del mismo sexo y otros lo han prohibido rotundamente, hemos visto la reacción de la iglesia, también hemos visto cómo ha cambiado la percepción de la gente en cuanto a sus opiniones sobre la gente gay, hemos visto cómo reacciona cuando un país tiende a repudiar la comunidad LGBTI, y se convierte en una xenofobia generalizada. (Rebember Rusia)
Independientemente de los argumentos que haya en contra de nuestra comunidad, del porcentaje que representemos en el mundo como minorías, hay algo que debemos dejar claro, existimos y somos fabulos@s.  
No hemos logrado aún hacer ver a los demás, a l@s otr@s, nuestras diferencias.
En todos los estudios  que se han realizado en diversas partes del mundo, se ha propuesto la aprobación de las leyes a favor de la comunidad LGBTI, se ha llevado a discusión, y a su debida votación.  
Hemos descubierto las siguientes condiciones:   Somos un 10% de la población mundial y resulta complicado encasillarnos o clasificarnos en un grupo, debido a que es difícil identificarnos  porque nuestros gustos son variados al común denominador, sólo que nuestra apariencia física casi siempre es igual al del resto de la humanidad.
Los miembros de la comunidad LGBTI, nos llamamos diversidad sexual, porque la única diferencia que nos separa de la comunidad heterosexual es la orientación sexual y en el caso de la comunidad Trans, la identidad de género en particular.  
Algo que cabe destacar o llama la atención de todo estos estudios y sus respectivos resultados es que cada individuo y (debo incluirme), normalmente tenemos cualidades tanto ordinarias como extraordinarias y regularmente estamos presente en casi todos los ámbitos de las profesiones y habilidades actuales de la sociedad.  
Dentro de la diversidad sexual, las personas heterosexuales, quienes han sido responsables de intentar explicar o comprender el tema de la diversidad sexual nos han clasificado en los siguientes grupos: Lesbianas, Homosexuales (Gay) Bisexuales, Trans (transgénero y transexuales)  Intersex.
Aunque este también somos:   Médicos, políticos, bailarines, deportistas, artistas, campesinos, pobres, ricos, clase media, hijos, madres, padres, hijas, ateos, religiosos, enfermos mentales, maestros, intelectuales, modelos, arquitectos, Ingenieros, Licenciados, estudiantes, etc.   Olvidan que las etiquetas son para la ropa no para las personas.
En otras palabras, para no crear controversia, si lo vemos desde otro punto de vista, descubriremos que somos un grupo productivo en la sociedad, aunque… no generalizo para que no se ofendan, porque, no puedo negar que como todas las sociedades, siempre habrá gente que no aporta nada beneficioso, aunque, también encuentro eso en la comunidad heterosexual.
Así que en todos los ámbitos sociales, somos capaces de construir los más bellos sueños como crear las más espeluznantes pesadillas.    
Está demostrado que en todas las áreas hay diversidad, en todo; esa es la esencia de la vida, la variedad en nuestra raza.  
Tod@s percibimos el mundo de maneras distintas, y por lo mismo, debemos aprender a educar y promover el respeto por la diversidad, la identidad, libertad y dignidad individual, solo de estas maneras podremos comenzar de nuevo en un mundo donde vivamos en comunión.
Mientras no nos consideremos una misma raza humana, será imposible dejar de encasillarnos.  
No es cuestión de buscar culpables sino de educarnos, al final ser clasista, encasillar, juzgar sin saber, no trae nada positivo a nuestras sociedades.  
Establecer la tolerancia supone el acceso a la educación.
La intolerancia suele tener sus raíces en la ignorancia y el temor instruido y aprendido a edad temprana.
Por tanto, tenemos que hacer más hincapié en educar a los niños acerca de la tolerancia, los derechos humanos y las libertades fundamentales.
Aunque, no debemos olvidar que la educación no termina en el salón, y que los adultos, como personas capaces de cometer actos de intolerancia, y sobre todo en su calidad de padres, también han de estar entre los principales destinatarios de nuestros esfuerzos educativos.
La tolerancia, tal y como se entiende hoy, tampoco sirve.
Toleramos lo que nos aguantamos, sólo hasta que nos dure la paciencia.
Quizá debiéramos aprender a reconocer el Día Internacional de la Aceptación y con esto, hacer sociedades más claras, más inteligentes y más a favor del bienestar común.
Tolerar al otro nos puede llevar a un límite y ejercer en una u otra forma la violencia cuando ya no podamos más con otr@…  o quizá otr@ se harte de nosotr@s, y cuando su tolerancia se termine, busque la manera de maltratarnos, discriminarnos, torturarnos, eliminarnos.
Desde Tijuana BC, mi rincón existencial, lugar donde creo que, para romper un tabú hay que hablar del tabú.

Andrea Guadalupe. 

miércoles, octubre 30

Robert García.

Octubre 2013.  Robert García.
¿Cómo puede el ruido reclamar su derecho, si ha vivido temeroso escapando del ruido?
Este triste silencio al que no cura la caricia, nace en los colores grises de aquella que con indiferencia sobre el lienzo colorido en negro escribe, manan hilos rojos sanguíneos como sangre, tiñendo de verde los amarillos, tornando de sepia los colores vivos.
Ojos que ven y la razón por ver comprende: ¡Nada de lo que ven es como creen!
¿Por qué no te encuentro? ¿Por qué me haces esto?
Me resistí a mi propia tristeza durante años y con ello gané una crisis de ansiedad brutal. Porque la ansiedad es la cara horrible de la tristeza.
Llorar es liberador, romperse es liberador, decir estoy triste, es hacerle un lugar al alma para que hable con nosotras.
A los años también se van sumando las pérdidas, hay días en que se amotinan, se sublevan, se presentan todas juntas a golpe de recuerdos malogrados, como: Perder esos ojos en los que nos mirábamos, en los que nos reconocíamos, perder ese cuerpo y su abrazo en aquella cama, para luego perderlo todo, todo en la nebulosa espesa de la memoria, esa gran mentirosa.
Que lo que no te mata te hace más fuerte, dicen, no quiero esa fortaleza.
Digo yo: Lo que no te mata es porque no te dejaste matar.
Reclamo a la tristeza, le quito el estigma de enfermedad, de pecado, de derrotismo, de políticamente incorrecta.
La tristeza en prosa o en poesía o hasta en silencio, es buena, no es una enfermedad, es un estado del alma que nos habita cada tanto.
Un réquiem por todo lo que perdí, por ese rostro que ya no miro.
Hoy estoy triste, aunque tengo la lluvia, hoy estoy triste por todo lo que ya no tengo, sólo que  tengo estas palabras.
Y también un nuevo rostro.
Gracias por tu comentario Robert García, hermosísimo, acariciador de principio a fin.
Un abrazo largo.  Andrea Guadalupe.

lunes, octubre 28

Entre está frialdad que hoy cubre la ciudad.

Octubre 2013. Entre está frialdad que hoy cubre la ciudad.
La sinfonía de colores del otoño no tiene igual en ninguna otra estación, una belleza frágil y efímera, una belleza melancólica que anuncia la llegada de la oscuridad y el frío del invierno, mientras la naturaleza se sume lentamente en un letargo del que despertará en primavera.
Hoy, este día, entre la lluvia y el frio, el clima invita al recogimiento, a evadirse del ruido que rodea la vida, día que sabe a  melancolía.
Horas en los que me  dejo mecer  por una canción que te trae dulces recuerdos de un ayer que de pronto, no está tan lejos.
El otoño siempre ha sido tiempo de nostalgia, de días de niebla que enturbian el sol y oscurecen el alma, de ese estado de ánimo que parece robarme las fuerzas y hace languidecer el cuerpo. Miro por la ventana y veo las últimas hojas caer dejando desnudo aquel árbol que en verano cobijaba bajo su sombra, la lluvia golpeando el cristal y cada gota es como si quisiera golpearme el corazón y hace estremecer buscando un abrazo que ofrezca el calor que falta.
La melancolía, es una compañera absorbente, aunque, si bien es cierto que hay momentos en que el alma necesita un descanso y busca dentro de ella para sacar los momentos felices que a la vez son tristes, porque fueron y ya no son.
Es cuando siento el vértigo ante el paso del tiempo, y quisiera sujetarlo para que se detuviera, sólo que es testarudo y termina por escapárseme entre los dedos.
El tiempo fluye como las aguas de un río, sólo que los recuerdos me permiten conservar esos momentos como una fotografía en un álbum y aunque pueden traer tristeza, también me cuentan que una vez fui feliz y volveré a serlo.
En días como esté, cierro los ojos y permito que la melancolía se haga dueña de mi ánimo por un instante y la saludo como a una vieja amiga que viene a visitarme de vez en cuando.
No puedo tenerle miedo, la invito a pasar, a que hable un poco con mi corazón y, después, le acompaño amablemente a la salida porque debe regresar a su casa.
Y así abro de nuevo los ojos, preparada para seguir viviendo, para reír, para llorar, para soñar, para luchar y, sobre todo y por encima de todo, para amar cada día de este maravilloso milagro que es la vida.
Tal vez, la mejor forma de despedirme por hoy, sean las palabras de Federico García Lorca, un gran melancólico, que también supo vivir con alegría y pasión: Desechad tristezas y melancolías. La vida es amable, tiene pocos días y tan sólo ahora la hemos de gozar.
Desde Tijuana BC, mi rincón existencial, lugar donde agradezco el cariño, sensibilidad y lugares a donde transportan con sus comentarios.

Un saludo cálido entre está frialdad que hoy cubre la ciudad.

Andrea Guadalupe.

sábado, octubre 26

Un suspiro que incita

Octubre 201. Un suspiro que incita
La humedad de las brumas marinas y el frio al amanecer que se respira casi a finales de octubre, es el prólogo de la nostalgia que nos invade cada diciembre.
La luz del día se acorta y las sombras nocturnas se alargan, el viento corre suavemente, se contempla el contoneo de las hojas coqueteando con los aires a diferentes ritmos, según la melodía de la naturaleza.  
Son momentos que tranquilizan y provocan un ataque de quietud, un suspiro que incita detenerse a observar la existencia de Dios a través de la alfombra azul en las alturas que pretende consolar a quienes por actividades diarias, recorremos las calles y recibimos la caricia de la mano invisible que quiebra los segundos de suavidad epidérmica y los destruye con la soledad que barre los desiertos urbanos y regala a las calles el desfile de hojas que entre la polvareda y el suelo, encontraron un nuevo hogar tras ser expulsadas por los árboles agitados por la influencia del aire.
Todo parece desierto.
Los semáforos parpadean del vacío vehicular aunque esté sobrepoblado por la pereza del frio otoñal que nos invita a refugiarnos en el ataúd improvisado de la cama con los días arrancándose a fuerza de un atraso en el cambio de horario porque el tapete azul dura menos y el oscuro domina por algunos meses.
Una bolsa de mercado serpentea en los cielos y nos ata una risa para recordarnos lo corta que es la vida y que de un momento a otro cambiamos de circunstancias: hoy somos, mañana no se sabe.
Las hojas de los árboles, ceden ante la gravedad, cambian su coloración de verde a amarillo marrón.
Lo mismo nos sucede, otoño huele a madurez, su solo transcurso contagia una fluidez de meditación entre la agitación de adaptarnos a un nuevo ciclo donde se reduce el paso de luz y aumenta el desgaste físico y mental hacia lo que sigue o debe de seguir.
El amarillo naranja del tiempo también nos lleva al romance que transita entre las partículas de polvo y el paso del viento que une a las parejas y alza algunas faldas dejando entrever los secretos de la seducción y la entrega que tarda en llegar.
No hay más, sólo ese instante que nos reseca la piel o nos contagia de estornudos y resequedad en la garganta al vernos envueltos en los caprichos meteorológicos o emocionales.
Desde Tijuana BC, mi rincón existencial, lugar donde percibo el entumecimiento de otoño, un suspiro que incita para desaparecer en él y convertirnos en esa hoja que decide qué dirección tomar tras haber caído.

Andrea Guadalupe. 

jueves, octubre 24

Son letras, que se toman como se guste: con azúcar de caña o sal de mar.

Octubre 2013.   Son letras, que se toman como se guste: con azúcar de caña o sal de mar.
A manera de comentario de un escrito: Despierta, soñé mi muerte, mi hermano Alex, escribió: Cuando se acude con una frecuencia e insistencia a velorios, entonces se pregunta al interior, ¿Parece que se están yendo las demás personas?, o están ricos los tamales o realmente si se trataba de alguien allegado sentimentalmente o emocionalmente o hasta para comprobar morbosamente su más íntimo circulo de fans.
Aquí aparece el cuestionamiento personal: ¿Veo la muerte como algo natural, o me estoy entrenando para entregar el equipo, o tal vez ya siento los zopilotes a mí alrededor?
Como quiera que sea, referirse a las defunciones, sepelios o las famosísimas Pompas Fúnebres, es una manera de hacer presencia antes de que se note la ausencia, porque cuando ya no pasa lista el citado, pues se reacomodan las Piezas en el Tablero de ajedrez.
Por otra parte eres tan insistente en el tema mortuorio que preocupa tu postura tan desenfadada, un tanto burlona y hasta diría retadora, al menos frente al teclado, así parece desde este lado del monitor.
En fin, cada quien se mofa de la parca según sus propios enfoques y al final, de todas formas hay un acompañamiento o tal vez un enfrentamiento, un poco depende- como lo veo- de cómo te hayan tratado tus últimos momentos (minutos o meses) la vida terrenal y de cómo te encuentres satisfecho de tu quehacer.
 Son comentarios al margen, pues me parece un tema reiterativo de tu parte, que lo abordas con sutileza y retorna eventualmente
Así que ahí te lo dejo como una sugerencia de mi parte.
Te mando un abrazo y saludos.
Hola Alex, después de leerte, te he tenido en mente, y resumido en mis reflexiones tus palabras en una frase: Hablas de la muerte sin saber lo que estás diciendo, tú,  nunca has muerto.
¿Sabes? Hablo de la muerte, porque no sé qué decir, que no se asemeje al vacío.
Cuando pienso en la muerte, te confieso que recuerdo a esos amores no realizados, que me hicieron morir poquito, evoco panteones que también son la propia memoria, llegan  a mi mente llantos, gritos, coronas de flores, susurros, el color negro, vacíos rezos que parecían no tener fin, y pensando en la teatralidad de este ritual, tengo deseos para el día de mi muerte, también un testamento que respalde mis deseos.
Quiero que diga más o menos así: No dejen entrar a l@s farsantes.
No dejen entrar a más de la mitad.
El ropaje negro úsenlo porque es hermoso, no porque represente el fin de la vida.
O hagan lo que quieran, igual no sé si desde donde esté podré verles para reírme de l@s hipócritas que se colaron.
Quisiera que no lloraran, aunque, asumo que será inevitable en mis cercan@s.
Quisiera que bebieran mucho café, entre bromas y anécdotas, para que así, surgieran nuevos temas para continuar escribiendo en el más allá.
Quisiera que no reinara el silencio y los susurros.
¿A qué se le guarda respeto con silencio, a una persona difunta?
No quiero señoras que comiencen con el rosario o algún protocolo parecido, por favor sáquenlas, no me interesa quienes sean.   
Todos mis libros y herramientas, son para mi hijo, lo que no me pertenezca, favor de entregarlos a su dueño.
Pongan por favor mi música: Los Fabulosos Cadillacs, Joan Manuel Serrat, Scorpions, Janis Joplin, Doors.
Nada de quedarse toda la noche a lamentar mi pérdida, ni que les sobrara el tiempo, a menos que surja una orgía.
Créanme, siempre sentí asco y miedo a los gusanos, y aunque tengo pagada mi parcela en cementerio, prefiero que esparzan mis cenizas, ya les enviare un telegrama indicando en que parte del Pacifico.
Donen cualquier órgano que aún sirva según mis condiciones de muerte.
Que si mi hígado sirve, o mis apagados ojos, será el milagro del mundo.
Entiendan que no se llora por mí sino por ustedes mismos; realmente no se lamentara el fin de mi existencia, sino que no tendrán, por lo menos a mediano plazo, con quien suplantar mi humor agrio, asociado a mi sublime y fingida insolencia.
Pónganme una libreta y bastantes puntillas para mi porta minas, tal vez hacia donde camino, sea lo único que necesite, porque el corazón lo dejé salpicado en cada persona que amé.
Si piensan en mí no me invoquen, porque siempre llego a donde me invitan, aunque nunca fui muy puntual, regresaría tal vez, tan solo para derramar una lágrima de gratitud por el cariño que me dieron.
Debajo de mi almohada hay una hoja colmada de palabras suaves, esa carta es para que sepan que siempre la guardé cerca de mis sueños y de mí.
Es para la última persona de mi vida que admiré desde que nos sonreímos por primera vez sin saber que ya escribíamos la historia para mi eterno retorno.
Como verán, no tengo mucho qué decir, porque no he callado mucho en vida, siempre he escupido lo que me viene a la mente, incluso cuando sé que puedo perder a quien amo.
La muerte, ese otro trámite carísimo y burocrático, ese otro negocio, ese duelo que diversas personas, no saben cómo librar, eso que no sé si entiendo, esa nostalgia al recuerdo, a veces dura lo que una vida.
Desde Tijuana BC, mi rincón existencial, lugar donde mis palabras son letras, que se toman como se guste: con azúcar de caña o sal de mar.

Andrea Guadalupe. 

lunes, octubre 21

La muerte que comienza por las manos termina en el corazón.

Octubre 2013.  La muerte que comienza por las manos termina en el corazón.
Al escribir, describo un grito en el cual viajan todas mis razones y también mi falta de ellas.
Mi narrativa, instrumento que es plegaria escrita para poder soltarte o sujetarte con mis manos siempre torpes.
Acto realizado con miedo desbordante y nervios abrumadores, porque aparte de besar, escribir es otra manera de hacer saber lo que siento.
Escribo porque es la manera más sensata de terminar de morir en alguien, y yo quiero que toda esta maraña interior deje de sangrar.
Escribo para que los muertos dejen de doler para siempre, pues todo se traduce en un juego de muerte, donde se elige cómo hacerlo, básicamente para darle fin a una historia que, a ciencia cierta, nunca se sabe dónde comenzó.
Hoy declaro que mi historia tiene memorias de mil colores, tantos que escribir estas palabras me ha tomado una cantidad eterna de días que parecen todos, infinitos, pesados, sin embargo, una ventaja he tenido: Te he expulsado por hoy y para siempre de mí, de mi piel, de mis manos, de mis ojos, de mis huesos, cual clérigo al demonio, 
Mí ya gastado amor: deshacernos de nosotras mismas nunca fue tan fácil.
Míranos siempre ausentes, tanto que ni siquiera el sabor a cama bastaba para una reconciliación.
De todas las veces que estuviste presente, me da miedo pensar que imaginé la mitad; me da miedo haber supuesto que las veces que nunca te fuiste apenas amanecía, realmente me dejabas sola y desnuda en la cama.
Yo, enferma de cinismo, te presumía esos afanes míos con un cuerpo ajeno al tuyo provocando un hastío propio tan grande como el dolor.
Y a pesar de todo, en otro cuerpo aún te buscaba, porque siempre nos faltamos.
Los demonios nos huían, sólo que nunca nos abandonó la magia del gastado aburrimiento; entonces confieso en letras que, la muerte que comienza por las manos termina en el corazón.
Después de tanto llanto y tantas vísceras al descubierto, decidí alejarte.
La última vez que te vi, nos desconocimos.
Ya éramos intrusas en nuestras propias vidas por habernos ignorado tanto; no había calma y sobraba indiferencia.
Ya éramos dos intrusas a pesar de poner a prueba una amistad que no sé dónde está.
Siempre quise escribirte a ti con la pureza que da la tinta cuando se abre paso en una hoja blanca, aunque nunca supe cómo.
Mi lujuria me llevaba a hacer relatos sobre tus piernas y sobre tu espalda, aunque nunca a tu interior.
Mi insolencia me obligaba a justificar mis actos y a cerciorarme que los humanos somos bestias también; actuaba sin darme cuenta que quemaba todo aquello que mis manos tocaban para así, salvarme del caos que yo misma había creado.
Me protegía cerrando fuerte los ojos y suplicando que te apartaras de mí, así fui borrándote de a poco y a cambio obtuve textos, todos tuyos, cada uno hecho para ti.
Fue así como me convertí en una productora barata de textos_homenaje a nuestra muerte que se alargaba de a poco.
Hoy te escribo para que quemes lo que leas, para que me quemes, para que nos quemes.
No sé si entregarte esta carta o quemarla después de escribirla toda.
Hoy la desnudez de mis palabras viaja en otra dirección, en un rumbo que exige el perdón que nunca te pedí para intentar volar tan alto como dos alas rotas puedan, para que mis pecados puedan dejar de hospedar mi nombre, porque el perdón exige lugares más grandes que el corazón, por eso tenemos alma.
Y después de forrar mis cicatrices, de cubrirlas con cientos de besos de otras bocas, de siluetas que yo juraba tuyas; después de fingir amnesia y de reventarme la carne en muchos, muchos cuerpos, sucedió que de a poco, te fui borrando, porque nunca nos fuimos suficientes.
Desde Tijuana BC, mi rincón existencial, lugar donde descubro que la soledad, es una fuerte consecuencia cuando se abusa del deseo.

Andrea Guadalupe. 

viernes, octubre 18

fulgores nocturnos brotaban de mi cabeza.

Oct. 2013.  fulgores nocturnos brotaban de mi cabeza.
¡Oh, por favor, sin burlas o falsas poses, escuchen mi desgracia!
No sólo soy fea, también soy tonta, y mi pelo es una vergüenza pública.
Llevo sobre mis raíces la marca de la letra gris opaca, que ojalá fuera escarlata.
Tomé la fatídica decisión de comenzar a pintarme el pelo.
Si alguien puede aprender de mi experiencia: no lo hagan, en mi defensa podré alegar que lo hice bajo el influjo de una de esas estúpidas revistas de moda que, apenas abrirlas, te hacen entrar en trance e imaginar, por un momento, que eres hermosa.
Como si una fisura en el orden del cosmos hiciera posible que se pudiera pasar de fea y normal a guapa y extraordinaria.
El paraíso de negro azabache de la modelo en la portada me impresionó tanto que, absolutamente poseída, corrí a buscar un tinte que se acercara lo más posible al color que había visto en la revista, lo conseguí.
Todavía en trance llegué al salón de belleza e imploré que me lo aplicaran.
Aún recuerdo con humillación cómo le mostré la imagen a la señorita que haría el trabajo en mi pelo, en su mirada había compasión, aunque no era compasión pura, también relucía en sus ojos un toque de cruel burla.
Fue por eso que no me advirtió: la maldigo para siempre, a ella y a todas las de su sangre. 
Sucedió entonces, salí con el cabello color ala de cuervo, brillante, fulgores nocturnos brotaban de mi cabeza.
Y me sentía realmente hermosa, plena, en una comunión mística con Dios, lo juro.
Y luego nada: no cambió nada, mi vida siguió siendo exactamente la misma: trabajar todos los días en la empresa donde se me va la vida.
Llegar a casa, extrañar a quien fuera mi pareja, que se largó con una de la mitad de mi edad y la mitad de mi peso.
Y sentirme sola, irremediablemente sola, así mis días, aunque con mi cabello radiante, que daba algo de luminosidad a mi rostro acartonado.
Me explicaron que tenía que hacer el retoque, que consiste en volver a teñir las raíces cada tres semanas antes de que cante el gallo y aparezca el horrible apagado gris opaco,  y siento pánico.
Cumplí  el retoque con devoción, puntualmente.
Pronto aprendí a hacerlo yo sola y decidí teñirlo por completo cada ocho días, aunque el efecto sedoso y brillante de la primera vez duraba cada vez menos.
Era mi momento, mi festividad, mi viaje personal.
Adoraba el olor de mi pelo recién pintado, un olor como si yo fuera otra.
Hasta que empecé a tener unas migrañas infames, mortales.
Dolores de cabeza que me dejaban absolutamente fuera de circulación: a veces, recién me había aplicado el tinte, perdía la precisión de la vista por minutos, como si una membrana finísima empañara mis ojos.
Fui al médico, sola, escuché sola la sentencia y sentí resquebrajarse mi corazón, también sola. El neurólogo notó que mi cuero cabelludo estaba particularmente irritado y comenzó el interrogatorio.
Lo aborrecí con toda mi alma, hubiera preferido no ir nunca.
Me acorraló hasta que le dije la verdad: Se quedó callado, me miró con la boca abierta como idiota y repitió: obscurece su cabello cada semana, luego, vino todo un discurso de principios de toxicología y los efectos del peróxido de carbono.
Dijo cosas como ceguera cortical, afasia de no sé qué y psicosis maníaco-depresiva si se tiene predisposición.
Me fui, lloré toda la tarde, toda la noche, miré la caja del tinte, sabía que tenía que dejar de hacerlo, que perdería ese olor, esa luz.
Hasta que me quedé dormida y a la mañana siguiente decidí entrar en rehabilitación.
Hoy, mi cabello  es una deshonra, mi estado de ánimo es lapidario: volví a ser la fea, ordinaria y opaca de antes.
Si hay algo de compasión en sus corazones, apelo a ella, por favor no se fijen en  la apariencia de mi cabello, aparento una tundra, un desierto, acaso revelo toda la sequía y pérdida de color que hay en mi alma.
Desde Tijuana BC, mi rincón existencial, lugar donde les advierto a ustedes de no hacerlo, aunque yo prefiero unos días de luz, que esta porquería de grisura en la que poco a poco me convierto, pues tal vez todo sea mejor si no veo.

Andrea Guadalupe. 

miércoles, octubre 16

Felicidades Víctor Manuel Aguirre Espinoza y Víctor Fernando Urías Amparo.

Octubre 2013. Felicidades Víctor Manuel Aguirre Espinoza y Víctor Fernando Urías Amparo.
Una ley que desampara, es una ley que no respeta.
Felicidades, a la juez del Juzgado Décimo Segundo del Estado, que resolvió emitir un amparo a favor de la pareja conformada por Víctor Manuel Aguirre Espinoza y Víctor Fernando Urías Amparo, para poder celebrar su unión civil.
 Este es un paso muy importante, es hora que los seres humanos aceptemos la diversidad, tod@s tenemos derecho a ser felices, sin dañar a otra persona de la forma que más nos guste.
Recordemos que ser gays no es una elección, como no la es el ser heterosexual, eso se siente y no hay nada que cuestionar.
Que este acontecimiento sirva para que comprendamos que no somos tod@s iguales, ya sea en la forma de pensar, de sentir, de vivir, y de amar...
Cuando se discute sobre el matrimonio entre homosexuales siempre se cae en una discusión religiosa, aunque, estamos equivocad@s, estamos discutiendo sobre los derechos civiles que nada tienen que ver con la religión, tod@s l@s individuos independientemente de su raza o condición sexual que vivimos bajo las leyes, debemos tener los mismos derechos civiles.
Creo que un justo acercamiento al tema primero deber separar lo religioso de lo civil, ya que, en cuanto a lo segundo, rechazar el matrimonio a parejas homosexuales, y con ello los beneficios de los cuales otros ciudadanos sí gozan, constituye un simple y llano caso de discriminación.
Implica negar igualdad de derechos y tratar a estas parejas como ciudadanos de segunda, a pesar de que sus obligaciones siguen siendo las de otros ciudadanos.
Me pregunto si los censores del matrimonio gay conocen resultados científicos serios sobre los avances de los derechos de los gays.
El matrimonio homosexual ya se ha instaurado en algunos lugares del mundo y estas sociedades no han empeorado y la moralidad no ha disminuido ni aumentado.
Usemos nuestras energías y ganas de mejorar el mundo en empresas más productivas. Enfoquémonos en males modernos que en verdad corroen las bases de la sociedad y permitamos que las parejas gays obtengan los derechos de cualquier ciudadano y alcancen su felicidad
El tema de que la religión no quiera otorgar a los homosexuales el sacramento del matrimonio es otro asunto, otra discusión.
En una sociedad que pretende ser civilizada, los derechos de las personas, bajo ningún punto de vista pueden otorgarse a partir de su sexualidad, además, las bodas gay, no cambia la vida en nada a los heterosexuales.
En mi opinión, la ley lo que hace es reflejar un cambio social que ya existe en la sociedad de BC.
Por supuesto, este no es el final del camino.
Una vez más: Felicidades a Víctor Manuel Aguirre Espinoza y Víctor Fernando Urías Amparo.  Sigan por más.
Desde Tijuana BC, mi rincón existencial, lugar donde me alegro de ser parte de una sociedad más abierta a la diversidad y más respetuosa de los derechos y deseos de tod@s

Saludos. Andrea Guadalupe.