martes, abril 10

Unos ojos que te miran con sabor a despedida…



Tijuana BC. Abril. 2012.      Unos ojos que te miran con sabor a despedida…

De vez en cuando la vida te castiga con una despedida.

No digo que te tome desprevenida, aunque dudo mucho que nadie sepa prepararse para el silencio.

De vez en cuando un reloj inicia la cuenta atrás, y las horas son insuficientes para dar con la fórmula que detenga el tiempo.

De vez en cuando, insisto, una mirada se convierte, como por arte de magia, en el lenguaje del alma.

Unos ojos que te miran con sabor a despedida…

Y entonces sirve de consuelo llorar, despedazarse el alma, incomprendida, y abrazar de nuevo el presente, como si ese abrazo fuera para siempre.

No, estas no son mis lágrimas…

Han pasado ya esas noches de buscar calor, de llorar de noche.

De querer levantar aquellas piedras que entierran una parte de mi pasado.

Puedo buscar consuelo en las palabras porque, posiblemente también en eso consista el maestría de la escritura.

Yo debería estar terminando un relato que hablara de la incongruencia.

No es por falta de ganas sino de ideas que no lo he empezado.

Y es que la única paradoja que se me ocurre trata de la vida y la muerte.

Y de como a veces la vida, se disfraza de silencio y amputa ilusiones con una guadaña prestada de su yo más amargo.

No, hoy no quiero hablar de cosas tristes.

Hoy quiero dejar paso a mi yo más irreflexivo.

Dejarle hablar… Hoy quiero enterrar este día, hoy tengo una ilusión por un proyecto, que es quizá lo mejor que pueda tener en este momento.

Escribo por no callar.

Enmudezco al pensar que no sonríe la Mona Lisa.

Me pregunto en qué piensa la Virgen María mientras amamanta al niño.

Y todo esto ocurre mientras se desvanecen los sueños en el más absurdo de los silencios.

Los besos que perdimos… ¿Se fueron con el tiempo, llevados por el viento, o por alguna fuerza especial que los empuja a hacerlo?

 ¿Quizá se fueron para no hacernos daño?

¿Tal vez quedaron anclados en nuestro pasado?

 O simplemente, revolotean hasta quedar enredados entre las arterias de nuestro corazón y por cada sístole de dolor, suelta una diástole de alivio, como un suspiro en la memoria.

¿Adonde van los besos que no dimos?

Me lo he preguntado, y me digo… no, es imposible besar un recuerdo para no caer en su olvido.

Yo no sé dónde fueron a parar los besos que me he perdido.

A mi parecer se me han quedado prendidos en un suspiro, así como sujetamos los recuerdos a las fotos de nuestros seres queridos.

Para no olvidar nunca que una vez, por un momento, tuvimos alguien con quien compartir nuestro destino.

Sólo quien es valiente se atreve a mirar esos besos a los ojos.

A verlos cara a cara, a condenarlos a un olvido eterno.

Ese que se consume en la tristeza del momento.

No, yo no sé donde descansan los besos que no dimos.

Conservo calientes, en mis labios, los besos que no podré volver a dar.

Guardo con cariño un recuerdo por cada último beso que me arrancó una lágrima.

Esos besos imposibles, incapaces de despertarlos sin en el dolor del recuerdo.

¿Adonde van los besos que no dimos?

Me pregunto yo, y no sé dónde quedan esos besos.

No sé adónde van, quiero pensar que se los lleva el viento a quienes iban destinados.

 Besos… besos enredados en el corazón y en el alma, besos olvidados, besos bajo el sol, bajo la lluvia, besos entre risas, besos entre lágrimas… y besos… compartidos…compartidos siempre… con quienes se fueron demasiado pronto…con quienes nos quedamos…siempre demasiado pronto.

Hoy, desde aquí, mando tres besos:

Uno,  tus palabras: por las que escribes y compartes, por las que dices y con las que discutes, y por las que te guardas y con las que hablas en silencio.

Dos, a quienes perdimos a alguien que se nos fue, siempre demasiado pronto.

Y otro beso infinito, interminable… uno de esos besos estrujados.

Desde Tijuana BC, mi rincón existencial, donde estoy convencida de que los besos que no damos… siempre llegan a sus destinatarios.

Andrea Guadalupe.

PD. ¡Acabo de recibir uno, dos…Bienvenidos sean!

     

 
 

sábado, abril 7

Tú lo has dicho…


Tijuana BC. Abril 2012.  Tú lo has dicho…

Tras su captura, Jesús el Cristo es juzgado ante falsos testigos por el Sumo Sacerdote Caifás.

Allí, ante el Sanedrín, Consejo de Sabios Judíos, se manifiestan las más infectadas contradicciones de la aberración humana.

Caifás pregunta a Jesús si es el Mesías.

Tú lo has dicho, responde el prisionero.

Así es acusado de blasfemia, para que la profecía de Isaías se cumpla.

Entonces, entre vueltas y hechos burocráticas, dixit Herodes Atipas, Jesús el Cristo es arrastrado ante el desenfado imperial del Prefecto Romano, Poncio Pilatos, quien no le encuentra culpable; sólo que para calmar los ánimos vulgares, pide a la muchedumbre que elija entre liberar a Jesús o al conocido malandrín Barrabás…

Orientada por la violencia de los sacerdotes, la multitud exige la liberación del rebelde político y condena a la crucifixión a Jesús el Cristo.

Así Pilatos se lava las manos en el agua sucia de la cobardía.

Azotado por las risas y el látigo, con una doliente corona de espinas y obligado a cargar la cruz, Jesús el Cristo, inicia su calvario al cráneo de la humanidad (en arameo, Gólgota).

¡Salud, "Rey" de los Judíos! le escupen con burla los soldados romanos.

Ya crucificado entre dos, no puedo decir ladrones, pues la evidencia del fallo de Jesús el Cristo, me lo impide, los lanceros se juegan a los dados sus vestiduras.

En la cruz, sobre su cabeza, martillan: INRI, en latín: Iesvs Nazarenvs, Rex Ivdæorvm; que en castellano dice: Jesús de Nazaret, el Rey de los Judíos.

Llegada la Hora, Jesús exclama: "Eloí, Eloí, lamá sabajzaní", que en cualquier lengua significa: "Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado?", en un llamado de tal resonancia que aun llega hasta nuestros días.

Ahí, por amor a la humanidad, el Poder de la Palabra... y algo más que la imaginación: Porque al sentir un ligero roce de brisa, Jesús el Cristo levantó la cabeza y el polen dorado de los extremos del arco iris lo sorprendió.

Ya no estaba en la cruz, sino en un madero con hojas y flores que se suspendía en una lenta marejada iridiscente, como si el océano bostezara de alegría un enjambre de burbujas.

Los peces saltaban como pájaros y tejían con el sol colores como cantos.

Parpadeaba, intentando sentir la sangre dura en sus ojos.

Abría y cerraba las manos, como queriendo encontrar el hierro injusto de los clavos…

Sólo que… no había nada.

Ni llagas, ni dolor, ni fracturas, ni llanto.

El cuerpo lo sentía como el alma, sin barreras, mezclándose con todo: la lejanía ni la cercanía existían, lo alto era igual que lo bajo.

Sus cabellos se volvieron una extensión nocturna del Universo, donde treinta y tres los ángeles lo miraban con una sonrisa de finísima arena de diamantes…

Esa belleza le recordaba la ternura humana, como cuando en Betania, María frotó el nardo en sus pies, del que emanaba el dorado aroma musical de una fragancia venida desde este mismo cielo.

Ahora su cuerpo flotaba con la levedad inquietante de un todo feliz navegando en el espacio, donde no hay sur ni norte, mucho menos oeste o este...

Afectuoso, su corazón latía como un animalito ligero que desde el fondo de su pecho endulzara de rojo sus labios.

Así transcurría lo intranscurrible, hasta que un Ángel transparente habló desde el interior de su cabeza, teniéndolo a él enfrente como reflejo del azul: Fuiste crucificado, muerto y sepultado, murmuró el Ángel  y ahora radicas en el afectuoso infierno de Dios, tu propio pensamiento.

Resucitarás desde ahí, desde esa gracia divina, para liberar a los que moran en el falso reino de la muerte.

Y, después de que pase todo esto, ascenderás a los cielos, para quedarte sentado a la derecha de Dios, nuestro Padre Todopoderoso.

Desde Tijuana BC, mi rincón existencial, donde pienso que, cuando nazca el hombre que no sólo conozca esas cosas sino que también las practique, me sentaré a su lado y me declararé su oyente. A G Santana.


    

 
 

La Iglesia ve con horror…



Tijuana BC. Abril 2012.   La Iglesia ve con horror…

 

El cardenal Norberto Rivera Carrera, aseguro que la violencia que azota a nuestro país, no ha surgido de la nada, sino de la injusticia social, que mantiene en la pobreza a la mitad de la población, y en la corrupción de autoridades inmorales que domina en diversas esferas del gobierno.

En la misa Crismal, ritual  que celebra el obispo con todos los presbíteros de la diócesis, es una de las principales manifestaciones de la plenitud sacerdotal del Obispo y como signo de la unión estrecha de los presbíteros con él.

En ella se consagra el Santo Crisma y se bendicen los óleos de los catecúmenos y de los enfermos.

El Santo Crisma, es decir el óleo perfumado que representa al mismo Espíritu Santo, es dado junto con sus carismas el día del bautizo y de la nuestra y en la ordenación de los diáconos, sacerdotes y obispos.

La palabra crisma proviene de latín: chrisma, que significa unción.

Así se llama ahora al aceite y bálsamo mezclados que el obispo consagra el Jueves Santo para ungir a los nuevos bautizados y signar a los confirmados.

Expresó el cardenal Rivera Carrera, en la misa que revive la fundación del sacerdocio por Jesús el Cristo en la ultima cena, que debido a la actividad de la delincuencia organizada México parece haberse adentrado en el misterio de la iniquidad, en el reino de las tinieblas, y añadió: La Iglesia ve con horror, la perversidad, la corrupción y muerte de tantos inocentes a manos de aquellos criminales que actúan como verdaderos anticristos en un país en donde la maldad parece haber llegado para no irse jamás.

Precisó que la violencia no surgió de la nada, sino que hunde su raíz en el pecado de la injusticia social, que mantiene en la pobreza a la mitad del país, en la corrupción de autoridades inmorales que fueron y siguen siendo cómplices del crimen que debieron combatir.

Tiene su causa en el desmoronamiento de los valores cristianos y morales, en el socavamiento de toda ética en aras de una perniciosa libertad y relativismo, que no es más que libertinaje y egoísmo, y en el hecho de que la sociedad ha perdido su alma y justifica al mal como bien.

Luego dijo que a la ley divina los delincuentes no escaparán aún cuando piensen en su mente pervertida que es posible conciliar la fe con su actividad monstruosamente inmoral y antievangélica.

Durante la misa, en la cual además de la bendición de los santos óleos, se realizó la renovación de las promesas sacerdotales, Rivera Carrera señaló que, hoy más que nunca, obispos y presbíteros: tenemos un reto descomunal: sembrar en nuestra sociedad herida y desgarrada los valores del Evangelio.

El Arzobispo Primado de México, propuso a la feligresía católica, a iniciar una cruzada de reconversión dirigida a pecadores y criminales, para que regresen al camino del Evangelio y a los preceptos cristianos de paz y concordia.

Creo yo, que las palabras del Cardenal, tienen mucho de verdad, su enfoque sin duda es correcto sólo que  incompleto e impreciso, porque olvido lanzar también un discurso provocador contra los sacerdotes pederastas, aquellos que confundieron el amor de Jesús el Cristo a l@s niñ@s y les han hecho victimas de sus apetitos carnales.

Igualmente a los altos jefes del clero católico que se afanan en acumular bienes terrenales y cuya ambición difiere de la doctrina del Mesías, que se fundamenta en la humildad y misericordia.

La violencia e inseguridad son las consecuencias lógicas de no combatir las causas.

Pues ni con todos los ejércitos del mundo juntos matando a diestra y siniestra se podrán conseguir resultados favorables porque es un problema de salud pública tratado como si fuera de seguridad nacional.

Se requiere educación, crecimiento económico y empleo, justicia social y no fusiles y bayonetas para tratarlo debidamente.

La perdida de valores tiene muchos padres entre ellos la pésima TV y la falta de educación, componentes que ayudan a sembrar antivalores, al consumismo ilógico,  al tener sobre el ser y la dignidad de la persona.

Un sistema de justicia corrupto, un sistema legal que solo analiza las formas, sin intentar  darle una escala de valor entre las formas y el fondo.

Un sistema político enfermo corrupto y corruptor.

Un intento de esbozo democrático al que todos se oponen por que nadie quiere ser responsable de sus acciones y responsabilidades.

Una iglesia más directa, más enérgica, que encuentre con la ayuda de Dios los límites entre la tolerancia y la complicidad y si bien, tod@s nos acogemos al perdón por la misericordia de Jesús el Cristo,  para las víctimas de la violencia nada lo justifica.

Quizá pudo haber sido un homenaje a la existencia de aquel cuyo sacrificio, se recuerda en estos días en todo el mundo.  

Desde Tijuana BC, mi rincón existencial, donde estoy convencida de que necesitamos una revolución en el seno de cada familia mexicana, donde el bien ocupe un lugar de preferencia sobre los valores económicos.

Andrea Guadalupe.

                                                

 
 

jueves, abril 5

El presente es eterno si detienes el tiempo con un sólo beso.


Tijuana BC. Abril 2012.   El presente es eterno si detienes el tiempo con un sólo beso.

Soñé que ya no estaba, que me marchaba para siempre donde habita el olvido.

Soñé que no me recordabas y tuve miedo.

Nunca fui buena amante, hija o amiga.

Y con tan poca cosa que ofrecer, soñé que nadie suspiraba mi ausencia.

Soñé que era indestructible.

Soñé que mi obra me hacía eterna, que además, intentaba poner remedio a mis miedos…

Con bajar a lo más oculto de tu tumba para confundirme con el pecado.

Mirarte directamente al corazón a través de tu vidriera, y así, llorando juntas, mantenerme firme apoyada en una ilusión…

Soñé componer canciones, en dedicarte unos acordes desafinados y afónicos como mi talento.

Sólo que las cuerdas se rompieron antes de tiempo, y el mundo, agresivo, quedó sordo antes que pudiera acabar mi obra.

Soñé grabar tu mueca para la eternidad sin saber que la guardo en mi memoria, que viaja conmigo allá por donde vaya, que es mi aliento y mi inspiración para mostrar mi mejor sonrisa.

Soñé componer unos poemas, aunque nunca me atreví con las rimas.

Preferí la narrativa porque esconde de un modo más elegante los errores.

A veces me pregunto si la prosa es tal vez la narrativa de las cobardes.

Soñé que te dedicaba estas palabras olvidadas, este relato que nunca existió.

Desde Tijuana BC, mi rincón existencial donde soñé que el presente es eterno si detienes el tiempo con un sólo beso.

Andrea Guadalupe.


                                            

 
 

Hoy escribo de por qué no escribo

Tijuana BC. Abril. 2012.      Hoy escribo de por qué no escribo

¿Les ha pasado alguna vez que quieren escribir algo y no saben cómo hacerlo?

 Me gusta cuando escribo por gusto, porque es un desahogo del alma.

 Disfruto lanzando los escombros de mi alma, aunque extraños, no voy a negar que lo que más me cuesta es empezar.

Otras veces, escribo en un ambiente que me invita a hacerlo, como por una frase que me ronda dándole forma a los diptongos y los acentos.

Voy dibujando el lenguaje hasta convertirlo en esa quimera que cobra vida.

 Voy mimando las palabras hasta arroparlas, entre sábanas de seda, en el centro neurálgico del tema.

Y entonces, con el tacto que mi capacidad me permite, escribo.

Porque concibo las palabras, como las buenas imágenes, requieren tiempo, luz adecuada, un disparo en el momento preciso, una mirada a través del objetivo sostenida en el aire, como un suspiro, desde la perspectiva precisa… Es el don de detener el tiempo.

Sólo una vez escribí sin detenerme a pensar qué palabra debía manchar el inmaculado espacio reservado, quizá, a mejores relatos.

Conteniendo el aire.

Sin respirar ni un momento por miedo a que se escaparan las rimas disfrazadas entre el dióxido de carbono contaminado de los pulmones.

Sueño con un texto brillante, perfecto de principio a fin.

Sueño que lo compongo, que lo dicto, que lo desnudo, que lo firmo, que lo lees y hasta que lo sueño.

Sueño con poder hacerlo mientras me conformo con leer a los grandes de siempre y los de ahora.

Y en esos momentos, me hago un hueco en la vida y  dejo pasar mis sueños entre los espacios de la noche.

Llevo tiempo sin escribir porque no sé de qué o cómo hacerlo.

Han resultado inútiles todos mis intentos.

El más insensato fue escribir, una a una, mayúsculas y minúsculas, todas las letras.

Cada una, como tratándose de un rompecabezas, con la condición de combinarlas cuantas veces quisiera, fui juntándolas y separándolas.

Estuve presente cuando coqueteaban la S con la X, claro que lo sé, son un amor imposible. Fui yo quien intervino en el escándalo de la U con la A por no sé qué Z…

Fui yo quien, se convenció del fracaso de mi terquedad, y me abalancé con lápices sin mina, hasta acabar en esta irreflexión.

Hoy escribo de por qué no escribo, hoy escribo en busca, quizá, de encontrar un motivo que me haga escribir de nuevo.

Desde Tijuana BC, mi rincón existencia, donde tengo la certeza de que, las musas llegan con quien goza de sus amores, y otras personas como yo, nos toca acosarlas.

Andrea Guadalupe.


    

 
 

martes, abril 3

Noche triste…

     

 

Tijuana BC. Abril  2012.  Noche triste…

Tengo por costumbre no escribir sino de tanto en tanto y por alguna causa que me motive a hacerlo.

Escribo de la vida, de mí día a día.

De noches en silencio al calor de las velas, para no espantar a la musa que se deja caer tan de tanto en tanto que ya ni la recuerdo, ya que no tengo tiempo para pasear por esos lugares que detienen el tiempo, y te da por pensar, por un momento, que nada es eterno.

Esta noche no alcanzo más que a escribir que hay noches que lamento pensar que la inspiración no va conmigo.

Si hasta la otra noche tuve un sueño, no sé qué escribí, aunque recuerdo que me desperté casi al punto de gritar de alegría.

 Lo peor fue cuando, al abrir los ojos, fueron borrándose palabras tan de seguido que no puedo recordar ni un solo verso.

Ahora me encuentro como al principio.

Con la intención de empezar de nuevo.

Sólo conseguí rescatar tres puntos suspensivos de todo aquello.

Los puse en una rifa en el café de escritores, les dije que a mi no me servían.

Puse como condición darles mejor uso que el mío, y hasta aconsejé que los moldearan a su gusto, si les servían las podían usar como: una coma, un punto y seguido y uno para terminar de firmar sus poemas.

Desde Tijuana BC, mi rincón existencial, donde hoy es noche triste para mis recuerdos, quizá eso explique que hoy también escriba con sentimientos…

Andrea Guadalupe.


 

Está sonrisa.

Tijuana BC. Abril2012.   Está sonrisa.

 

Hoy no voy a contar nada que no haya lamentado ya.

El recuerdo sigue intacto, y tantas otras cosas que he preferido callar a condición de perderlas para siempre si me fallara algún día la memoria, como el día que entendí que la infancia puede terminar de golpe, sin previo aviso y sin dar tregua.

Intento recordar dónde dejé yo también aquello que diera irremediable paso al resto del tiempo que transcurrió entre la infancia y mis recuerdos.

Me resulta asombroso el funcionamiento de la mente humana… Cada momento que hemos vivido como un tiempo presente se torna rápidamente en pasado, sólo un segundo después… Un pasado lejano, o tal vez cercano… Un pasado capaz de hacerlo presente.

Basta con cerrar los ojos y soñar, recordar o imaginar…

Difícilmente podemos recordar qué sonido acompañaba ése momento que recordamos.

O qué aroma nos invadía en esos momentos de felicidad, tristeza o indiferencia.

Aunque si algo he aprendido es a vivir cada momento como un momento único, para que, cuando en el futuro eche la vista atrás, mi memoria me sorprenda una vez más, y descubra en un rincón de mi cabeza aquel pasaje de mi vida, por un tiempo tal vez olvidado…

¿Que a qué viene todo esto? Recordé de pronto que yo también tuve infancia…y volví a tener esa sensación que tenía, cuando, al abandonar por vacaciones las aulas, marchaba  dejando tan lleno de silencio todo aquello.

Me preguntaba qué conversaciones mantendrían los libros al cerrar las puertas.

Quizá por eso, a modo de despedida, iba dejando pasar, disfrazando la vergüenza por reconocerlo en la educación que nunca aprendí, a todos aquellos que, a diferencia mía, no sentían que tal vez al regresar nada fuera igual.

Nunca me he considerado una persona especial, ni siquiera para mis adentros.

Tal vez, en mi indiferencia a sobresalir, he resultado ser una persona extraña.

Quizá por eso alguien me dijo una vez que era un alma tan diferente al resto que por eso me quería.

Nunca pude probar sus besos… sólo que ahora no quiero hablar eso.

En ocasiones pienso que los besos que no nos dimos fueron besos que le robamos a nuestro destino.

Siempre quise ser un poco diferente, tener talento para conversar hasta en silencio.

Aunque siempre la pase rodeándome de quienes me negaban su mirada y me hablaban en sueños, y a veces, me miraban, como sonriendo.

Una vez en un parque, me senté en un banco, me cobijaba la sombra de un árbol centenario.

Intentaba entender las leyes de la física aprovechando aquella corriente de aire. Observaba el efecto de su fuerza, que movía sus brazos imperfectos.

Y de cómo sus hojas bailaban hasta ser arrancadas y caían, zigzagueando, en un profundo sueño.

Entonces, me llamó la atención aquella conversación de dos personas que se confesaban, entre lágrimas, algo relacionado con la pérdida de un amigo… Entendí que la amistad se perdió, como un suspiro, por no sé qué palabras sin sentido.

Sonreí al recordar mis sueños, creo que fue mi mejor inversión de futuro.

En otra ocasión tuve un compañero que me preguntaba, no sé si por interés o simplemente por cortesía, acerca de mi pasado.

De mí día a día.

Un día me trajo hasta este café, en este rincón.

Ofreciéndome un cigarrillo y sin previo aviso, llamó a aquel camarero que se pudre tras la barra desde hace tanto tiempo que se ha olvidado de sonreír.

Pidió para mí el mismo café que ahora bebo y él, una copa.  

Me hablaba sin parar, entre el humo y las nubes, y sus palabras se diluían a pequeños sorbos.

Entremezclando todo aquello en mis oídos, mis ojos, y el hielo, que poco a poco se ahogaba como lo hacen las penas, decía, antes de pegar el primer trago, me preguntó por mis amores…

Yo, que no esperaba esa pregunta, tragué saliva.

Reflexioné al tiempo que sonreía.

Levanté mi mirada hasta dar con sus ojos, y le dije sin vacilar: La última persona que entró en mi corazón lo dejó tan desordenado que todavía, cuando alguien me pregunta si me han robado, sonrío al pensar que sólo dejó su recuerdo…

Yo no sé si las sonrisas capaces de asomar después del llanto son acaso más felices…

Está sonrisa asoma a los labios porque hay recuerdo, y algo de lamento.

 

Desde Tijuana BC, mi rincón existencial, donde hoy vengo a dejar esta huella porque mañana toca reinventarse de nuevo.

Andrea Guadalupe.



                                                   

 
 

lunes, abril 2

Una semana santa extraña.



           

Tijuana BC ABRIL 2012.     Una semana santa extraña.

Tengo un equipo de música que ha olvidado cantar.

Guarda  polvo y sirve de base para mi rosa acurrucada en sí misma a pesar del sol que hace. Tal vez esperando el agua que no le doy.

Hay además un soporte para los sticks de incienso que me ayuden con esa sensación de relajación que ahora siento.

Hacía tiempo que no escribía.

No por falta de ganas, sólo que no tenía nada que contar… Alguien se llevó mis palabras, las que nunca llegué a escribir.

Es por eso que no las voy a pronunciar ahora.

Sólo quería escribir de lo que me pasa, de lo que siento.

Sólo quería hablar un momento de algo que malvive en mi interior.

Sólo quería hablar de algo que ya está hablado.

Es por eso que me conformo con recordar las palabras del poeta mientras miro hacia la ventana, y me detengo, sabe Dios, por qué, al mirar una radio que enmudeció hace tiempo.

El cielo se ha tornado de un color rojo naranja, caen algunas gotas que desafían a la primavera.

Y el paisaje, tan de hojas rojas, con sus flores escondidas bajo la tierra o Dios sabe donde. Y los árboles, desnudos, parece que hablan del invierno que recién se fue.

Es como si la ciudad estuviera vacía.

No hay nadie por sus calles, y pasear se convierte en un privilegio.

Sólo unos pocos ancianos comparten sus palabras.

Tal vez no tengan un lugar donde pasar la semana santa.

Tal vez estén cansados de viajar… Sólo unos pocos pasean bajo un cielo que amenaza con romper a llorar y bañar las palabras que no han de rasgar, sino acariciar como se acaricia a una muchacha.

Resulta melancólico y romántico casi por igual ver los columpios, antes hartos de risas y de niños, palidecer en el olvido de una infancia, recordada recientemente en las palabras de un hijo al que quiero y admiro.

En el camino, el sol, coqueto, se reflejaba en las aguas de un mar sosegado.

Todo sigue igual… en mi recuerdo nada ha cambiado…  

El sol, todavía en lo alto, parecía disfrutar conmigo del paisaje hasta donde la vista alcanza. Como si no existiera el mañana.

Como si el presente se detuviera para dar paso a lo eterno.

Cargado de recuerdos de infancia.

Entremezclados con historias que nunca llegué a vivir, aunque que me hubiera gustado hacerlo.

Es una semana santa extraña.

Con ilusiones sin final feliz por no sé qué paisaje invernal.

Falta el calor de los de siempre, que no impide sin embargo mantener la rutina.

 Extraño el sol en el camino a casa todas las mañanas.

No porque no estuviera.

Dicen que unas nubes cargadas de nieve lo escondían, tal vez detrás de las montañas.

Sin darme cuenta empezó Abril con todo por resolver y mucho tiempo por delante.

Las risas al otro lado del mundo y los cafés con quien  quiero porque me quieren… O tal vez me quieran porque les quiero.

Y sólo me río con la sonrisa inocente de mi hijo.

Ya es de noche, ya hablo del recuerdo y empiezo a echarla de menos.

Si la tuviera esta noche a mi lado…

Hay un brazo que se levanta y se agita y habla de no sé qué despedida.

Es extraño, ya debería estar acostumbrada, y sin embargo me duele más cada día.

Hay alguien que se aleja, y sus ojos, no lloran no obstante lo intentan.

Aunque no salen más lágrimas por estos ojos cansados de llorar.

No quisiera avergonzarme de que me puedan señalar con el dedo por llorar.

Hay una mugre perrita chihuahua  que se guía hasta mi habitación, a veces cerrada.

Y me ladra y me insiste sin yo escucharla porque no estoy tras la puerta.

Y cuando me ve aparecer, como por arte de magia, como un conejo que asoma por la chistera, me regala su alegría.

Hay un bocadillo con alto contenido en grasas, capaz de espantar al último en llegar.

Y aunque en la mesa no estemos todos, no falta la buena compañía… acompañada de café… ¡Ay ese café!

Hay tratos rotos y un imbécil que rompe tratos.

Hay tratos que no requieren ser firmados.

Ay lo que hemos creado…

Hay amistades que retomar en el punto en que quedaron.

Hay enfados que duran casi una vida.

Que nadie sabe como empezaron, en qué parte del camino quedaron olvidados.

Hay soledad.

Me pregunto si deseada, o tal vez forzada.

Hay esperanza y hay desilusión que se olvida y se repite cada semana.

Hay un recuerdo que no se olvida.

Un sentimiento que no se siente.

Y aunque no se me entienda, yo sé que lo hacen, me entienden.

Y si en sus recuerdos hay nostalgias, también para ella son estas palabras.

Desde Tijuana BC, mi rincón existencial, donde mi vida, hoy amaneció como el despertar de un sueño, con los besos y abrazos todavía presentes en el recuerdo, ausentes en el presente.

Andrea Guadalupe.

                        

 
 

Una denuncia siempre actual.



           

Tijuana BC Abril2012.   Una denuncia siempre actual.  

En la visita del Papa Benedicto XVI, se disfrutaron muchas emociones de las que fueron protagonistas el propio Presidente Calderón, su esposa Margarita Zavala, y sus hijos.

También se dejo ver Josefina Vázquez Mota, así como la mayoría del Gabinete del Gobierno Federal, gobernadores y políticos de mala memoria que se apretujaban para estar cerca del representante de San Pedro en un País ávido de paz y justicia, una Nación con hambre de tranquilidad y democracia.

Una Republica que ha sufrido en carne propia el infierno de más de 50,000 muertos, victimas de una guerra sin cuartel, estrategia o rumbo.

Un México en el que a diario, luchamos por encontrar un empleo que nos permita llevar el sustento a casa y nos encomendamos al Creador para no ser presa de la delincuencia.

Lugar donde el gobierno ha olvidado las necesidades de su pueblo en el afán de alcanzar logros personales, orillando a más de 60 millones a vivir en la pobreza extrema y ha carecer de lo más elemental en la vida.

Soldados al servicio presidencial cuidaron al visitante y en las calles se vieron tropas con armamento de guerra con el mismo propósito de regla.

Las mismas calles que han sido invadidas por ciudadanos desempleados que buscan en la caridad humana, los recursos que les permitan cubrir sus necesidades más elementales.

Soy creyente, y aunque tengo mis reservas sobre la iglesia y muchos sacerdotes, más sin embargo, creo que es muy positivo que el Papa, haya venido a México.  

Que con su presencia infunda ánimos y esperanza, porque es un símbolo de paz, aunque sigo pensando que debió recibir a las victimas de Marcial Maciel,  el tenebroso cura corruptor, protegido desde la alto de la loma del poder, exonerado por Juan Pablo II, que como penitencia, dice que rezara por los niños que deben reír siempre, ser felices siempre, lucir contentos siempre.

Hablo el Papa de la violencia que sucede fuera de la iglesia, sólo que no delas terribles violaciones que dentro de ella, han sufrido much@s niñ@s indefensos en manos de malos clérigos.

En medio de esa fiesta grande, ruidosa, colorida, llena de banderas amarillas con blanco, rociadas de toneladas de papel picado, se puso de manifiesto una vez más la cálida  generosidad del pueblo católico de México, su religiosidad sencilla, sus valores de tradición y fe.

Fue un buen suceso enturbiado por la complicidad y encubrimiento de la misma cúpula eclesiástica.

El Papa tuvo un encuentro con los niños de México, el sábado 24 en la Plaza de la Paz, de la ciudad de Guanajuato.

Se tenía la idea de que ahí, pediría perdón por los abusos sexuales de sus sacerdotes en contra de la niñez.

Era la ocasión propicia, sólo que esquivo el tema, no hablo de las victimas de Marcial Maciel.

La doble moral de la iglesia se hizo más evidente con la participación en las ceremonias papales de algunos prelados mexicanos que han encubierto a sacerdotes pederastas.  

Estas líneas no buscan enrarecer la visita de Benedicto XVI, sino llamar la atención de quienes gobernándonos, tratan de ser jueces y jugar a ser Dios, olvidando que la vida de los adultos, comienza cuando se es niñ@.

Desde Tijuana BC, mi rincón existencial, donde escribo líneas que son una denuncia siempre actual en permanente busca de justicia.

Andrea Guadalupe.

                                     

 
 

domingo, abril 1

El tejido de la evocación.

Tijuana BC. Abril 2012.         El tejido de la evocación.

El tiempo contiene innumerables condiciones, algunas de ellas, lo delatan como violento y paradójico, y yo, al escribir, fácilmente caigo en la tentación de abreviarlo, de enmascararlo, o al menos, de mostrar su condición en la práctica humana.

Y aunque no soy capaz de atender toda esa vivencia con solo signos, porque la escritura en si, depende del tiempo, acudo a las imágenes, las mismas que el tiempo va deteriorando, ya que nos disminuye en cada ronda, porque somos fugaces y lo que permanece, es nuestra circunstancia, nuestra huella.

Y a pesar de saber que lo efímero fracasa en su afán por perdurar, sin embargo deja rastros, manchas que por su condición se convierten una marca  permanente; Esta es una de las paradojas del tiempo.

Y así, acudo continuamente a mi pasado remoto y retomo el recuerdo para fundirlo con el otro yo de mi historia, donde recuerdo a mi padre, hermanos, amigos, al amor de mi vida, y hasta un jardín, porque el amor se reduce a tiempo, y esto, lo convierte en una dualidad.  

Elijo el trayecto más largo, y vuelvo para transformar la memoria en un olvido, en algo fugaz.

Lugar desde el cual, la mente abre sus alas al pasado y convierte a la memoria en una fosa común.

Ahí, van a dar los convenios sin efecto, antiguos inquilinos de mi vida, rostros inútiles, destellos que se apagaron en la curva gélida del horizonte.

Melancolías que conducen a las reflexiones de la conciencia.

Nostalgia  que nunca deja de ser elegante y se mantiene, no como un impositivo anfitrión que pretende demostrar la tradición de su remoto origen, sino, como huésped amable y discreto que saluda desde el quicio de la casa o al coincidir en la calle.

Tal vez, llamarla evocación, o añoranza, sea demasiado concluyente.

Se trata más bien, de la propia conciencia al contemplar el mundo, o quizá, de sombras de la realidad que se han alargado en palabras escritas.

Imagen de un ambiente otoñal, juego de tonalidades donde predominan el azul, sepia y grises.

Contexto tan sutil, que dialoga incluso con el agua.

Y si tuviera que describir con una imagen o con una metáfora explicativa mi caminar tomando registro de cuanto la realidad me ofrece, diría que la imagen, es sólo una puerta de entrada a la luz y que la retina capta en un instante perdurable.

Porque mi narrativa surge de detenerme con admiración ante un paisaje o una ruina a orillas de la ruta habitual.

Y son palabras escritas que recurren al dialogo con lo que se mira tras la mirada, con aquello sin lo cual, una imagen, es sólo un hexagrama sin interpretación.

Ya que el ojo que mira, es también una mente que sueña o que recuerda.

Materia que se rebela a su silencio y toma la palabra desde una dimensión distinta.

Todo tiene su lugar y argumento en la marea de la memoria y en la última cuenta de la realidad: objetos, lugares, percepciones.

Viejos templos, silenciosos y olvidados, jardines, antiguas canciones.

Motivaciones que me urgen a contar lo que sucede, no arriba en el lenguaje donde florece su manto, la espuma, sino abajo, donde la flama nace o tiembla la raíz.

Porque me urge invertir el cono y evidenciar su fondo, para atraer el clamor de las arenas que las corrientes submarinas ondulan.

Espacio donde mi narrativa, curiosa, obsesiva, exigente en su propio entorno, se nutre de metáforas que confluyen y colman la prosa de cada trabajo para dotarlo de multiplicidad y ahondar en lo interior y dirigir el estado de animo.

Desde Tijuana BC, mi rincón existencial, donde las imágenes dispersas conforman el tejido de la evocación. Andrea Guadalupe.