jueves, abril 5

Hoy escribo de por qué no escribo

Tijuana BC. Abril. 2012.      Hoy escribo de por qué no escribo

¿Les ha pasado alguna vez que quieren escribir algo y no saben cómo hacerlo?

 Me gusta cuando escribo por gusto, porque es un desahogo del alma.

 Disfruto lanzando los escombros de mi alma, aunque extraños, no voy a negar que lo que más me cuesta es empezar.

Otras veces, escribo en un ambiente que me invita a hacerlo, como por una frase que me ronda dándole forma a los diptongos y los acentos.

Voy dibujando el lenguaje hasta convertirlo en esa quimera que cobra vida.

 Voy mimando las palabras hasta arroparlas, entre sábanas de seda, en el centro neurálgico del tema.

Y entonces, con el tacto que mi capacidad me permite, escribo.

Porque concibo las palabras, como las buenas imágenes, requieren tiempo, luz adecuada, un disparo en el momento preciso, una mirada a través del objetivo sostenida en el aire, como un suspiro, desde la perspectiva precisa… Es el don de detener el tiempo.

Sólo una vez escribí sin detenerme a pensar qué palabra debía manchar el inmaculado espacio reservado, quizá, a mejores relatos.

Conteniendo el aire.

Sin respirar ni un momento por miedo a que se escaparan las rimas disfrazadas entre el dióxido de carbono contaminado de los pulmones.

Sueño con un texto brillante, perfecto de principio a fin.

Sueño que lo compongo, que lo dicto, que lo desnudo, que lo firmo, que lo lees y hasta que lo sueño.

Sueño con poder hacerlo mientras me conformo con leer a los grandes de siempre y los de ahora.

Y en esos momentos, me hago un hueco en la vida y  dejo pasar mis sueños entre los espacios de la noche.

Llevo tiempo sin escribir porque no sé de qué o cómo hacerlo.

Han resultado inútiles todos mis intentos.

El más insensato fue escribir, una a una, mayúsculas y minúsculas, todas las letras.

Cada una, como tratándose de un rompecabezas, con la condición de combinarlas cuantas veces quisiera, fui juntándolas y separándolas.

Estuve presente cuando coqueteaban la S con la X, claro que lo sé, son un amor imposible. Fui yo quien intervino en el escándalo de la U con la A por no sé qué Z…

Fui yo quien, se convenció del fracaso de mi terquedad, y me abalancé con lápices sin mina, hasta acabar en esta irreflexión.

Hoy escribo de por qué no escribo, hoy escribo en busca, quizá, de encontrar un motivo que me haga escribir de nuevo.

Desde Tijuana BC, mi rincón existencia, donde tengo la certeza de que, las musas llegan con quien goza de sus amores, y otras personas como yo, nos toca acosarlas.

Andrea Guadalupe.


    

 
 

martes, abril 3

Noche triste…

     

 

Tijuana BC. Abril  2012.  Noche triste…

Tengo por costumbre no escribir sino de tanto en tanto y por alguna causa que me motive a hacerlo.

Escribo de la vida, de mí día a día.

De noches en silencio al calor de las velas, para no espantar a la musa que se deja caer tan de tanto en tanto que ya ni la recuerdo, ya que no tengo tiempo para pasear por esos lugares que detienen el tiempo, y te da por pensar, por un momento, que nada es eterno.

Esta noche no alcanzo más que a escribir que hay noches que lamento pensar que la inspiración no va conmigo.

Si hasta la otra noche tuve un sueño, no sé qué escribí, aunque recuerdo que me desperté casi al punto de gritar de alegría.

 Lo peor fue cuando, al abrir los ojos, fueron borrándose palabras tan de seguido que no puedo recordar ni un solo verso.

Ahora me encuentro como al principio.

Con la intención de empezar de nuevo.

Sólo conseguí rescatar tres puntos suspensivos de todo aquello.

Los puse en una rifa en el café de escritores, les dije que a mi no me servían.

Puse como condición darles mejor uso que el mío, y hasta aconsejé que los moldearan a su gusto, si les servían las podían usar como: una coma, un punto y seguido y uno para terminar de firmar sus poemas.

Desde Tijuana BC, mi rincón existencial, donde hoy es noche triste para mis recuerdos, quizá eso explique que hoy también escriba con sentimientos…

Andrea Guadalupe.


 

Está sonrisa.

Tijuana BC. Abril2012.   Está sonrisa.

 

Hoy no voy a contar nada que no haya lamentado ya.

El recuerdo sigue intacto, y tantas otras cosas que he preferido callar a condición de perderlas para siempre si me fallara algún día la memoria, como el día que entendí que la infancia puede terminar de golpe, sin previo aviso y sin dar tregua.

Intento recordar dónde dejé yo también aquello que diera irremediable paso al resto del tiempo que transcurrió entre la infancia y mis recuerdos.

Me resulta asombroso el funcionamiento de la mente humana… Cada momento que hemos vivido como un tiempo presente se torna rápidamente en pasado, sólo un segundo después… Un pasado lejano, o tal vez cercano… Un pasado capaz de hacerlo presente.

Basta con cerrar los ojos y soñar, recordar o imaginar…

Difícilmente podemos recordar qué sonido acompañaba ése momento que recordamos.

O qué aroma nos invadía en esos momentos de felicidad, tristeza o indiferencia.

Aunque si algo he aprendido es a vivir cada momento como un momento único, para que, cuando en el futuro eche la vista atrás, mi memoria me sorprenda una vez más, y descubra en un rincón de mi cabeza aquel pasaje de mi vida, por un tiempo tal vez olvidado…

¿Que a qué viene todo esto? Recordé de pronto que yo también tuve infancia…y volví a tener esa sensación que tenía, cuando, al abandonar por vacaciones las aulas, marchaba  dejando tan lleno de silencio todo aquello.

Me preguntaba qué conversaciones mantendrían los libros al cerrar las puertas.

Quizá por eso, a modo de despedida, iba dejando pasar, disfrazando la vergüenza por reconocerlo en la educación que nunca aprendí, a todos aquellos que, a diferencia mía, no sentían que tal vez al regresar nada fuera igual.

Nunca me he considerado una persona especial, ni siquiera para mis adentros.

Tal vez, en mi indiferencia a sobresalir, he resultado ser una persona extraña.

Quizá por eso alguien me dijo una vez que era un alma tan diferente al resto que por eso me quería.

Nunca pude probar sus besos… sólo que ahora no quiero hablar eso.

En ocasiones pienso que los besos que no nos dimos fueron besos que le robamos a nuestro destino.

Siempre quise ser un poco diferente, tener talento para conversar hasta en silencio.

Aunque siempre la pase rodeándome de quienes me negaban su mirada y me hablaban en sueños, y a veces, me miraban, como sonriendo.

Una vez en un parque, me senté en un banco, me cobijaba la sombra de un árbol centenario.

Intentaba entender las leyes de la física aprovechando aquella corriente de aire. Observaba el efecto de su fuerza, que movía sus brazos imperfectos.

Y de cómo sus hojas bailaban hasta ser arrancadas y caían, zigzagueando, en un profundo sueño.

Entonces, me llamó la atención aquella conversación de dos personas que se confesaban, entre lágrimas, algo relacionado con la pérdida de un amigo… Entendí que la amistad se perdió, como un suspiro, por no sé qué palabras sin sentido.

Sonreí al recordar mis sueños, creo que fue mi mejor inversión de futuro.

En otra ocasión tuve un compañero que me preguntaba, no sé si por interés o simplemente por cortesía, acerca de mi pasado.

De mí día a día.

Un día me trajo hasta este café, en este rincón.

Ofreciéndome un cigarrillo y sin previo aviso, llamó a aquel camarero que se pudre tras la barra desde hace tanto tiempo que se ha olvidado de sonreír.

Pidió para mí el mismo café que ahora bebo y él, una copa.  

Me hablaba sin parar, entre el humo y las nubes, y sus palabras se diluían a pequeños sorbos.

Entremezclando todo aquello en mis oídos, mis ojos, y el hielo, que poco a poco se ahogaba como lo hacen las penas, decía, antes de pegar el primer trago, me preguntó por mis amores…

Yo, que no esperaba esa pregunta, tragué saliva.

Reflexioné al tiempo que sonreía.

Levanté mi mirada hasta dar con sus ojos, y le dije sin vacilar: La última persona que entró en mi corazón lo dejó tan desordenado que todavía, cuando alguien me pregunta si me han robado, sonrío al pensar que sólo dejó su recuerdo…

Yo no sé si las sonrisas capaces de asomar después del llanto son acaso más felices…

Está sonrisa asoma a los labios porque hay recuerdo, y algo de lamento.

 

Desde Tijuana BC, mi rincón existencial, donde hoy vengo a dejar esta huella porque mañana toca reinventarse de nuevo.

Andrea Guadalupe.



                                                   

 
 

lunes, abril 2

Una semana santa extraña.



           

Tijuana BC ABRIL 2012.     Una semana santa extraña.

Tengo un equipo de música que ha olvidado cantar.

Guarda  polvo y sirve de base para mi rosa acurrucada en sí misma a pesar del sol que hace. Tal vez esperando el agua que no le doy.

Hay además un soporte para los sticks de incienso que me ayuden con esa sensación de relajación que ahora siento.

Hacía tiempo que no escribía.

No por falta de ganas, sólo que no tenía nada que contar… Alguien se llevó mis palabras, las que nunca llegué a escribir.

Es por eso que no las voy a pronunciar ahora.

Sólo quería escribir de lo que me pasa, de lo que siento.

Sólo quería hablar un momento de algo que malvive en mi interior.

Sólo quería hablar de algo que ya está hablado.

Es por eso que me conformo con recordar las palabras del poeta mientras miro hacia la ventana, y me detengo, sabe Dios, por qué, al mirar una radio que enmudeció hace tiempo.

El cielo se ha tornado de un color rojo naranja, caen algunas gotas que desafían a la primavera.

Y el paisaje, tan de hojas rojas, con sus flores escondidas bajo la tierra o Dios sabe donde. Y los árboles, desnudos, parece que hablan del invierno que recién se fue.

Es como si la ciudad estuviera vacía.

No hay nadie por sus calles, y pasear se convierte en un privilegio.

Sólo unos pocos ancianos comparten sus palabras.

Tal vez no tengan un lugar donde pasar la semana santa.

Tal vez estén cansados de viajar… Sólo unos pocos pasean bajo un cielo que amenaza con romper a llorar y bañar las palabras que no han de rasgar, sino acariciar como se acaricia a una muchacha.

Resulta melancólico y romántico casi por igual ver los columpios, antes hartos de risas y de niños, palidecer en el olvido de una infancia, recordada recientemente en las palabras de un hijo al que quiero y admiro.

En el camino, el sol, coqueto, se reflejaba en las aguas de un mar sosegado.

Todo sigue igual… en mi recuerdo nada ha cambiado…  

El sol, todavía en lo alto, parecía disfrutar conmigo del paisaje hasta donde la vista alcanza. Como si no existiera el mañana.

Como si el presente se detuviera para dar paso a lo eterno.

Cargado de recuerdos de infancia.

Entremezclados con historias que nunca llegué a vivir, aunque que me hubiera gustado hacerlo.

Es una semana santa extraña.

Con ilusiones sin final feliz por no sé qué paisaje invernal.

Falta el calor de los de siempre, que no impide sin embargo mantener la rutina.

 Extraño el sol en el camino a casa todas las mañanas.

No porque no estuviera.

Dicen que unas nubes cargadas de nieve lo escondían, tal vez detrás de las montañas.

Sin darme cuenta empezó Abril con todo por resolver y mucho tiempo por delante.

Las risas al otro lado del mundo y los cafés con quien  quiero porque me quieren… O tal vez me quieran porque les quiero.

Y sólo me río con la sonrisa inocente de mi hijo.

Ya es de noche, ya hablo del recuerdo y empiezo a echarla de menos.

Si la tuviera esta noche a mi lado…

Hay un brazo que se levanta y se agita y habla de no sé qué despedida.

Es extraño, ya debería estar acostumbrada, y sin embargo me duele más cada día.

Hay alguien que se aleja, y sus ojos, no lloran no obstante lo intentan.

Aunque no salen más lágrimas por estos ojos cansados de llorar.

No quisiera avergonzarme de que me puedan señalar con el dedo por llorar.

Hay una mugre perrita chihuahua  que se guía hasta mi habitación, a veces cerrada.

Y me ladra y me insiste sin yo escucharla porque no estoy tras la puerta.

Y cuando me ve aparecer, como por arte de magia, como un conejo que asoma por la chistera, me regala su alegría.

Hay un bocadillo con alto contenido en grasas, capaz de espantar al último en llegar.

Y aunque en la mesa no estemos todos, no falta la buena compañía… acompañada de café… ¡Ay ese café!

Hay tratos rotos y un imbécil que rompe tratos.

Hay tratos que no requieren ser firmados.

Ay lo que hemos creado…

Hay amistades que retomar en el punto en que quedaron.

Hay enfados que duran casi una vida.

Que nadie sabe como empezaron, en qué parte del camino quedaron olvidados.

Hay soledad.

Me pregunto si deseada, o tal vez forzada.

Hay esperanza y hay desilusión que se olvida y se repite cada semana.

Hay un recuerdo que no se olvida.

Un sentimiento que no se siente.

Y aunque no se me entienda, yo sé que lo hacen, me entienden.

Y si en sus recuerdos hay nostalgias, también para ella son estas palabras.

Desde Tijuana BC, mi rincón existencial, donde mi vida, hoy amaneció como el despertar de un sueño, con los besos y abrazos todavía presentes en el recuerdo, ausentes en el presente.

Andrea Guadalupe.

                        

 
 

Una denuncia siempre actual.



           

Tijuana BC Abril2012.   Una denuncia siempre actual.  

En la visita del Papa Benedicto XVI, se disfrutaron muchas emociones de las que fueron protagonistas el propio Presidente Calderón, su esposa Margarita Zavala, y sus hijos.

También se dejo ver Josefina Vázquez Mota, así como la mayoría del Gabinete del Gobierno Federal, gobernadores y políticos de mala memoria que se apretujaban para estar cerca del representante de San Pedro en un País ávido de paz y justicia, una Nación con hambre de tranquilidad y democracia.

Una Republica que ha sufrido en carne propia el infierno de más de 50,000 muertos, victimas de una guerra sin cuartel, estrategia o rumbo.

Un México en el que a diario, luchamos por encontrar un empleo que nos permita llevar el sustento a casa y nos encomendamos al Creador para no ser presa de la delincuencia.

Lugar donde el gobierno ha olvidado las necesidades de su pueblo en el afán de alcanzar logros personales, orillando a más de 60 millones a vivir en la pobreza extrema y ha carecer de lo más elemental en la vida.

Soldados al servicio presidencial cuidaron al visitante y en las calles se vieron tropas con armamento de guerra con el mismo propósito de regla.

Las mismas calles que han sido invadidas por ciudadanos desempleados que buscan en la caridad humana, los recursos que les permitan cubrir sus necesidades más elementales.

Soy creyente, y aunque tengo mis reservas sobre la iglesia y muchos sacerdotes, más sin embargo, creo que es muy positivo que el Papa, haya venido a México.  

Que con su presencia infunda ánimos y esperanza, porque es un símbolo de paz, aunque sigo pensando que debió recibir a las victimas de Marcial Maciel,  el tenebroso cura corruptor, protegido desde la alto de la loma del poder, exonerado por Juan Pablo II, que como penitencia, dice que rezara por los niños que deben reír siempre, ser felices siempre, lucir contentos siempre.

Hablo el Papa de la violencia que sucede fuera de la iglesia, sólo que no delas terribles violaciones que dentro de ella, han sufrido much@s niñ@s indefensos en manos de malos clérigos.

En medio de esa fiesta grande, ruidosa, colorida, llena de banderas amarillas con blanco, rociadas de toneladas de papel picado, se puso de manifiesto una vez más la cálida  generosidad del pueblo católico de México, su religiosidad sencilla, sus valores de tradición y fe.

Fue un buen suceso enturbiado por la complicidad y encubrimiento de la misma cúpula eclesiástica.

El Papa tuvo un encuentro con los niños de México, el sábado 24 en la Plaza de la Paz, de la ciudad de Guanajuato.

Se tenía la idea de que ahí, pediría perdón por los abusos sexuales de sus sacerdotes en contra de la niñez.

Era la ocasión propicia, sólo que esquivo el tema, no hablo de las victimas de Marcial Maciel.

La doble moral de la iglesia se hizo más evidente con la participación en las ceremonias papales de algunos prelados mexicanos que han encubierto a sacerdotes pederastas.  

Estas líneas no buscan enrarecer la visita de Benedicto XVI, sino llamar la atención de quienes gobernándonos, tratan de ser jueces y jugar a ser Dios, olvidando que la vida de los adultos, comienza cuando se es niñ@.

Desde Tijuana BC, mi rincón existencial, donde escribo líneas que son una denuncia siempre actual en permanente busca de justicia.

Andrea Guadalupe.

                                     

 
 

domingo, abril 1

El tejido de la evocación.

Tijuana BC. Abril 2012.         El tejido de la evocación.

El tiempo contiene innumerables condiciones, algunas de ellas, lo delatan como violento y paradójico, y yo, al escribir, fácilmente caigo en la tentación de abreviarlo, de enmascararlo, o al menos, de mostrar su condición en la práctica humana.

Y aunque no soy capaz de atender toda esa vivencia con solo signos, porque la escritura en si, depende del tiempo, acudo a las imágenes, las mismas que el tiempo va deteriorando, ya que nos disminuye en cada ronda, porque somos fugaces y lo que permanece, es nuestra circunstancia, nuestra huella.

Y a pesar de saber que lo efímero fracasa en su afán por perdurar, sin embargo deja rastros, manchas que por su condición se convierten una marca  permanente; Esta es una de las paradojas del tiempo.

Y así, acudo continuamente a mi pasado remoto y retomo el recuerdo para fundirlo con el otro yo de mi historia, donde recuerdo a mi padre, hermanos, amigos, al amor de mi vida, y hasta un jardín, porque el amor se reduce a tiempo, y esto, lo convierte en una dualidad.  

Elijo el trayecto más largo, y vuelvo para transformar la memoria en un olvido, en algo fugaz.

Lugar desde el cual, la mente abre sus alas al pasado y convierte a la memoria en una fosa común.

Ahí, van a dar los convenios sin efecto, antiguos inquilinos de mi vida, rostros inútiles, destellos que se apagaron en la curva gélida del horizonte.

Melancolías que conducen a las reflexiones de la conciencia.

Nostalgia  que nunca deja de ser elegante y se mantiene, no como un impositivo anfitrión que pretende demostrar la tradición de su remoto origen, sino, como huésped amable y discreto que saluda desde el quicio de la casa o al coincidir en la calle.

Tal vez, llamarla evocación, o añoranza, sea demasiado concluyente.

Se trata más bien, de la propia conciencia al contemplar el mundo, o quizá, de sombras de la realidad que se han alargado en palabras escritas.

Imagen de un ambiente otoñal, juego de tonalidades donde predominan el azul, sepia y grises.

Contexto tan sutil, que dialoga incluso con el agua.

Y si tuviera que describir con una imagen o con una metáfora explicativa mi caminar tomando registro de cuanto la realidad me ofrece, diría que la imagen, es sólo una puerta de entrada a la luz y que la retina capta en un instante perdurable.

Porque mi narrativa surge de detenerme con admiración ante un paisaje o una ruina a orillas de la ruta habitual.

Y son palabras escritas que recurren al dialogo con lo que se mira tras la mirada, con aquello sin lo cual, una imagen, es sólo un hexagrama sin interpretación.

Ya que el ojo que mira, es también una mente que sueña o que recuerda.

Materia que se rebela a su silencio y toma la palabra desde una dimensión distinta.

Todo tiene su lugar y argumento en la marea de la memoria y en la última cuenta de la realidad: objetos, lugares, percepciones.

Viejos templos, silenciosos y olvidados, jardines, antiguas canciones.

Motivaciones que me urgen a contar lo que sucede, no arriba en el lenguaje donde florece su manto, la espuma, sino abajo, donde la flama nace o tiembla la raíz.

Porque me urge invertir el cono y evidenciar su fondo, para atraer el clamor de las arenas que las corrientes submarinas ondulan.

Espacio donde mi narrativa, curiosa, obsesiva, exigente en su propio entorno, se nutre de metáforas que confluyen y colman la prosa de cada trabajo para dotarlo de multiplicidad y ahondar en lo interior y dirigir el estado de animo.

Desde Tijuana BC, mi rincón existencial, donde las imágenes dispersas conforman el tejido de la evocación. Andrea Guadalupe.



                                                

 
 

miércoles, marzo 21

Cante el himno si es mexicano!



   

Tijuana BC. Marzo 2012.    ¡Cante el himno si es mexicano!

El ferrocarril se detuvo cerca de Cd., Obregón, Son., era como la una de la mañana.

Así dice sonriendo como con miedo, un migrante cuando me relata, que un soldado con la cara tapada con un trapo, le despertó apretando las costillas con el cañón de su rifle.

Asustado grite: ¡no traigo dinero!

Se enfureció, me jalo de los pelos hasta levantarme del piso y apretando el fusil contra mí ombligo, dijo a gritos: ¡Cante el himno si es mexicano!

Tiembla, se retuerce los dedos de la mano, deja escurrir algunas lágrimas, se toca el abdomen dolorido, y en voz bajita, como para que nadie más escuche, me dice: Cada que me acuerdo, siento que me hago del baño.

¿Cómo recordar el himno a deshoras de la noche?

Y de repente, ¡Chingalo!, un golpazo en la cabeza, y ¡Chingalo!, en la panza.

Para que cante.., Cabrón…Y…!Chingalo!, un madrazón con bota en la espinilla.

Era un pinche dolor que me hacia llorar.

Estaba amaneciendo y en todos lo carros del tren, era lo mismo.

¿De dónde es usted?

De Chiapas, y allá, no hay trabajo.

Éramos un buen de gente que íbamos con la idea de meternos a buscar jale al otro lado.

Y cuando se fueron los sorchos,  platicamos lo que nos hicieron, había uno que venia de Michoacán, sangraba de la cabeza y se apretaba con un paliacate.

Le pidieron dinero, sólo traiba 32.- pesos, dijo, y le pegaron una putiza por pobre y jodido.

Manque todo le dolía,  le pregunto al verde dónde vivía, para cuando tuviera jale al otro lado, mandarle lo que pudiera.

No, pus, me le dieron otra chinga por preguntar.

Aquí en Tijuana, en está casa de migrante de las monjitas, nos dan ropa y comida, no nos tratan como perros, nos dicen que tenemos derechos, y que hasta nos deben respetar los tiras y los sorchos.

Manque crio ´que nos verda, porque cuando nos botaron los mendigos bolillos, los placas de aquí me treparon a una patrulla, nos pasearon como a diez o doce, apretados, y después, nos quitaron lo que traibamos.

Sólo nos dejaron aquí enfrente, nos dijeron que nos darían de tragar, y que le juyeramos pal sur.

Que aquí, ya no hay lugar pa´tanto perro como nosotros.

Les escucho y me hierve la sangre.

Pienso y me pregunto, ¿existiremos mexicanos de primera a quinta categoría?

¿Quiénes abandonamos sus lugares de origen buscando un mejor futuro para las familias,  no existimos para la sociedad ni para la autoridad misma, que además de relegarnos no respetan nuestra condición?

¿Quién les erige como juez, jurado y verdugo?

Yo, me pregunto: ¿Sabrá nuestro Presidente lo que sucede en su guerra contra los narcos?

Desde Tijuana BC, mi rincón existencial, tierra que sufre infectada de violencia, malandros, gatilleros, comandos, plagiarios y policías corruptos.

Andrea Guadalupe.

                                              

 
 

martes, marzo 20

Somos tribus vagabundas en el desierto de los megabytes.



                   

Tijuana BC. Marzo 2012.   Somos tribus vagabundas en el desierto de los megabytes.

Se ha creado la idea de que quien escribe, no debe mostrar solidaridad con la humanidad, con l@s miserables, con l@s inmigrantes, con quienes quedaron al margen de la globalización.

Que la escritura es un lenguaje barroco y no la vida que gira a su alrededor, que la prosa no se debía usar para defender lo que parece necesario defender, con el propósito de luchar contra los secretos de la clerecía, contra quienes maldicen de la libertad en todas sus formas.  

Esa no es la misión.

Una de las principales, es dar la voz de alarma siempre y en todo lugar.

Advertir que está mal y combatir toda clase de dictaduras.

En la actualidad, somos menos radicales, tomamos el mundo con menos dramatismo.

Ahora se critica desde redes sociales, desde el Facebook, el Twiter, que son el pan nuestro de cada día.

Dios, la Patria, y el orden, ya no son obstáculos confiables en la hora del avance literario.

Ahora se escribe desde una comunidad ávida de comunicación entre si, anhelante de probar que no se requieren partidos o ideologías para demostrar que estamos hart@s de cualquier tipo de intolerancias.  

Desde las dictaduras mediáticas, hasta los arcaicos autoritarismos de los usos y costumbres, pesando por la guerra de tod@s contra tod@s.

El mundo actual, es un mundo nuevo, en donde lo salvaje, va en oposición de la civilización jerárquica.

Una realidad virtual es más propicia para el anarquismo que para cualquier pensamiento estructurado.

Y es que hoy, habitamos nuestros sueños, mejor que vivimos nuestra realidad.

Porque hoy, somos tribus vagabundas en el desierto de los megabytes.

Todo esta en la pantalla de nuestra computadora, en el mensaje que enviamos por nuestro teléfono celular, en la noticia que nos llega al instante.

Para éste nuevo mundo y está nueva realidad en caos, donde tu conflicto es mi conflicto, mi escritura es un yo sensible que busca la convivencia animada, sensitiva, no la masa acrítica que sigue al líder del momento, a la estrella de moda.

Que tiene mucho de respuesta burlona a los poderes que nos gobiernan sentados en su propia hipocresía, en sus propias mentiras, con su sistema obsoleto a toda escala que solo existe para calmar los caprichos e interés de clanes privilegiados en el poder.

Prosa que es una critica de todo lo que impide avanzar a la especie humana, que expresa la indignación de vivir en un mundo corrupto, en una sociedad de ciegos que conducen a otros ciegos hacia el abismo.

Verbo hecho humanidad, del verso hecho agitación permanente.

Porque todo está aquí, porque todo es ahora.

Desde Tijuana BC, mi rincón existencial, donde hace 50 años, Herb Alpert, dio a conocer una propuesta musical que titulo como: Tijuana Brass.

Andrea Guadalupe.

                               

 
 

domingo, marzo 18

El mejor sermón sobre la vida…


Tijuana BC. Marzo 2012.     El mejor sermón sobre la vida…

El inclemente invierno de la vida, es la muerte, y según el Génesis, es un castigo del Creador, impuesto a la humanidad  por haber incumplido.

Y yo, me pregunto: Si los animales y las plantas, criaturas inocentes, no pecaron. ¿Por qué se mueren también?

Arriesgo un pensamiento en éste moribundo invierno y digo: El pecado de la humanidad, por ser contra el Creador, fue tan grande, que la pena incluyó todo lo creado.

Más sin embargo, el amor celestial, es infinitamente superior que la más grande culpa de la humanidad y el Creador, nos indulto.

Y más aún, se hizo hombre para rescatarnos.

Desde entonces, ya no hay muerte entre los hombres y la naturaleza.

Hay vida eterna.

En ese permanente renacer que es la primavera, se ve el amor de nuestro Creador.

Se va el inclemente invierno, dejamos atrás la muerte y llega el renacimiento de los brotes en los arboles, en las nuevas flores, y en los lujuriosos verdes de los campos.

Desde Tijuana BC, mi rincón existencial, donde reflexiono y creo que la primavera, es el mejor sermón sobre la vida eterna y la infinita misericordia de nuestro Creador.

Andrea Guadalupe.   


     

 
 

miércoles, marzo 14

Más allá del propio sexo.



Tijuana BC, Marzo 2012.    Más allá del propio sexo.

La vida nos envuelve a tod@s: A quienes la miran, quienes la contemplan, y quienes intentan escapar.

Todo eso de la narrativa, se me había convertido en una verdadera obsesión, en algo que me recorría el estomago y el alma misma.

Me emocionaba el sólo hecho de pensar en que escribir, aunque lo guardara en lo más profundo de mi ser.

Me imaginaba como seria la historia de cada día, y con esa inspiración escribía.

Los resultados, continuamente me sorprendían.

Has encontrado tu esencia me decía un seguidor anónimo, ese que me enviaba textos cortos en forma de saludos.

Aunque la vida, en ocasiones me parece vacía y monótona, se había convertido en un escape saber que alguien me extrañaba en secreto.  

Y a través de sus comentarios, descubrí que hay sensaciones que ha veces, nos envuelven y llevan lejos, a otros mundos, a otros planos, donde el aire agita el cabello y el cuerpo se estremece de una manera distinta.

Y luego, apareció él, con su encanto inconfundible en cada una de sus frases que escribe: Eres una mujer que destella inteligencia en la mirada encerrada en tus anhelos y pasiones.

Tienes mucho que dar.

Tus palabras, envuelven como un capullo a la crisálida.

Palabras alas, que quisieran volar, sólo que son tímidas y no se atreven.

Al amor, lo esconde el universo, no en una persona, sino en la libertad de tu prosa y en sentimientos que guardas bajo la piel y en esos ojos que tienes.

Cada pensamiento, un poema, que al leerlos, me transportaban, como si una por una de las  letras me sacaran de la realidad y me acariciaran lentamente el cabello mientras duermo.

Poemas comentarios, tan intensos, que me hacían sentir enamorada.

Aunque me resistía a creer que ese sentimiento crecía.

Una noche, algo extraño sucedió, preferí pensar que todo fue un sueño, más sin embargo, muy dentro de mi ser, sabia que no.

Fue en horas de la madrugada, cuando una brisa fresca abrió la ventana recién emparejada.

El aire se coló y comenzó a acariciar mi cabello y después, a recorrer mi piel.

Mi piel se estremecía, aunque por alguna razón, no podía salir del aturdimiento en que había entrado.

Sentía unas manos fuertes recorriendo mi espalda, la yema de los dedos extraños me provocaban una relajación excitante, mis sentidos estaban al máximo sumergidos en un estado de anestesia mental, donde estaba recostada desnuda sobre la playa con los brazos extendidos y las piernas flexionadas.

No podía ver a quien me agarraba, sólo sentía su presencia con un característico perfume similar a la brisa del mar.

Sintiendo sus manos y labios recorriendo mi piel, era como si el viento me tuviera amarrada, los pezones endurecidos, igual que el resto del cuerpo, no me obedecían, se contoneaban con el flujo y reflujo de un oleaje que iba aumentando mientras la luna surcaba lentamente el cielo.

El oleaje rompía más violentamente, y el aroma de de yodo, mezclado con sal y agua, me envolvía completamente mientras mis piernas luchaban contra el rompimiento de los cuerpos.

Fue un placer inexplicable, sublime, más allá del propio sexo.

Fue un amor que me recorría el cuerpo desnudo y un amor que me poseía sin rostro ni cuerpo, sin marcas más visibles que las del sudor que le empapaba la piel.

Desde Tijuana BC, mi rincón existencial, donde escribo mientras vivo a fuego lento, arrasador e indómito, mientras me hago mujer con mi rebeldía a cuestas, mientras escribo siempre, lugar donde me enamoré apasionadamente y sin límites, donde perdí frente a la muerte y creí que también yo moría y escribí para sobreponerme, donde he hecho mi vida y mientras tanto, escribo, me he enamorado incontable cantidad de veces y escribo, y aún ahora lo hago, mientras aprendo y vivo.

Andrea Guadalupe.