viernes, enero 13

…dejarte ir otra vez


Tijuana BC. Enero 2012.                 …dejarte ir otra vez

Puede suceder quizá caminando mientras llueve o tal vez mientras discuto por las cosas más estúpidas.

 ¿Cómo si discutiera por cosas importantes?

Así sin más ni más, las lágrimas se me escapan de los ojos sin que pueda detenerlas.

Me pregunto por qué lloro, por qué cuando una emoción me desborda, gotas de agua salada, brincan de mis ojos.

A veces me dan temporadas lagrimales, como una temporada de lluvias personal, por ejemplo puedo llorar cuando veo una escena tierna, o cuando una amistad me dice que me quiere, supongo que uso esas emociones externas para reparar las mías.

Seguramente muchas veces lloro por las cosas de adentro, esas que no entiendo, que no conozco, aunque están ahí, enterradas, bajo un candado con mil llaves y entonces, cuando alguien se va, cuando alguien regresa y es políticamente correcto llorar, aprovecho.

Sólo que lloro por mí,  por un yo que se estaba desvaneciendo, que se iba enfrentando con algo doloroso, con otra despedida, con otra ausencia, por que algún duelo que se había hecho presente nuevamente.

Al final creo que lloro porque es necesario, porque las emociones buenas o malas no tienen muchas opciones para manifestarse, lloro para liberarme, para recuperarme, porque soy un rio contenido.

Y a veces lloro por nada, porque tengo ganas y me pongo a leer, o veo una película triste para tener el pretexto necesario y llorarme o llorarte, según sea el caso.

A veces lloro de emoción, de nervios, de coraje, a veces es solo la conciencia de estar viva la que me desborda y entonces después del limbo del orgasmo una gotita se me escurre por la mejilla, porque estoy viva, porque siento y estoy aquí regresando de la muerte que sólo sucede volando entre otros brazos.

Amanecí triste… Por eso me escondo, por eso me muevo despacio y me busco frente al espejo, aunque no estoy ahí.

Sólo veo dos ojos, una boca, las arrugas y el nacimiento del cabello, aunque yo no estoy. Amanecí en cámara lenta, me subí al día porque tenía que hacerlo y tomé café, me puse a pensar en lo que sucede afuera, en la vida que no alcanzo a tocar, después por supuesto me puse a pensar en tus besos, en las extrañas ganas con las que amanecí hoy de tener un hombro para acurrucarme o cinco dedos que se enreden en mi cabello.

Debe ser porque amanecí triste, si no fuese así no pensaría estas cosas, es decir no tendría porque andarme escondiendo bajo las cobijas, cerrando los ojos para que desaparezca todo o quizá para ver si encuentro algo mejor que el techo.

Sé que no es mala la tristeza, que es sólo otro estado emocional y hace mucho que dejé de luchar con los míos, en específico es como una amiga callada, me mira desde el otro lado de la habitación, me clava sus ojos llorosos y me avienta una mueca como diciendo: Ya llegué, se me pega como sombra y ahí andamos todo el día, acuosas, calladas, abrazadas a la almohada y a los recuerdos, con nostalgia descolorida.

A veces siento que la tristeza me besa la frente a modo de despedida, su boca fría en mi piel parece decirme: Nos vemos pronto y entonces cae un silencio lento sobre mi cabeza y una calidez me recorre la piel.

Y vuelvo a empezar, otra vez en mí, aparece el mundo, la gente, el aroma del café recién hecho, los zapatos de calle y las estrellas.

Escribo porque...algo tiene una que hacer con los dedos, si no es posible que toquen tu piel...

Después de horas de trabajo, de reunirme a bordar sueños y coser corazones rotos con las amistades, aún me falla esa puntada, aunque ya casi la domino de repetir y repetir los movimientos, llegó la hora de usar el vestuario que me permite ser yo misma, la música suena, se apaga la luz, mi cuerpo baila.

Siento tu mirada que se desplaza por mi espalda, el fuego entre mis manos me enciende por dentro y me lleva lejos.

No sé donde estoy, no existo más allá de esta duela, del duelo de saberte ausente, no soy nada más que este cuerpo que vibra bajo tus ojos, que son como dos manos que me alcanzan, no pienso; siento y me deslizo entre siete notas.

Seria bueno un día amanecer y no recordarte, no pensar por ejemplo, que me haces falta en el café de la mañana.

Sería bueno que mi día transcurriera sin buscar tu nombre o que escucharlo me resultara tan insignificante como cualquier otro, como el nombre de una persona desconocida y no como la palabra que me lleva inmediatamente a sensaciones y lugares.

Sería bueno andar la tarde sola y encontrarte, decirte: hola y que sonrieras por educación o tal vez algo más simple, como invitarme un café, contarnos las historias, pasarnos los teléfonos, tender una línea de comunicación.

Entonces me conocerías ahora, a está, la de hoy y quizá podrías quererme como soy y no recordar lo que fui.

Quizá yo sería mejor para ti y tú mejor para mí, o quizá seriamos algo que no fuimos, algo que no podemos ser.

Algo mejor para los dos extremos, y no esta madeja de recuerdos y castillos en el aire que se rompen al mencionarse.

Me gustaría encontrarte hoy o mañana, cuando ya he aprendido muchas cosas o al menos algunas que habrían evitado la catástrofe.

 Quisiera que fueras mi último amor, al que se le quiere mejor y no el primero, al que se le quiere más, porque entonces todo sería más fácil.

Y yo no andaría como ahora buscando en mi bolsa dos explicaciones para mi existencia o tratando de sacar las culpas del cajón.

Sería bueno amarte con la tranquilidad de mi edad, abrirte el arcón de mis recuerdos sin que te suenen a pasado, contarte mis aventuras y travesuras de la infancia.

Reconocerme frente a ti, encontrarnos en una calle, mirarnos, y…dejarte ir otra vez…Porque yo, tuve que cruzar ese puente sola, llena de miedo, ponerme el uniforme, escaparme lejos, ahí, con toda seguridad, no podía encontrarte, anclarme en un puerto, besar dos o tres espaldas, buscarte sin saberlo, enamorarme y romperme el corazón, juntar los pedacitos, unirlo, echarle dos o tres puntadas a las orillas para que lo encontraras mas o menos en forma y no te espantaras tanto.

Tuve que aprender a ser paciente, a cocinar al menos un platillo con el cual sorprenderte, dos canciones cursis para cuando fuese necesario y algunas otras mañas de supervivencia. Anduve sobre la tierra, sobre el asfalto y también sobre las nubes.

Vencí mi miedo a la oscuridad a perderme en la bruma de mis pensamientos, a olvidarte.

Leí algunos libros para serte interesante, vi algunas películas, domé a varios de mis demonios, cambié mis malos hábitos, aprendí a peinarme.

En pocas palabras trabajé como una loca para ser lo suficiente para ti.

Sólo que… un día mientras te esperaba, alguien me sonrió y me dijo que era linda, así como soy, y todo fue distinto, porque aprendí que… unos dedos que se enredan en el cabello, son el mejor calmante para la noche de los miedos, que una mano dormida, busca a otra mano dormida aunque las dos duerman su propio sueño, que una noche inolvidable o un cumpleaños no existen sin un abrazo y una voz determinada, que en la cama, una cabeza busca un hombro y durante ese segundo tiene la certeza de que no hay mejor lugar en el mundo, que mi  mejor tratamiento y la mejor medicina, es saber que su mano, sus ojos y su silencio me acompañan mientras yo me adormezco.

Desde Tijuana BC, mi rincón existencial, donde finalmente llegó el día o cayó la noche. Andrea Guadalupe.


                                      

 
 

miércoles, enero 11

¿Quisieras tú, ser mi amiga?



      

Tijuana BC. Enero 2012.   ¿Quisieras tú, ser mi amiga?

 

Era yo una joven y tenia una amiga.

Fue la persona más especial en mi vida.

Fuimos amigas, nos queríamos por la simple razón de existir y porque ambas éramos extrañas en un mundo simplemente heterosexual.

Hacíamos cosas simples y como todas, pensábamos que eran importantes.

Leíamos, escuchábamos música, íbamos a bailar y veíamos películas.

Nos contábamos los planes y las dudas.

Resolvíamos problemas de matemáticas y problemas de amor, nos acompañamos un tramo en el camino de la vida.

Después crecimos y una tarde noche,… murió.

Sin embargo, aun recuerdo aquellos días, hoy, que ya no soy una jovencita, y que mis problemas a resolver van más allá de una ecuación matemática, se que las amigas son imprescindibles.

Yo no tengo muchas, aunque, las que tengo valen por mil, son mis compañeras de lucha, mi apoyo constante, los referentes femeninos que me impulsan a seguir.

Mis amigas son simples, no han ganado premios internacionales, ni son famosas, aunque si  son únicas, son fuertes, son inteligentes y bellas en más de algún sentido, sobre todo son parte de mi tribu, comparten conmigo la marca de la hembra.

Mis amigas no son buenas, ni malas, son mis amigas, y tienen la paciencia para escuchar las historias de siempre y la impaciencia de levantar el teléfono e invitar al amor a su casa.

Se sienten igual de bellas en un vestido de noche que en el pijama un domingo a las 10 de la mañana y pueden hacer que una lonchera se convierta en el cofre de un pirata y que una llamada a kilómetros de distancia se convierta en el abrazo más fuerte.

Mis amigas ríen, lloran, se caen y se levantan, son mujeres de carne y hueso que sienten desde y con el vientre, la cabeza y el corazón.

No siempre estamos de acuerdo, aunque si nos tendemos una mano y un consejo.

Mis amigas no juzgan, no indagan, no exigen.

Mis amigas se enfrentan con los dos pies a la vida y con las dos manos al amor.

Hoy celebro a las mujeres que me acompañan y me quieren, por el respeto mutuo, por la risa compartida, y sobretodo por el privilegio que tengo de ser su amiga.

¿Quisieras tú, ser mi amiga?

Andrea Guadalupe.

                                           

 
 

martes, enero 10

Infinidad de Andreas Guadalupes en forma de palabras.


Tijuana BC. Enero 2012.   Infinidad de Andreas Guadalupes  en forma de palabras.

 

Se ha conmemorado ya hace poco tiempo, el  día internacional de la No violencia contra las mujeres.

¡Grupos activistas, feministas, pro derechos humanos y sociedad en general levantan la voz y dicen BASTA!

Sólo que pienso… ¿Quien me defiende de mi misma?  ¿Cómo me denuncio a mi misma? ¿Cómo defiendo a la mujer que soy de lo que soy?

¿Por qué pensamos que la violencia son solo los hematomas,  los golpes sobre el cuerpo  o el daño al aspecto mental de las mujeres?

También es violencia cuando yo misma me lastimo, cuando me someto a un concepto que me hace daño, cuando me obligo a mi misma a ser algo que no me gusta, que no quiero o que simplemente no se me da la gana...

¡Así que este año, me defenderé a mi misma!

¡Abajo mi represión, mi miedo, mi silencio, mi auto sometimiento!

Suelto las amarras y me dejo ir...

Sobre la mesa yo, sobre mis ganas tú, sobre la habitual nada.

Sólo la certeza no de existir entre los pliegues de una piel, entre los minutos callados de una jornada, entre los movimientos a contratiempo de una danza, bajo los silencios de una melodía.

Esto es el espacio entre las palabras de mis obras…

Dormí placida, con esa tranquilidad que llego a mi cuerpo después de entregarse…

Soñé con la nada que es subirme en el violeta de los amaneceres…

Desperté en silencio para escuchar el eco, para quedarme con él, todo el tiempo posible.

Para los días venideros en que  recurriré a él en alguna caminata por la playa y poder encontrarme en mi ayer y mi mañana…

¿Te dije alguna vez exactamente cuando empezaría a escribirte?

No sé aun si esa es la causa,  aunque  hoy amanecí con ganas de decirte palabras, redondas, dulces, amargas, de colores, de sabores,  lisas y arrugadas.

Y a la vez, no sé decirte nada...

¿Te parece bien si nos quedamos solo mirando en silencio?

Quizá así pueda decirte  más no-palabras…Quizá así el silencio me ordene las frases, las letras, y me calme la sangre.

Quizá es solo que tengo ganas de escribirte, sólo que esperare hasta ese momento, como te lo dije…

¿Recuerdas?,  dije al iniciar que serian contadas las oportunidades de contar algo de mi o de no contar.

 Hoy mientras hago la revisión de los textos me doy cuenta de que en realidad lo que envié en caracteres, son infinidad de Andreas Guadalupes  en forma de palabras.

Día a día me ido descubriendo un velo, quitando una escama, sumándome una pluma.

Escribo tranquila, cansada, eufórica, desvelada, enamorada, enojada, abandonada, amada, sola y acompañada, escribo, escribo, escribo.

No sé aún si lograre cubrir las expectativas, aunque  descubrí que escribo por una dominante necesidad de decirme cosas, ya no me interesa ser leída, no escribo para eso, escribo para entenderme, para encontrarme y para seguirte buscando.

Porque encontré que…la gente se llena de cosas, de libros que se llenan de polvo, de discos que nunca se escuchan no vaya a ser que se rayen, de ropa que nunca usan, de otras gentes que nunca ven, con la que nunca hablan, de la que no saben nada más allá del nombre y todavía los llaman: amig@s.

Encontré que la gente no sabe estar sola, por eso atesora, guarda, arrumba en bolsas, en cajas en el closet, en porta zapatos, porta maletas, porta trajes, qué importa que no se vean, no se usen, no se gocen.

Lo que importa es tenerlos, saberlos, poseerlos.

 Mío, mío, mío, eso es mío y también aquello y lo de más allá será mío y también quiero que lo tuyo sea mío, aunque no me sirva.

Irónicamente, al final del día, la gente no tiene nada.

La gente sigue sintiéndose vacía, sola.

Los zapatos siguen guardados, los discos en silencio, los libros empolvados.

 A la gente no le importan.

Pronto guardarán mas cosas y eso es lo realmente importante

Me arremolino en el sofá, lo mejor de mi casa,  te pienso, me aferro a la nada que tengo de ti, a la nada en la que me he convertido.

Te posaste en esta ausencia que no puede siquiera resistir tus alas de  mariposa.

Me duele, porque así, invisible como soy hoy, no puedes verme, menos encontrarme.

Ayer, tenia sombras, hoy ni siquiera eso.

Me he venido diluyendo, debe ser el invierno...No tengo nada, ni siquiera tu ausencia, también, la he matado, hoy solo puedo arremolinarme en el sofá y llorar tu no-ausencia, ayer tu posibilidad me ataba a los días, al mundo...

Hoy no estas...

No tengo fuerza, para engancharte a algo que no soy y te extraño...yo, ¿Como yo siendo yo, y tú siendo tú nunca fuimos nosotras?

Las amistades, esas que creen que nos conocen nos dicen: aunque separadamente claro, porque tus amistades no son mis amig@s.

Ella es la persona para ti, sólo que no saben que no queremos ser "nosotras", que tú y yo, sólo podemos ser "tú" y "yo", y eso irónicamente nos convierte en "nosotras".

Tú ocupas el lugar, yo lleno tu espacio, ese que ambas no hemos dado a nadie, y así seguimos, aferrándonos a las historias viejas que nos mantienen, si no vivas, al menos, menos muertas.

Tengo mi vida resumida en cajas, toda mi vida está en cajas de libros, ropa, algunos zapatos, lápices, hojas con letras, cosméticos, algunas tazas para café  y quizá un par de recuerdos, es decir algunas cosas importantes.

 Aunque al final casi nada es realmente importante.

Por ejemplo no importa mucho si tú descubres que te escribo, lo hago irremediablemente, algunas veces ya como un hábito resultante de la necedad de buscarte.

Poco importa también que yo te ame o te odie, que te extrañe o me seas persistente, pocas veces te das cuenta y yo puedo pasar de un estado al otro sin ningún cambio en tu persona.

Quizá tú también estas en alguna de esas cajas.

Tal vez te me quedaste entre las páginas de un libro o te atoraste en alguna blusa de algodón. Lo cual también es poco importante, en mi vida las cosas se acomodan libremente, la mayoría de las veces en el lugar menos indicado para mí.

Así entonces llegarás a acomodarte apenas brinques de la caja y yo te veré recorrer por mi casa hasta que encuentres otra caja a la que quieras subirte.

Desde Tijuana BC, mi rincón existencial, donde tú recuerdo o mi nostalgia por ti, es temporal.

Cada día me llueves unas horas,  en mis  tardes, caes sobre mis hombros en gotas, resbalas tibiamente o me golpeas la cara, otras abro la boca y me trago en un café, o un suspiro, gotas de ti....Andrea Guadalupe.


                                                   

 
 

lunes, enero 9

Deseo y caricias digitales


   

Tijuana BC. Enero 2012.     Deseo y caricias digitales

Sólo a ti se te podría haber ocurrido.

Cuando me hablaste de placer digital, ni mis más íntimos y oscuros deseos se podían acercar a lo que luego me has dado.

Hace ya mucho tiempo y todavía el recuerdo me hace temblar.

Tus ojos rojos de pasión encadenados a los míos, ansiosos de ti; tu existencia salvajemente ardiente imantada con la mía,  delirante; tus dedos tensos como garras clavadas en los míos, fundidos en una sola huella digital.

Sentía tu piel... tan cálida que me fundía en cada abrazo...tus manos, modelaban cada curva de mi cuerpo... Notaba cómo las yemas de tus dedos me provocaban con cada roce... Sentía tus labios, húmedos y tentadores... te deseaba... te quería dentro de mí... sentir que aquel momento era nuestro... seguíamos amándonos, aún sabiendo que rozábamos la locura... tu mirada hacia estremecerme mientras que tus besos me evadían de aquel contexto de lujuria... Conocías mi cuerpo, como si hubiese sido tuyo alguna vez... Aún lo recuerdo...Aquel deseo y caricias digitales...Cálidas y frías... Esporádicas... Intensas...

Repiqueteábamos las teclas a ritmo frenético.

 Lenguas y sexos se preparaban para intercambiar fluidos que no conocemos.

¿Cómo he podido llegar a este punto?

Ahora ha arraigado en cada uno de mis extremos y sigilosamente me extrae la sustancia y la vida.

Tú distancia, lejos de extinguirlo, lo fertiliza y lo endurece en mis tardes solitarias.

Tu recuerdo es su alimento; mi sed, la lluvia que lo vivifica.

Sin embargo, mi ansia apenas si asoma entrelazada en mis mensajes de desesperación.

Aunque, entérate, que no es de ti de quien estoy enamorada..., no aguanto tu mala educación, ni tu incultura; no me gusta tu forma de andar, ni tus modales... A quién yo quiero de verdad, los que me vuelven loca, de quien estoy enamorada es de tus dedos... Así es mi amor, si no fuera por eso...Porque no sabes, no imaginas, el asco que me das... sólo que… ¡Qué dedos tienes!

Entre tú y yo ya no queda más que un intercambio esporádico de correo electrónico; nuestro amor se desangra en la maraña insensible de lo remoto y digital.

Andrea Guadalupe.

   

 
 

jueves, enero 5

Baltasar, acuérdate del negrito. (Carta a los Reyes Magos)



    

 

Tijuana BC. Enero. 2012.   Baltasar, acuérdate del negrito. (Carta a los Reyes Magos)

 

Queridos Reyes Magos: aunque es un poco tarde para escribir la carta, lo sé, confió en que el importe de urgente que he pagado, sirva para que la reciban a tiempo.

Este año quiero muchas cosas, quizá, demasiadas.

Tal vez no puedan concederme todo, aunque tranquilos, quedan aún muchos años para seguir portándome bien.

He sido bastante buena, me he portado amablemente con mis semejantes y le he dado gusto a unas pocas almas.

 No creo que peque de soberbia al decirlo.

Les estoy muy agradecida porque me cumplieron casi todos los deseos que pedí el año pasado en relación a mis sueños literarios, y mi colaboración con está pagina también, siento que mi trabajo es valorado.

A mi vez, no he caído en la comodidad y he trabajado con insistencia, por eso quiero pedirles que ahora mi trabajo literario empiece a beneficiarme.

No es que pretenda hacerme ambiciosa económicamente, en absoluto anhelo al oro que regalaron a Nuestro Señor, sólo a un costalito de plata que cubra mis compromisos.

Dense cuenta de que este pasatiempo me acarrea unos cuantos gastos, necesidades si quieren, innecesarios, sólo que,  ¿qué le queda al sexo si le quitamos lo barroco?

Infraestructura multimedia aparte, he de conseguir libros para ampliar mis lecturas, he de enriquecerme viajando a exposiciones o convenciones, debo vestir linda, cuidar mi piel, ups, tantas cosas que ocupa una como mujer…Dense cuenta, queridos Reyes Magos.

Yo quisiera ir dando pasos para llegar a ser de esa gente que se gana la vida haciendo lo que le gusta.

Aunque…Conste que no es envidia lo que siento por quienes viven de su arte, y jamás siento rabia por no ser yo una de esas afortunadas personas.

Sólo que me encantaría y se los pido.

En cualquier caso lo que suplico con verdadero fervor es un buen lote de fantásticas ideas deliciosamente lujuriosas, animosamente lascivas y buen gusto para expresarlas porque, sin eso, todo lo anterior es…chichis de gallina.

Ya a nivel íntimo quisiera pedir… Ya que están  personificados en número tres, quisiera pedirles tres varones para mí sola, aunque no de uno en uno: los quiero a la vez, es decir, tres hombres con sus tres cuerpos, que conste que, no hablo de magias raras al estilo "tres en uno" como la Santísima Trinidad.

 No es por avaricia que quiera el trío, no tengo intenciones de quedármelos, sólo una tarde, una noche…

Aunque…si es muy complicado me conformo con que me traigan  aquello que ya llevo unos cuantos años pidiendo y nunca me conceden: el negrito, Baltasar, acuérdate del negrito.

A ti me encomiendo muy especialmente, a ti que tantas veces me tuviste entre en tus rodillas.

Bien mirado, no importa si es mulato...

No es que sea racista y vaya a hacer discriminación por el color de la piel: el negro ha de ser cariñoso y simpático como los demás.

Y no crean que es gula lo que me mueve, no es necesario que tenga un banquete el negro entre las piernas, con que tenga un modesto agasajo es suficiente.

Sé que traerme al negro en el lote de tres puede ser una posibilidad práctica, aunque no, con el negro no deseo trastornarme.

En resumen, y para despedirme, deseo lo siguiente; Ideas maravillosas para escribirlas, o al menos, que se coticen.

Tres hombres encantadores y/o un negro.

Sexo alegre para la gente que estimo, para mis lectores pido inspiración para que comenten.

Y como todos los años, pido paz para el mundo, imaginación y arte.

A sus pies: Andrea Guadalupe.

                                      

 
 

miércoles, enero 4

Morir no es gratuito.


Tijuana BC. Enero 2012.       Morir no es gratuito.

  La vida de aquella persona misógina y de pensamientos homofóbicos, fue un completo capricho, en su infancia, niño consentido por su padre, nunca tuvo nada por lo que tuviese que quejarse.

Su normalidad transcurría entre prejuicios y pensamientos machistas día a día, ciclo tras ciclo.

Sólo que, un buen día, comenzó a hacerse las preguntas de siempre, buscando respuestas equivocadas.

Cada vez planteaba peor sus miedos, y aún peor sus soluciones.

Su educación rígida y con pensamientos limitados, le hizo trazarse la existencia, de una forma aún más simple.

Sólo hay buenos y malos, blancos y negros, hombres y mujeres, y lo único aceptable, son las relaciones heterosexuales.

A los correctos se les premia y a los incorrectos, se les castiga con las máximas consecuencias.

Su locura fue tan aberrante que llegó a creerse el juez de la vida de los demás, siendo juez y parte de sus propias inquietudes.

Su particular justicia afectó a varias decenas de personas.

Vidas humanas anónimas que no le afectaban en nada.

Aunque él se empeñaba en hacerlo personal, y sólo su régimen era el perfecto.

 Sólo que, como todas las cosas, los cambios y otras situaciones, le pusieron en la calle, llegando a ser nada, aborrecido por sus víctimas, y totalmente olvidado por otros tipos misóginos, homofóbicos aún más salvajes y menos idealistas.

 Hoy ha resuelto morirse, y nada ni nadie se lo va a impedir.

Sólo que La Muerte ha creído conveniente darle una pequeña lección, haciendo que sus últimos días sean agónicos.

Y es que en esta vida Morir no es gratuito.

Andrea Guadalupe.


                                                   

 
 

martes, enero 3

… ¡Que nazcan sin verga!


  Tijuana BC. Enero 2012. … ¡Que nazcan sin verga!
Es una niña obligada a ser mujer, raptada de su hogar por secuestradores, vendida a proxenetas, humillada y usada por despreciables seres inhumanos de doble y triple moral.
Lleva en sus tacones impregnados, imágenes imposibles de borrar.
Carga a cuestas una tristeza larga, pesada, cuenta sus decisiones equivocadas, una por cada hora que ha pasado de pie esperando un cliente.
Se deshonra entregándose y le pagan por esto.
Le pegan y pagan por entregarse sin escrúpulos, sin asco, en cuerpos ajenos, con miradas lujuriosas, ojos inyectados con deseo y desprecio.
Harta de carnes viejas, bocas sucias, pieles sudorosas, malolientes, rostros sin rasurar, caricias groseras que estrujan, envilecen.
Anhela un cambio.
¿Con cuantos seres más terminara acostándose?
¿De cuantos laberintos más tendrá que salir?
¿En cuantos fracasos más deberá caer?
Sus noches llegan plagadas de jadeos animales, con ecos helados de alcohol montándole y el sonido obstinado de las llaves de su cuarto_celda, refugio de una cama, que no es más que un colchón sucio, donde transcurren todos los dramas humanos.
Babas, lágrimas y esperma.
Su sorda imploración a no abrir una vez más las piernas, que ignoran los sucios cumplidos.
Reza mientras llora.
Pide a Dios el milagro de dormir y no despertar, que no existan esas manos, esas marcas de dientes en la piel.
Que tome esos cuerpos inflamados por el alcohol y los abra en dos para adormecerles los músculos, que les amarre la lengua sucia, que les corte las manos con que torturan más allá del dolor.
Que cambie los gritos y golpes por suaves besos cálidos, y los hombres… ¡Que nazcan sin verga!
Musculo que les controla cuando pierden la inocencia de la infancia.
La toman y la dejan.
Aunque algunos vuelven con ideas fanfarronas, con más fantasías para hacerla sufrir.
Ponte de está manera, trágate esto, repite, grita, déjate hacer y te pago el doble.
Un rastro de baba, hematomas y los pezones irritados, le hacen jurar que nunca más los trataran así, siente dolor en sitios que no tendría por qué sentirlo.
Las sombras le persiguen.
Llora con tristeza su vergüenza.
Es una esclava sexual que diario vende su cuerpo, aunque…siempre regresa con el.
Andrea Guadalupe.

                                               

 
 

sábado, diciembre 31

Hoy, repasaré palabras, muchas palabras.


 

Tijuana BC. Dic. 2011.       Hoy, repasaré palabras, muchas palabras.

En  palabras de metal y piedra, para lanzar o traspasar, de canto o tajo, palabras que al caer se fragmenten, como polvo imposible de devolver la forma sin llamarse olvido.

Palabras para decir y señalar el nombre propio, no el de las cosas ni el de nadie, sino el que viene al vuelo y la voz lo calla para escuchar un ruido, la vida mínima de una mirada que murió en el encuentro, la desnudez de paso que no llegó a saludo.

En palabras contadas en el hambre al alza en el mercado libre y palabras hervidas, pensadas sorbo a sorbo en una jornada alrededor del plato, la palabra fríjol entre los sueños rotos, y en la mesa puesta para el pan sencillo o desnudando a la cebolla de su ropaje blanco.

Hoy, repasaré palabras, muchas palabras, como la palabra lumbre amasando el día o la de otros pies para los pies con frío y la de ese segundo que tarda un espejo en devolver el alma y en apagarse la luz liviana de un beso al cerrar el mundo.

En palabras de una sola pieza o desarmables, como la que escribe sin letras la tristeza es bella y se hace pronombre en un olor de cómoda, ropa de fiesta y ocasión perdida en la caja sin tiempo de los verbos muertos.

Abecedario y desaliento, palabras que me unen a una historia, familia, casa, destierro. En palabras para anunciar: este año, me ha dado hasta hoy, mis mejores momentos,  y yo escribo en el hilo de agua que lo canta.

En palabras, con la dicción cadenciosa de quien me enseño a leer y escribir: mi mamá_abuela.

 Sin otra infancia, la vida es un fuera de lugar y su momento.

Y me hablaba de las palabras, tiempo remoto en que me hizo juntar las sílabas.

Todas mis palabras es el amor que me inculco esa mujer.

Debajo de sus sílabas, los brotes de su música palpitan: en el óxido de la tarde, la tarde que  es una playa, la playa que son los días que llegan de otra orilla.

Hoy, repasaré palabras, muchas palabras, aunque al final, al cierre de la memoria, no queda ninguna que perdure.

Sólo se tiene prestada su sangre y se devuelve.

Quizás dos o tres son todas las palabras que necesito para acompañarme de largamente de mi silencio.

Andrea Guadalupe.

 

 

 

 

 

 

 

 

 


                                               

Ofertas de fin de año.


Tijuana BC. Dic. 2011.  Ofertas de fin de año.

Cientos de colores, formas y diseños, fluyen con rabia por los laberintos pasillos, congestionados por sensuales formas de sugerentes olores.

Susurros... Discusiones... Pensamientos... Dudas, recorren los cuerpos femeninos, acostumbrados a la turbulencia de la frase más odiada que puede salir de nuestros labios: ¿Qué me pongo?, amiga íntima de la otra que dice: ¿Cómo me queda?
Dos dudas existenciales que las ofertas de fin de año tratan de solucionar.

Andrea…mira nada más que desordenes el la sección de zapatería…

Como un resorte ejecutó las órdenes de aquella voz angustiada y temerosa.
mirada perdida entre aquellos cuerpos bañados en sudor, furor y locura, me hacen recordar años atrás, cuando mi madre, en aquellos odiosos días de ofertas de zapatos, en otro lugar, en otra época,  cuando gritaba de forma histérica:
ven aquí... ¡No te me pierdas!

Mientras, ahí estaban ellos, de cartón piedra, como sugerencia a la melodía de Serrat, inalterables, inmóviles, observadores.

Invitados sin voz ni voto, luciendo los increíbles modelos rebajados a precios populares. Como hordas enloquecidas, entramos sin control, por aquellos angostos pasillos, apoderándonos de todo tipo de tela que encontramos a nuestro alrededor.

No lo compres, tiene un grave defecto en la costura

¿Eso te vas a poner? Por favor... si no te entra ni el pie.


¿Sabes?... dile a tu amiga que se bañe mejor cuando venga a probarse algo... Apesta


Y es que…son las últimas ofertas de fin de año.

Andrea Guadalupe.


                                                 

 
 

viernes, diciembre 30

Mañana, mañana…


Tijuana BC. Dic. 2011.   Mañana, mañana…

 Hoy me desperté con ganas de cerrar todas las puertas, la de mi vida, la de mis amistades,  la de mi sueño pasional.

Quiero estar sola, deseo pensar sin interrupciones, pretendo reintegrarme sin testigos y también porque me da la gana.

Así, egoístamente, sin contemplaciones, sin análisis, como si estuviera sola en el universo.

Y todo porque tengo la necesidad de aprisionar las huellas de tus manos en mi piel, el sabor de tus besos en mis labios, la luz de tu mirada en mis pupilas, el calor de tu cuerpo entre mis piernas, el olor de tu piel en mi aliento y para esto, acudo al jabón y al agua caliente escurriendo por mi cuerpo que se desangra de tanto restregar.

 Ahí, van protestando los pedazos de mis brazos empapados en tu olor, mis pechos destrozados al desprenderse las huellas que tus manos dibujaron, los manojos de cabellos donde antes escondías tu rostro.

Poco a poco el baño se va llenando de ti y de mi, poco a poco los despojos se van yendo por el drenaje para perderse entre las aguas negras que forman las inmundicias de la ciudad. Poco a poco todo lo que fuimos se va por el desagüe a buscar nuevos cauces, y yo los encontraré después, los capturaré cuando ya estén contaminados de humanidad, sólo así podré tenerte definitivamente e involucrarte a ese algo que no son mis extremidades, ni mi piel, ni mis cabellos, ni mi rostro, ni mis pechos, ni mis caderas, ni mi sexo.

 Sino ese trayecto ínfimo de mí camino que conserva tu sabor.

  Entonces, miro la cortina  del baño y pienso que necesita también algo de jabón.

Sólo que, ese, es un pensamiento fugaz, detrás de él o delante no sé muy bien, están las puertas, las puertas cerradas de mi vida y me alegro de que estén así, y se hayan vuelto impenetrables... es la única forma que tengo de conocer algo de libertad en mi vida.

Desde Tijuana BC, mi rincón existencial donde creo que mañana, mañana cuando abra los ojos empezaré también a abrirlas, aunque, hoy, por favor, dejarme cerrar la puerta.

Andrea Guadalupe.