domingo, diciembre 18

La palabra es la única arma.


 

Tijuana BC. Dic. 2011.         La palabra es la única arma.

 

Después de varios casos de lesiones, el proceso acabó en el juzgado.

El magistrado ordenó el alejamiento perpetuo de la parte culpable, a pesar de todo, el alma errante sigue visitando su cuerpo en coma.

Cambió la cerradura de la puerta, consiguió una orden judicial de alejamiento

Sólo que, cada noche, entra en sus sueños.

La sacudió su aliento alcohólico mezclado con tabaco y empezó a temblar.

Sofocó como pudo los lloriqueos porque no quería que sus hijos la escucharan.

Intentaba desvestirse antes de que le hiciera más daño arrancándole la ropa, mientras batallaba y la humillaba cada vez más.

La poseyó con violencia, aunque ella no sentía el dolor físico aún, eso llegaría después, ahora se desesperaba con sus gemidos y sus insultos, temiendo que los niños pudieran escucharle.

El martirio duró unos minutos eternos, los que tardaron en llegar los golpes y una nueva oleada de insultos, hasta que, agotado, se quedó por fin dormido.

Se levantó en silencio, se echó por encima lo primero que encontró, se limpió la cara de babas y sangre y se acercó a la habitación de sus hijos con el corazón encogido.

Comprobó aliviada que dormían y regresó a la cama.

Se despertó llena de angustia, estiró con miedo la mano hacia el otro lado de la cama: él todavía no había llegado.

 

¡Soy inocente! Sólo fue un arrebato, sólo eso.

La insulté, humillé y golpeé, sí, sólo que no fue mi culpa.

Si ella hiciera las cosas como hay que hacerlas, a mi manera, no me habría hecho enojar tanto.

Le pegué porque me iba a denunciar.

Buscaré la manera de convencerla para que quite esta maldita orden de alejamiento interponiendo un recurso, pidiendo un indulto o lo que sea necesario.

Volverá a mi lado, y entonces, tenuemente, utilizaré el acero de mis palabras, desquiciándola, para que ella misma se lance por un puente sin tener que manchar mis manos de sangre.

Porque, ¿Sabe?, Los locos se suicidan, ¿no es cierto?

Así estaré libre de culpa… Y como soy bueno, mi hija ya sólo podrá quererme a mí…

 

Deja que transcurran un par de días, no la llames, no le tomes las llamadas.

Luego ve a hablar con ella, sólo que muéstrate frío, alejado e incluso cruel en un momento dado.

Como si nada de aquello fuera contigo.

Utiliza palabras duras, no hagas la más mínima aprobación.

Dile que no sabes de qué te habla, que son todo imaginaciones suyas.

Deja que te grite, que te golpee, que te arañe, que te muerda, que te amenace.

Échale la culpa de todo, deja que se derrumbe.

Humíllala, apriétale un poco más, sólo lo razonable, y entonces empieza a mostrarte algo más comprensivo.

Dile algo cariñoso, enreda su cabello.

Abrázala, deja que se sienta bien por unos minutos.

Convéncela de que te necesita.

Miéntele, dile que la quieres.

Y sólo al final, si lo consideras necesario, le dices que la perdonas.

 

Le gustaban las tempestades, el olor a tierra mojada que profetizaba su proximidad.

Un alboroto de pájaros, vuelos y trinos que la anunciaban…

… Y en sus ojos no la vio venir.

Le gustaban las tempestades.

El aire comenzando a soplar más y más fuerte.

El viento formando remolinos de hojas, papeles…

… Y en su silencio no la escuchó acercarse.

Le gustaban las tempestades porque a él le daban miedo; Y odiaba el miedo que él le hacía sentir…

… Y en sus manos no encontró caricias.

Le gustaban las tempestades, el agua cayendo, arrastrando, limpiando.

Un río sin orilla, sin océano…

… Siempre era lo mismo.

Le gustaban las tormentas porque tarde o temprano acababan.

 

Desde mi rincón existencial, donde creo firmemente que para luchar contra la violencia la palabra es la única arma legítima.

Andrea Guadalupe.

 
 

viernes, diciembre 16

El ultimo instante anterior a la muerte.



               

Santa Rosalía BCS.  Dic. 2011. El ultimo instante anterior a la muerte.

 

 

En aquel conjunto habitacional multifamiliar, el vecino del 1-A, declaraba a quien le quería escuchar que, el aroma que le llegaba era de rosas secas, de hojas marchitas y decoloradas bajo la inclemencia del la intemperie.

Aquella, ¿Viuda o madre soltera?, no se sabia, del 3-B, declaro, en cambio, percibir un suave olor a mantequilla derretida, a cobertor usado y no lavado por meses.

La pareja de metiches del 4-B, por su parte, no lograban ponerse de acuerdo; él lo describía como el penetrante aroma de la tierra después de una fresca lluvia, mientras ella, sencillamente decía apreciar el olor dulzón de esencias sintéticas usadas como saborizante de fresas.

Los niños del 2-C, con esa franqueza rotunda que caracteriza a la infancia, dictaminaron que apestaba a huevos podridos.

Mas sin embargo, el vecino de trabajo indefinido, soltero y con fama de mujeriego, que vivía puerta con puerta de los del 2-B, juzgo que a él, el pasillo del corredor, le olía a una rara mezcla de manzanilla, hierba buena esperma derramado y eucalipto, salpicado de un hedor a carne descompuesta.

Los del 2-B, sin embargo no notaban algún olor en especial, ajenos a estas especulaciones, ignorando el desconcierto que provocaba la reunión de sus vecinos frente a su puerta, continuaban discutiendo en la serenidad de su separación.

Ignorantes de la inexplicable pestilencia despedida por el cadáver de lo que fue su amor, y que se había colado bajo la puerta y se instalo en el pasillo para conmoción de sus vecinos, alarmados por aquel hedor a caricias difuntas, a besos no dados que se pudren en los labios.  

  

 

En aquel sueño, la muerte llegaba de forma imprevista y tranquila.

Se hallaba adornando su casa con motivos navideños, y luces multicolores, subida en una escalera, mientras colgaba una cascada de foquitos resplandecientes en una pared.

De repente, algo fallaba en la escalera, perdía el equilibrio y se venia abajo, se golpeaba la nuca y el desarmador con el que trabajaba, se le clavaba entre las costillas.

En el suelo, se daba cuenta de que la vida se le estaba yendo, al mismo tiempo que crecía la mancha de sangre en el piso.

A medida que la muerte se acercando, se perdía el dolor de una manera serena sin escuchar los gritos de odio acompañados de golpes.

Justo en el momento en que la muerte llegaba a ella, envolviéndole, abrió los ojos a otro sueño, quiso moverse, sólo que el cuerpo ya no le respondió.

Adivino la presencia de aquellas personas, les recordó como quienes le habían abordado con el pretexto de pedir la hora y después hicieron plática mientras caminaba rumbo a su casa.

Eran ellos quienes sin previo aviso, le empezaron a golpear a puño cerrado y patadas, según para dar ejemplo de que debía comportarse como machito y no andar pervirtiendo a la gente, además de repartir el SIDA.  

Les escucho hablar en voz baja, la sangre saliéndole del oído, no es buena señal.

Esto lo arreglamos ahora, le metemos algo en el cuerpo y ya.

Sintió como el tomaban el pulso al tiempo que exclamaban; No va a hacer falta que arreglemos mucho…ya no pudo escuchar más o simplemente, ya no le importo, porque prefirió volver a otro sueño.

Una luz iba creciéndole dentro, taponando las heridas que los golpes habían abierto, hasta que al final, se convirtió en aquella luz blanquísima, que le abraza de una forma totalmente indolora, serena, produciéndole algo parecido a aquello que, en ciertas ocasiones, había escuchado describir como la felicidad.

Aunque ahora, testigo de una muerte entupida e inútil.

 

 

La oscuridad, los espacios cerrados, los espacios abiertos, la soledad, las multitudes, la soledad entre las multitudes, el machismo, la homofobia, los prejuicios, los miedos interiores, el qué dirán, la falta de tolerancia, las amenazas, las deudas, el desempleo, las llamadas exigiendo los pagos pendientes, la pobreza, el hambre, el haber nacido en el cuerpo equivocado, la diabetes, las amputaciones, la ceguera, los embargos, la colitis en lugares públicos, la impotencia, el Alzheimer, el desden de tu amante, la esterilidad, las infecciones trasmisibles, los perros enfurecidos, los gatos negros, el café frío, las cucarachas, los ratones, el mar, el desierto, la ignorancia, las masas enloquecidas, la locura, la perdida de la auto estima, la violación, la ausencia de seres queridos, la mala suerte, la mala muerte.

El dolor antes de la muerte, la mala muerte.

El ultimo instante anterior a la muerte.

No el instante posterior a la muerte, que no es un instante, no, la muerte que es el fin de todos los miedos.

 

Desde mi rincón existencial, que es el ovillo de Ariadna, en los atardeceres en que levanta vuelo la lechuza de Minerva.

Andrea Guadalupe.

                                 

 
 

jueves, diciembre 15

Realidad social en palabras que explotan.



              

Santa Rosalía BCS.  Dic. 2011.   Realidad social en palabras que explotan.

 

Empiezo por medio de palabras que forman estructuras de oraciones, ideas, sentimientos, sueños, a través de los cuales nos relacionamos y comprometemos hacia la búsqueda de verdades con un lenguaje actual y que se entiende, e invita a reunirnos en una conversación que nos haga sentir con vida en este escenario complejo., inestable, de un futuro incierto.

Palabras que se entretejen y nombran una red inmensa de acontecimientos con la finalidad de impulsarnos a tomar conciencia de la vida, al encuentro con l@s demás en la búsqueda de dar sentido a nuestra existencia.

Porque todo encuentro humano es a la vez, material y espiritual, objetivo y subjetivo, real e ideal.

Y es quien lee, quien juzga si tiene sentido o no, y sobretodo, si se acerca a la expresión del amor, ya que sin él, no somos nada, al no haber superado nuestro individualismo con el bien común.   

Y como las palabras no viven fuera de nosotr@s, somos su mundo, y ellas, el nuestro, porque las palabras dan vida y hacen nacer cosas.

Realidad social que explota en palabras, intenta ser un conjunto, cuyo lenguaje, al nombrar acciones, confiesa el desencuentro, desamor, ausencia de comunicación.

Señales que brotan en un ambiente de crisis, y un vacío espiritual que nos ha secuestrado el futuro.

Son palabras dolorosas, desgarradoras, que lastiman el corazón, destruyen los sentidos en imágenes de corrupción, impunidad, violencia, narcotráfico, secuestros, decapitados, encostalados, colgados, masacres de indígenas, mujeres y niñ@s.

Salarios estratosféricos de funcionarios, pobreza de nuestro pueblo, falta de acceso a la salud, a una alimentación adecuada, inseguridad, desnutrición, carencia de viviendas, agua, exceso de globalización y neoliberalismo que todo lo envenenan.

El nepotismo, la xenofobia, la pedofilia, la pederastia, el genocidio, la drogadicción, y el narcotráfico.

Al describir la Realidad social en palabras que explotan, pretendo mostrar que hay otro camino que nos muestra al hombre interior, y ver hacia donde vamos a través de las voces que la nombran.

Ver, como la reflejan, como captan la estructura del escenario no visible, su cara oculta.

Porque vivimos empantanados ante la complejidad de la vida.

Las amenazas, torturas, despidos, desapariciones, asesinatos, son ejemplo de represiones.

El poder político y sus teorías neoliberales engendraron el caudaloso torrente humano de emigración desesperado de nuestras gentes hacia el vecino país.

El culto a la seudo cultura del American way of life, y el espejismo de su adoración al dólar, destruye nuestra conciencia social.

Y la educación que es la única que podría salvarnos de este tsunami social, se confunde con la mera instrucción informativa que nadie retiene.

Eliminaron las ciencias sociales de los planes de estudio para que nos olvidemos de nuestros orígenes y no haya relación con la sensibilidad y el pensamiento.  

Este tipo de educación, está perdida en la difusión de simples destrezas y habilidades formando profesionistas que laboran como simples obreros calificados en las maquiladoras.

Educación que instruye, no educa, enseña a memorizar, no a pensar.

Necesitamos un nuevo modelo educativo que dé respuesta a nuestra existencia y sus realidades, a nuestro entorno, que nos aleje de la visión hinoptica del mercado y del dinero como medida de valor.

Que nos muestre alternativas e impulse a la formación de un ser más humano, fraternal y solidario.

Urge un nuevo modelo educativo que nos enseñe a aullar contra la indiferencia, la injusticia, la violación a los derechos humanos, la mentira, el desempleo, la pobreza, los bajos salarios.

Que nos abra los ojos, que nos estimule a reflexionar, investigar, actuar contra la violencia, el temor, el miedo, el consumismo.

Contra los prejuicios, complejos, tabúes, a favor de una busca de identidad, pensada como método de reflexión.  

Es necesario pensar, nos hace falta pensar, pues sin ideas, no vamos a ninguna parte.

Porque nuestro enemigo no es la burguesía, la burocracia, la iglesia, u otros mitos, creados al desamparo, marginación dependencia, resignación o fanatismo.

Si no a nuestro propio miedo a vivir, a ser creador@s de nuestro destino, y para superar el odio y la ignorancia, requerimos reunirnos a dialogar.  

 

Andrea Guadalupe.

    

 
 

miércoles, diciembre 14

Mar desierto.


Santa Rosalía BCS. Dic. 2011.               Mar desierto.

 

No se le piden favores al mar desierto, se le piden sirenas tentaciones, espejismos.

Porque en él, se encuentra todo, hasta el paraíso prometido.

El mar desierto, no responde a las plegarias, no es la voz de los espíritus.

Sólo celebra al viento que pasa, a la piedra que pule hasta volverla invisible.

Para vivir en el mar desierto, se necesita músculo, sacrificar algo a cambio.

Porque en él, el misterio no se esconde, está a la vista, brilla sin freno.

No hay mayor mar desierto, que el que llevas contigo.

Cuarteadoras en el alma por la aridez dominante, como pequeñas islas desvaneciéndose.

Y al final, sólo quedan las fisuras, el vacío.

Lo que del mar desierto sobrevive, es la luz imantada de un pasado infancia que ya no existe.

Porque el mar desierto no es un espejo deforme, es una opresión transparente.

En el mar desierto, todo es lo mismo; la vida que fuimos, la muerte que seremos.

Quien se pierde en el mar desierto, ya estaba extraviad@ de antemano.

El mar desierto, con sus alucinaciones, nos demuestra que la materia no tiene más peso que la luz.

Que es un lugar que no echa de menos a nadie, que no requiere de nuestra presencia.

 Porque es la imagen posterior del fin, es lo que queda después, huesos en polvo.

Como una profecía acechando en las alturas, como el vuelo circular de las aves de rapiña.

El mar desierto es la paciencia de lo inhumano, la agonía aceptada.  

El mar desierto, es más cielo que olas, más sol que arenas, y si miras bien, es toda agua.

El mar desierto, enloquece a l@s cuerd@s, y pone cuerd@s a l@s loc@s, como un choque eléctrico, es la balanza entre la razón y la sinrazón.

El mar desierto lo es todo; Pasado y futuro, cercanía y lejanía, paraíso e infierno.

Y si te miras al espejo, lo sabrías de inmediato, mar desierto eres y en mar desierto te convertirás.

Andrea Guadalupe.  

   

 
 

domingo, diciembre 11

Rezando en secreto



 

Tijuana BC. Dic. 2011.    Rezando en secreto

 

A estas alturas de mi vida me es fácil comprobar lo poco que me importa a qué sexo pertenece la otra mitad de mi memoria.

Alguien puede decirme: ¿Qué se hace cuando la jornada pone remiendos a los sentimientos; cuando la vida te empuja hacia otro lado, mientras, de este lado , se quedan afectos, que crecen, viven?

¿Qué se hace cuando esas raíces profundas plantadas en algún lugar de tu pasado cumplen su ciclo y se apagan?

¿Qué se hace cuando nuestro cuerpo lleno de adioses quiere llorar, gritar, extiende su mano para aferrar al afecto que parte y sólo encuentra vacío?

Porque a mi, se me pone analgésica el alma, cubro con vendas las heridas del corazón y sigo andando.

Me confesó su amor cuando yo no estaba preparada para escucharle.

Luego, aprendí a quererle y a su vez, aprendió a respetar mis silencios y mis distancias.

Se marchó una noche, cuando llego la muerte, la vi trepar por su pelo, sólo que baje los ojos y seguí comiendo.

Rezando en secreto para que se conformara únicamente contigo.

Un derrame cerebral le devoró todos los pensamientos.

Ahora, echo mucho de menos sus abrazos.

Andrea Guadalupe.

                              

jueves, diciembre 8

Seres humanos con un gran vacio…



           

 

Tijuana BC. Dic. 2011.        Seres humanos con un gran vacio…

 

Alimentos que ni alimentan, sin calorías y sin grasas, cervezas sin alcohol, azúcar sin glucosa, tabaco sin nicotina, Coca Cola sin azúcar, café sin cafeína, mantequilla sin grasa, y …seres humanos sin sustancia, sin contenido.

Entregad@s al dinero, al poder, al éxito y al placer ilimitado.

Seres humanos con un gran vacio moral, infelices aún teniendo materialmente, todo.

Se trata de seres relativamente informados, sólo que con muy escasa adhesión social, entregados al realismo en un extremo y a bastantes temas en el otro.

Las transformaciones experimentadas en estos últimos años dentro de nuestras comunidades, son, al principio, contempladas con sorpresa, más tarde, con una progresiva indiferencia, o como situaciones inevitables.

La nueva epidemia de crisis y rupturas conyugales, el drama de las drogas, la marginación de tantos jóvenes, los paros laborales y otros hechos de la vida cotidiana, se admiten como algo que está ahí, y contra lo que no se puede hacer nada.

De esta realidad sociocultural, surgen los seres humanos sin sustancia, sin contenido, cuyos ingredientes son pensamientos débiles, convicciones sin firmeza, que se diluyen entre sus iguales como las estrellas en el cielo, como las olas del mar, como las arenas del desierto.

Su ideología es el beneficio personal, su norma de conducta, la vigencia social, lo que se lleva, lo que está de moda.

Su ética se fundamenta en la estadística, sustituta de la conciencia.

Su moral, repleta de indiferencia, falta de responsabilidad y equidad, queda relegada a la intimidad, a vivir en el closet, sin atreverse a salir en público.  

El mundo y sus realidades se someten a un cónclave para decidir, si constituye algo positivo o negativo para la sociedad, porque lo importante, es lo que opine la mayoría.

Seres humanos sin sustancia ni contenido, que identifican el bien con el placer, con la comodidad, y procuran evitar todo dolor y fatiga.

Padecen una especie de acordeón de experiencias apáticas, mal llamadas; Melancolía.

Viven rebajados a nivel de objetos, manipulados y dirigidos por estímulos deslumbrantes, que no acaban de llenar sus vacios existenciales, de hacerles felices.

Su paisaje interior está animado  por una mezcla de frialdad, de indiferencia sin compromisos, y a la vez, de curiosidad y tolerancias ilimitadas.

No les preocupa la justicia social, los temas morales o del pensamiento.

Son seres humanos vulnerables, que se hunden en el consumo de bienes materiales, sin colmar las aspiraciones más profundas de sinceridad y amor autentico.

Es necesario, frente al cinismo, luchar por la coherencia personal.

Frente al: Me vale, Total, es igual, es lo mismo, Así soy, ¿Y qué?, perseguir, apostar por los valores que dan trascendencia.

Escapar de los falsos absolutos.

Huir de la idolatría del sexo, el dinero, el poder.

Porque son medios, nunca pueden ser fines.

Desde Tijuana BC, mi rincón existencial, donde reflexiono, y encuentro que, en una palabra, se trata de volver a ser humano, espiritual, capaz de descubrir lo bello, noble y grande que hay en el mundo.   

Y procurar luchar por alcanzarlo.  

Andrea Guadalupe.

               

 
 

lunes, diciembre 5

Otras voces para dialogar, para compartir.

Tijuana BC. Dic. 2011.      Otras voces para dialogar, para compartir.

 

 

Violeta Parra entre otras muchas acciones de su vida, es recordada por haber compuesto e interpretado la melodia; Gracias a la vida, en la cual, agradece haber recibido tantas cosas.

Y con cosas no se refería a objetos de lujo o consumo, sino a las vitales de la vida, como son los ojos para ver el mundo, su belleza y diversidad.

Los cariños que le hicieron más llevadera las tempestades de la existencia, el amor en su resplandor intimo, en su conjunto fragante y contar con un oficio que es parte de una en todo momento y en toda circunstancia.

El oficio de Violeta era cantar, el mío, es atender maquinaria pesada, por necesidad emocional, es elaborar palabras, concederles un sentido, un rumbo, una luz que ilumine el camino que tod@s andamos.    

Quiero aclarar, que para mí, el compromiso de escribir, es una responsabilidad solitaria en medio de multitudes.

Se necesita de nuestr@s semejantes para dar cuenta del mundo en que vivimos, sólo que igualmente, es necesario el aislamiento para comprender nuestro ambiente, para entender lo que significa para quienes lo conocen y para quienes lo ignoran.

Por eso me veo a mi misma como una ermitaña en términos de dedicarme a describir y descubrir lo que percibo, siento y vivo.

Tarea que implica profundizar en las raíces que me rodean.

Es un interiorizar en lo que somos como comunidad, a la vez que aportar una nueva perspectiva, una visión diferente de lo que se ha dicho o escrito del mundo que entre tod@s creamos y entre tod@s, destruimos.   

Y en está aportación, es la palabra escrita.

Y si hay algo que me enorgullece, es el reconocimiento que se extiende a quienes, hombro con hombro, hemos edificado una comunidad ya reconocida.

Reflejo fiel de lo que somos.

Comunidad que da, que recibe, toma y ofrece, que no detiene la marcha creativa, y que le da contorno, dimensión, belleza y fraternidad.

Sin las palabras que conjuran universos imaginarios y mundos reales, yo no seria nada.

Aunque las palabras no valen si se quedan con una, si no salen a recorrer el mundo, si no traen noticias de más allá del horizonte.

Y sobre todo, si no regresan con nuevas palabras, con otras voces para dialogar, para compartir o debatir verdades que nos mueven o aflicciones que nos conmueven.

Sin ustedes que comparten conmigo, sólo seria una voz que se pierde en la oscura noche del tiempo.

Un monologo que no evoluciona, que no logra que sus reflexiones y narraciones sean objeto de cuestionamientos.

Porque las palabras son instrumentos de la libertad.

Están para hablar con la humanidad en su conjunto, y con la persona a nuestro lado.

Son territorios abiertos, espacios sin fronteras.

Recordatorios de que, sin otr@s, no se pueden establecer círculos emotivos.

No se puede decir; Gracias.

Gracias a quienes hacen el favor de leerme, de compartir conmigo, el azar, el destino, nos ha hecho coincidir en está pagina, lo cual significa que somos un dialogo en movimiento.

Podemos vernos cara a cara, y yo puedo decirles; Gracias, muchas gracias.

Desde Tijuana BC, mi rincón existencial. Andrea Guadalupe.



                                     

 
 

domingo, diciembre 4

Debo volver a mis obligaciones laborales.



  Tijuana BC. Dic. 2011.    Debo volver a mis obligaciones laborales.

La algarabía de mi regreso ha quedado atrás,  la frialdad y el silencio han quedado fuera de la casa, ahora luce habitable, cálida y rodeada de un oloroso aroma a café.

Hoy mi día se presenta con luz y tibieza limpias.

Atrás, han quedado el estruendo de la maquinaria diesel, los acarreos de minerales y las horas de trabajo agotadas  de tanto ir y venir en días anteriores.

En las calles los pinos navideños, cargan los adornos y de sus ramas se escapa el aroma festivo y evocador de la fiesta grande que es La navidad.  

La cena futura, trae esperanzas de un año nuevo y a la perdida de la noción del tiempo.

Los propósitos y deseos, comienzan a dibujar sus siluetas en la conciencia, y en el recuento de amistades y familiares.

Se va el año, y en mi diario personal, encuentro el gusto y asombro de encontrarme con amistades cálidas, que me brindan su cariño en tiempo presente, aunque, algún@s, sólo sean a través del correo electrónico debido a las distancias.

Cuerpo ausente, sólo que en mente y corazón, sentimientos presentes.

Se va el tiempo de mi descanso, y debo volver a mis obligaciones laborales.

Este lapso que se termina, me hace ser consciente de las añoranzas y alegrías que la vida o Dios, Dios o la vida me regalan.

Encontré con entusiasmo a quienes quiero y descubrí, que puedo bailar de gusto con mis  amistades  y  llorar en la nostalgia.

Miré también el entusiasmo de mis compañer@s   para maravillarse en el aprecio.

Situación que  me llevó a la reflexión del afecto y los altibajos de las relaciones humanas.

Valoro sobre todo la calidad de mis compañer@s y dejo atrás las diferencias para abrazarles de nuevo.

La vida, nuestra vida inicia, un nuevo recuento, un día de estos, pronto  cumpliremos años otra vez.

Sólo nos queda la esperanza, la línea del horizonte que se aleja cuanto más nos acercamos, aunque  tan real como la necesidad de imaginarnos mejores días.

Ver el final de las vacaciones, aunque para mi,  es siempre triste mirar  caer el sol a la distancia, es renunciar un poco al sueño nuevo.

Ahora el día se abre paso entre las horas nuevas, recupero  en parte el sentido de ser y antes de imaginarlo, mucho antes, alguien cierra el telón, del último acto.

Ups, aún no he aprovechado el día, hoy, a través de estás líneas, renuevo la esperanza de mañana.

Abriré las ventanas, veré  flores, sólo que primero,  extenderé los brazos,  seré así  sólo mía desde el alba.

Voy a  retornar a mi trabajo, allá a orillas del mar de Cortés, donde  se encuentra  uno de los cinco municipios de Baja California Sur, que fue descubierto por los jesuitas y que se conoce con el nombre de Mulegé.

En este municipio,  escondida  y rodeada de desierto, se encuentra  Santa Rosalía, ciudad que por su autenticidad, magia e historia, desde hace ya más de dos décadas, fue declarado monumento histórico.

Cuenta la historia que el fue Francisco de Ulloa el primer visitante europeo que navegó los litorales del Golfo de California.

Y que Juan de Basaldúo, padre jesuita, fundó la Misión de Santa Rosalía, una de las misiones de la famosa Ruta de las Misiones de la península de Baja California.

Su arquitectura francesa se debe a la instalación de la Compañía "El Boleo" en el año de 1885 por los franceses, quienes asombrados por la abundancia de cobre en la región obtuvieron una concesión del Presidente Porfirio Díaz para extraer este mineral.

Calles, edificios, casas y monumentos trasladan a Francia, ya que aunque las actividades mineras realizadas por los habitantes de en otra época concluyeron con los conflictos en que se vio envuelta la Republica de Francia con la Segunda Guerra Mundial,  se hizo el esfuerzo de conservar la ciudad como si el tiempo no hubiera pasado.

A cambio de dicha concesión, la compañía francesa construyó lo que ahora es la ciudad de Santa Rosalía.

Fueron también los responsables de la creación de la ruta marítima entre esta población y Guaymas Sonora, atravesando los 100 Kmts que separan de costa a costa.  

Además de construir las edificaciones que hoy la mantienen viva y que abrigan la historia con monumentos y construcciones tan famosas como la Iglesia de Santa Bárbara; construyeron las casas donde viviría la población francesa involucrada en la actividad minera y los obreros mexicanos.

Además de levantar el paisaje con edificaciones y vivienda, la empresa minera "El Boleo" fue la responsable de crear escuelas, estableció la energía eléctrica y el teléfono; y un contexto arquitectónico que hoy en día representa para muchos la ciudad más bella de la península de Baja California Sur.

La construcción con mayor popularidad y prestigio es la Iglesia de Santa Bárbara.

Se dice que esta estructura, realizada en hierro galvanizado, fue obra del famoso arquitecto francés que realizó una de las obras más célebres de la historia ubicada en Paris; La torre Eiffel. Cuentan que en 1884 Gustav Eiffel diseñó esta iglesia para una exposición Mundial en París que se realizaría al año siguiente y que más tarde fue desmantelada y depositada en Bélgica. Finalmente fue instalada en Santa Rosalía, localidad que le ha dado vida y donde hasta el día de hoy presta sus servicios a la población.

Su estilo colonial francés hace fiesta de su belleza y se combina perfectamente con ornamentos de la época, con vitrales llenos de color, imágenes religiosas dotadas de un sentido artístico digno de admirar.

Su interior y exterior son impecables, la armonía y proporción de su fachada, que se acompaña con algunos árboles en sus laterales, y los escalones que nos trasladan a la entrada son una belleza real del edificio.

Las estrechas calles son acompañadas de negocios y casas del mismo estilo colonial.

Las reducidas vías alegran la vista y la refrescan con las construcciones que en muchos casos han sido restauradas, rodeadas de los árboles que acompañan las aceras.

El paso de los misioneros por Santa Rosalía dejó una huella que se puede distinguir en una iglesia levantada en piedra.

La primera piedra se colocó en 1705 y 61 años después fue finalizada.

La construcción resulta imponente a la vista por sus grandes muros de piedra acompañados de una manera muy sutil y sencilla con algunas ventanas y puertas de madera.

Tranquilidad y serenidad transmiten la gran estructura acompañada de algunas plantas desérticas que evocan esa misma simpleza.

En medio de paredes pesadas se puede visualizar un altar en su interior, que se ve iluminado por la luz que permiten las ventanas del sitio.

En este altar se aloja una estatua original de Santa Rosalía que data del siglo XVlll.

Este es uno de los rincones que  enriquecen al visitante con su magia e historia.

El paisaje y los relatos invitan a sentir ser parte de esa época, los restos de historia se hacen presentes en cada paso que se da, en la arquitectura, en la panadería "El Boleo" que aún sigue horneando el pan con las técnicas y recetas francesas de aquellos días.

Los edificios públicos se adornan con su estilo colonial francés, es un sitio seductor donde gobiernan  la belleza y la armonía.

Lugar donde se enlazan tradiciones y costumbres rancias,  donde convergen la mística religiosa y un delicado toque francés que cubre cada uno de sus rincones, conjugado y envuelto con un esplendor y riqueza natural que no sólo remonta al pasado,  sino que impulsa a valorar su belleza actual, la que dejan los residuos del pasado para formar un presente.

Andrea Guadalupe.

Desde mi rincón existencial, de donde pronto partiré, extendiendo los brazos para dar  y repartir los saludos que me hacen falta entregar.

   

                                            

viernes, diciembre 2

Una melodía endulza la despedida.



 

Tijuana BC Dic. 2011.  Una melodía endulza la despedida.

Una corriente de aire helado mueve volublemente la falda de mi vestido, el frío se abre paso entre los días para adueñarse del último mes del año.

Un remolino de hojas secas se levanta y cae sobre mi cabeza en una lluvia dorada.

Imagino entonces una caminata, creo sentir la caída de las hojas de los árboles de cerezos por un instante, para luego trasladarme a un campo de hierba seca y la miro en mi mente mecerse bajo los asaltos de un viento invernal.

Situaciones que cobran vida solamente si las escribo.

El paisaje otoñal se vuelve cercano al ocaso cuando la nostalgia y los recuerdos se instalan en mi memoria sin dar pausa ni paso a un momento de paz.

Es el duelo que se resiste a tomar forma mientras los "hubiera" danzan en mi cerebro.

Las personas que aún a distancia hacían de mi mundo un lugar bueno, cuando faltan, me remueven los sentidos, las emociones se agolpan y entre lágrimas secas busca una el punto de referencia para volver a sonreír.

Es entonces cuando una melodía endulza la despedida.

Regreso al momento tan lejano como una vida cuando con una sonrisa cantaba: He Sabido que te amaba…

Hoy las hojas secas en remolino y las fechas tristes de diciembre se levantan en un giro apresurado para esfumarse dispersas a lo lejos.

Andrea Guadalupe.

Desde mi rincón existencial, donde, ups, al escribir, descubro que no debo narrar mi vida como la vivo, sino que debo vivirla como la quiero relatar.

   

 
 

miércoles, noviembre 30

Y cuando vuelvo a casa…


  

Tijuana BC Nov. 2011.   Y cuando vuelvo a casa…

Soy Andrea Guadalupe, mujer trashumante recreadora de la palabra, ser humano que lleva como medio de comunicación su pensamiento escrito.

Alguien que viene a decir una y otra vez que mil vínculos se extienden entre los mundos de excluid@s y excluyentes.

Mujer trans, a quien el tiempo invertido en desmitificar a la comunidad de la diversidad sexual ha convertido en leyenda, aunque, también, ese mismo tiempo ha tendido una capa de indiferencia que va haciendo borroso mi recuerdo.

Y cuando vuelvo a casa, representa no sólo el regreso de la amiga desde tierras lejanas con mil historias que contar, mil conversaciones que reavivar, sino que implica también, volver al contacto con la palabra escrita para convertirla en comunicación llena de vida.  

Y, aunque soy mujer trashumante de aquí, de allá,  de más allá, de todas partes, y algún día, la muerte física apagara mis ojos y aliento para fundirme en la magia eterna de mi inquietud, tortura sin aduanas, opresión en letras paridas entre soledades y nostalgias.

y aún, cuando cuento con mi rincón existencial como centro de gravedad, como oasis, como una dimensión espiritual, como refugio para mis sueños de escritora y regar mis palabras hacia todos los puntos cardinales.

Soy de aquellas que intentan trasmitir imágenes a través de la palabra escrita, y se me desmorona la vista frente a las mañanas nubladas.

Ya han transcurrido años desde que la niñez me fue soltando la mano y mi adolescencia que se ha ido, dejo de sentir que las prisas agitaban mis piernas.

Este día, al salir de casa, he olvidado mi cartera y sólo tome algunas monedas con mi bolso.

Salí sin pensar que no se puede llegar muy lejos únicamente con monedas.

En la calle, da la impresión de que el trafico vacila al avanzar, que la gente camina disfrazada.

Mis apagados ojos, son incapaces de ver la amenaza que se cocina en las letrinas que son los corazones de l@s malvad@s.

De mis dedos, resbalan gotas de intranquilidad, me he encontrado con la mirada de unos niños que miserables, se trepan uno sobre otro en triste malabarismo.

Niños mendingando entre los autos, peleando espacios con ancianas que han dejado de cuidar sus plantas para deambular con la mano extendida, humillada la sabiduría de sus años por un gesto de generosidad que no llega, entre adictos que se dicen ex adictos, con sus tatuajes al sol y la esperanza renovada de llenar su bote, la consigna del día.

La tarde recibe los últimos destellos rojizos de un día que se apaga como una vela agotada de si misma.

En mi interior, aspiro a lo grande, a lo azul y total del cielo.

A  veces, y sólo a veces, creo que todo esto es una mentira, que la vida es sobre la tierra, que este mundo está hecho de materia que volverá tarde o temprano a descomponerse y perecer.

Otras, como hoy, una guja dolorosa se clava en mi garganta.

Me niego a ser sólo una consecuencia llamada humanidad, ¿Esto es vivir?

Una cafetería es el mejor lugar para no pensar, y aunque un café seria reconfortante, recuerdo no traer el suficiente dinero.

Prefiero robarle algunas horas a ese tiempo llamado obligación y que no terminara en cuanto me conecte al internet, conteste los mensajes en el celular, y vaya a pagar los recibos de agua, cable y luz.

Camino sin rumbo, entre parejas peleando, perros sin dueño escarbando en la basura, al lado de mujeres con cejas tatuadas en arcos exclamativos, ejecutivos de trajes baratos cruzando las calles, y un hombre cubierto de globos, que es siempre la tragedia de las madres que no pueden controlar el llanto de sus hij@s.  

Me encanta observar a la gente, me duelen los cuerpos obesos, compadezco a las mujeres sentadas como astronautas con cascos y aluminio cubriéndoles la cabeza en los salones de belleza.

El corazón de la ciudad escapa de mi entendimiento, aunque soy caminante trashumante que persigue lo equilibrado de quienes me rodean.  

Camino por las calles de Tijuana, siempre me han llamando la atención las banquetas, más que los aparadores o anuncios publicitarios, no resisto dejar de mirar el contraste de mi calzado y el cemento renegrido, aunque los dueños de los negocios arrojen varias veces al día, agua olorosa pino.

Pienso en las veces que he recorrido las calles y la mugre de las banquetas, ha saltado feliz a recibirme, expuestas al paso de sandalias, tacones, tenis, muletas, sillas de ruedas, escupitajos, y miles de chicles.

Banquetas resignadas a décadas de insensibilidad y contaminación.

De regreso a casa, siento el cuerpo pesado, como si despertara de un sueño insuficiente, enciendo algunas luces y anuncio en el muro de facebook que he tomado la decisión de irme a buscar otros espacios, quizá manejar hasta el fin de un camino que conduzca al mar, mientras escucho a Nicola Di Bari, recitar…He sabido que te amaba... y no quiero tener mas ilusiones y ver como se burlan de una pobre sonadora....

No alcanzo a ver todos los ¨Me gusta¨, que mi estado provoca.

Y cuando vuelva a casa, posiblemente nunca los vea.

Andrea Guadalupe.

Desde mi rincón existencial, donde el  sol nace al poniente.

Tijuana BC. México. Tierra que abraza siempre al regreso, que cobija entre latidos sumergidos en una búsqueda natural.