domingo, febrero 13

Suspiro que cuenta que es una carta de amor

Febrero 2011.      Suspiro que  cuenta que es una carta de amor.

Se dice que, cualquiera que sea la historia, debe iniciar con las mismas palabras.

Es una condición separar los textos, los contenidos se reconocen cuando se comienzan.

Las cartas de un abogado deberían comenzar como, siendo las tantas del año en curso… , las de un contador como mi estimado señor…, sólo que un argumento que pretende aspirar a abarcar casi todas las voces y, casi al mismo tiempo, entenderse como que suena sin salir de ninguna boca, expresa que es dicho por una boca tímida, oculta en medio de la oscuridad que le rodea, suspiro que  cuenta que es una carta de amor,  y se acompaña con una música muy suave, con el olor de un café y la sensación de un mar en calma.

En este momento debe comenzar a recorrerle, darle la vuelta alrededor de la piel y sentirle como una ligera brisa en la mañana.

Despojos, restos, ruinas de esa nebulosa, son el resultante materializado de un código sesgado, desgarrado, amputado.

Pluralidad y perspectiva, las figuras, las formas, la apariencia, la complejidad, en verticales, horizontales y diagonales opera el entendimiento.

Allí está la razón, y a la vez, el tema, la escena, la pose, la liberación de las ataduras matemáticas de la composición.

La vacilación de mostrar o esconder lo que se tiene entre manos.

Quienes han conocido este sentimiento, saben que es un fluido espeso como una pintura saliendo de su envase, como un color balanceándose a sí mismo, hermoso en su lenta e impenetrable transformación.

Algunas personas, carentes de palabras, más temerosas, han contado que se levantan en medio de la noche con la sensación de haber caído en medio de sus sueños.

Yo sólo puedo decir que le he encontrado, que he caído y hallado entre sus labios la libertad.

Yo solo puedo decir que esta, es una carta, reflejo de una mujer tal vez enamorada, tal vez melancólica.

Porque es un secreto y los secretos operan en la sutileza.

Si usted viera cómo una munición alcanza a un ave, y le dijera que no está herida, puede que llorase ante su amabilidad, aunque con toda seguridad dudaría de su palabra.

Una gota más de la herida que mancilla mi audacia… Dios me creó,  no fui yo misma.

Yo no sé cómo ocurrió.

Él construyó el corazón en mí.

Golpe a golpe, creció más que yo y, como una pequeña madre con un hijo mayor, me cansé de cargar con él.

Me enteré de que existía algo llamado liberación, algo que hacía descansar a hombres y mujeres.

Se acordará que le pregunté por ella: usted me ha dado algo distinto.

Olvidé la libertad… No se lo dije durante mucho tiempo, aunque sabía que usted me había cambiado y estaba cansada…

Me siento más vieja esta noche, aunque el amor es el mismo, y también lo son la luna y la media luna.

Si la voluntad del Señor hubiera sido que respirase donde usted respiraba y encontrase el lugar por mí misma en plena noche; si nunca puedo olvidar que no estoy con usted ni que la tristeza y el fracaso están más cerca que yo; si deseo con una fuerza que no puedo reprimir que mío sea el lugar de la reina, el amor es mi única disculpa…

Estas cuestiones son sagradas, lo confieso y no desmiento. .

Sólo que por favor no se confunda, no se equivoque, no todo es composición, no todo es línea, ni color, ni bosquejo, ni claroscuro, ni luz, ni perspectiva, ni pena, ni circunscribir.

Hay algo más oculto, algo que sale de la competencia de la razón.

El Vesubio no habla; el Etna, tampoco… Uno de los dos pronunció una sílaba hace mil años, Pompeya la oyó y se ocultó para siempre.

Usted ha sentido el horizonte, ¿verdad?, ¿y el mar nunca se le acercó tanto como para hacerle bailar?

Solía pensar que cuando muriera podría verle, así que habría de morir tan rápido como pudiera, sólo que la humanidad también lo va a hacer, de manera que el cielo ya no será un lugar aislado.

Digamos que esperaré por usted.

He esperado mucho tiempo, puedo esperar todavía más, esperar hasta que mi cabello se cubra de nieves y usted utilice bastón, entonces podré mirar mi reloj y, si el día está en el lejano ocaso, podemos tentar a la suerte.

Sería consuelo eterno; solo el mirar su rostro mientras usted mira el mío, entonces podría jugar en mis playas hasta el anochecer, hasta cuando usted me lleve donde el sol que se pone no pueda hallarnos, y la verdad venga.

No pensaba decirlo, no soy una delicada flor, aunque con sus palabras me sentí florecer, no soy ave, aunque al conocerle, volé y sentí que tocaba el cielo.

Los  morbosos cómplices de la circunstancia, ahora se preguntan la relación de la carta.

Quieren conocer el secreto.

Ahora guardare silencio, que Dionisio puede escuchar.

Dormiré, cerrare los ojos, descansare, es de noche, el tiempo ya pasó.

Andrea Guadalupe. 

                                            



lunes, febrero 7

Carpaccio a la Lencería”


Febrero 2011.                       "Carpaccio a la Lencería"

 

Es febrero, y esta cercano el día de San Valentín o Calentin, según sea el romanticismo o pasión, excusa perfecta para vestir como fetiches, celebrar uno que otro ritual sexual y apreciar recetas como la que traigo hoy.

Debo confesar que realmente, antes de publicarla, experimente de mil maneras los ingredientes hasta lograr la perfección que les comparto.   

Mis investigaciones me tomaron varias noches, aunque, como soy una profesional, evalué cada resultado sólo con fines científicos.

"Carpaccio a la Lencería"

Lo primero es estar desnudas detrás del mandil

Ingredientes:

2 medias de seda, de nylon también pueden servir, rellenas de carnes blancas o saturadas de morena.

Jugo de medio beso, al inicio, después puede dejar de contarlos y de pedirlos sólo en la boca.

3 inciensos de Sándalo, el de Canela ayuda, aunque regala una atmósfera propia de Navidad o de estar siendo espiados por la abuelita.

2 botellas de Vino Blanco de preferencia; sino algo barato y bueno de alguna Vinícola honesta, nada de "Concha y Toros", pues vienen de los viñedos regados con sangre, producto del dictador Pinochet.

Saliva y piquetes al gusto al mismo tiempo o por turno, no importa.  

½ Libro de poemas, tendrán suerte si los encuentran por mitades, que se da el caso, sólo que es preferible conseguirlos enteros, pueden ser de Neruda o Bécquer; en la desesperación de no encontrar algo tierno, jamás recurran a manuales académicos de Marx, Engels o Marcuse, esto sólo sería apropiado si el sujeto a cocinar es Economista o estudia Sociología o la juega de intelectual orgánico.

Si van a usar aceite, Master & Johnson, pioneros en el estudio científico de la naturaleza sexual humana, acompáñenlo con una cartera rellena no vaya ser que se les antoje algo extra.

Modo de preparar:

En primerísimo lugar, se busca la manera de introducir el vino, esto ayuda a aflojar la carne, luego se dirigen las caricias a la transparencia de la seda o nylon, en su defecto y permite limpiamente que escurra el jugo del amor; luego nos acomodamos en la cama en forma de flor, se agregan más besos, cantidades al gusto de saliva, movimiento circulares y lentos, todo condimentado con la luz de las miradas, cuando la posición lo permita, y se recomienda tener los ojos cerrados en el momento del orgasmo, lo único pelado son los cuerpos, los versos se dan en la boca.

Preparación rápida:

Picar el centro de la carne, licuar todos los ingredientes hasta que se mezclen bien.

Se acompaña con la "galleta" saladita.

Si echa mayonesa, se pone en la escurridera y no se guarda para la próxima ocasión.

Para cocinar en frío:

Si va a cocinar en ésta modalidad, no se recomiendas temperaturas bajo cero… sino sobre una.

Desde BC, mi rincón existencial donde ahora me dedico a realizar torpes aproximaciones de seducción y prenderle fuego a la ciudad.

Andrea Guadalupe.


                                                   

 
 


domingo, febrero 6

Sentimientos que me ahogan.


Febrero 2011.     Sentimientos que me ahogan.

Nada resulta para mí más desolador que el sonido del viento colándose por las rendijas de puertas y ventanas.

Triste y lastimoso el ruido de los árboles doblándose bajo los efectos del aire, cuando a esto se le agrega la lluvia y frío, el resultado es parecido a esos llantos íntimos, desgarradores y  solitarios.

Esta semana he sido tocada con los brazos poderosos de la crudeza del tiempo.

Estrujada y herida me quedan muchos sentimientos que me ahogan y  en pocos días se acumulan en la memoria inmediata.

Los ojos se me han llenado de desesperación e impotencia, el corazón y la mente no encuentran lugar para registrar con acierto la suma de emociones que me causa  lo que está ocurriendo.

Hemos sido sacudidos en la intimidad de nuestros hogares con tormentas advertidas sólo que mal recibidas.

Las ciudades en el estado se convierten en depósitos de lodo, piedras, basura, y el agua, necesaria para el campo, se vuelve pesadilla y azote ante la falta de infraestructura adecuada para dar salida a los escurrimientos propios de la topografía bajacaliforniana.

En algunos lugares los problemas causados por este clima se explica porque hay deslaves y al estar la ciudad asentada en las faldas de cerros las consecuencias son casi naturales, aunque en otros la explicación es que se encuentran en valles y zonas planas que no cuentan con los declives naturales para la salida a las altas  precipitaciones pluviales, en fin.

Las autoridades en el gobierno, sí, esos que protestan "cumplir y hacer cumplir la Constitución y las leyes que de ella emanen…." hoy están ya ocupados en precampañas que dan por llamarlas internas aunque que de eso no tienen nada ya que se publicitan y promueven entre toda la población.

Los del tricolor se destapan entre sí en lo que pareciera ser un intento de "descobijar" aspiraciones y adelantarse a las intenciones, no sé cuáles sean, de ubicar a otro en la carrera, otra vez, "interna" de su partido rumbo al 2012.

Los perredistas no logran ponerse de acuerdo sobre las decisiones que pudieran tomarse para este año en las elecciones de los distintos estados.

En la carrera por ganar posiciones se han ido alejando de lo que era una importante divisa, la cercanía con la gente, así es que las discusiones para participar dignamente en las elecciones  se dan entre pocos, entre los mismos, o entram…padas.

La lluvia helada sigue cayendo insistentemente, la ciudad en algunas zonas  ha quedado sin energía eléctrica.

Mientras escribo, estoy complaciendo los sentidos con la presencia de sonidos ordenados en tiempo y armonía.

Estoy frente a una ejecución que encamina el alma y el oído a que se entristezcan.

Música que expresa una variedad de emociones y sentimientos que despiertan la angustia en el corazón.  

¿De que oscuro manantial brota una pena así?

De alguna manera podría yo decir que esta melodía recoge todo el dolor del mundo, como un infinito mar de lágrimas.

Quizá por el momento las notas musicales despiertan en la interioridad el sufrimiento.

De vez en cuando, el dolor encuentra la forma de decirme que esta aquí.

Ahora me lo esta diciendo, escucho ¨Dios nunca muere¨, con las ultimas luces de la tarde, mientras avanzan las sombras de la noche y la angustia entra en mi corazón, como la neblina en una casa cuyo dueño olvido cerrar la puerta, se oye el silbido quejumbroso del viento en mi ventana.

En la carretera, no muy lejos, el ulular de patrullas y ambulancias anuncian desgracias de diferente magnitud: accidentes carreteros, árboles derribados, casas inundadas.

El tiempo, dicen, cambiará para la próxima semana.

¿Y lo demás?  ¿La economía nacional? ¿La escasez de medicamentos o material de curación en el Seguro Social? ¿Los funcionarios que descuidan su trabajo para buscar un puesto mayor para seguir haciendo lo mismo? ¿Los diputados y senadores que aprueban o desechan leyes por consignas ajenas al interés ciudadano? ¿Y las incongruencias ideológicas de la izquierda?

Dicen que hay cosas que para que cambien tienen que ponerse muy mal, ¿más?

Es pregunta.

 

Desde BC, rincón existencial que amo, que hoy me mira con ojos de cartón, con un perfume de cortinas viejas y sucio maquillaje, rotos tiempos que afloran desde el surco grabado en la memoria de nuevos calendarios, y lluvia helada  entre los sentimientos que me ahogan.

Andrea Guadalupe. 

                                             


Sólo soy una loca soñadora.


Febrero 2011.         Sólo soy una loca soñadora.

 

Por mucho que tú mires al Atlántico y yo al Pacífico, los océanos nos unen.

La sociedad humana es una organización, un acuerdo de subsistencia con reglas y jerarquías, en el cual la solidaridad y la tolerancia son los fundamentos que garantizan la existencia mutua.

La Política intenta evitar la coexistencia agresiva entre quienes somos "diferentes", extinguir el conflicto de particularidades encontradas y superar la divergencia de las inclinaciones a través del argumento  y el sustento de la razón, determinando así sus normas, sus reglas y sus leyes.

Si el hombre se guía más por el ciego deseo que por la razón, como decía el filósofo B Spinoza, entonces reconoceremos en esto que los seres humanos  somos enemigos por naturaleza.

No se fijen que yo tengo el cabello largo, entre cano y que mi identidad genérica sea femenina,  no se fijen en la tristeza de mi mirada, sucede que  sólo soy una loca soñadora.

Todos los seres buscamos el calor común para ayudarnos a sobrevivir y, desde ahí,  desde ese lugar seguro y a veces confortable, descansar las alas y reposar la mirada mientras soñamos las rutas plácidas o inconvenientes y la imprecisión nos es  gratuita de nuestra idea de "porvenir".

 Los seres humanos, como los coloridos ramos de aves desprendidos del tronco del cielo, volamos con un propósito de subsistencia y desarrollo, de paz armónica y resguardo tribal, grupal o familiar.

Si el ser humano sin el ser humano muere de hambre espiritual, la humanidad no tomaría ninguna ruta sin la esperanza de paz que trama el sueño de libertad de  existir como  ser.

La locura no incita sino a la hostilidad, la sociedad teme de quienes no actuamos como los demás, el rebaño humano siente el peligro que representamos toda oveja negra, quienes nos inconformamos o descarriamos de las normas establecidas.

En BC, a mediados del siglo XX, a quienes se les catalogaban como trastornados, se les mandaba al campo Alaska, a la casa de piedra en las alturas heladas de la Rumorosa, para una especie de destierro en sus respectivas poblaciones cuyo propósito oculto era deshacerse de sus presencias.

Era una limpia social que mostraba los prejuicios de la sociedad, una prueba contundente de que los ciudadanos ejemplares no querían ser confrontados con el otro, y qué mejor solución que abandonarles donde se les mantuviera lejos de la vergüenza ajena,

Y el campo Alaska, como todos los manicomios, era un campo de concentración para los enfermos mentales abandonados a su suerte.  

Quienes caían en esas instituciones, debían padecer abusos y torturas, donde se les trataba peor que a los peores criminales.

Y eso que eran ciudadanos mexicanos con los mismos derechos de todos.

Aunque la locura para una sociedad como la nuestra, puede considerarse el peor delito, el crimen mayor porque atenta contra la cordura establecida.

Por eso me alegra que en pleno siglo XXI, que locos y locas como yo andemos desde reinos imaginarios, caminando por las calles sin rumbo fijo.

Se olvidan que nuestra presencia es un recordatorio de que somos humanos por nuestras carencias y fallas, por nuestra doliente y diferente humanidad con sueños imposibles y quimeras felices.  

 

En una esquina vieja de la localidad donde laboro,  alguna vez hubo arenales y lagunas, donde también se reunían en arroyos las aguas dulces de la lluvia  con el mar que en quietud formaba estancias para aves y arbustos efímeros, veo a una mujer.

Ahí donde el sitio  robó el territorio al fondeadero para construir posadas temporales para  dar albergue a los habitantes nocturnos del puerto nuevo y conformar lentamente una región habitada en la penumbra entre humo y neblina, entre sudor y sal.

Las casas de madera pensadas en principio como habitaciones pasajeras para después dar lugar a un comercio aceptable más allá de las dos calles que conformaban su territorio, fueron el sitio de distracción para el pescador y el marino visitante y para cualquier otro asistente en  búsqueda de una plática ocasional, un trago en compañía sin nombres ni apellidos y de amores sin huella.

Tal vez una joven llegada del interior del país, expulsada por su familia tras haber pasado una noche con el novio prohibido, encontró trabajo en la cocina de una fonda del barrio, con eso tal vez, logró pagar el cuarto rentado de un hotelito de seis habitaciones.

Es posible que mirándola hacendosa y  atractiva la invitaron a trabajar de noche en la recepción del lugar donde también funcionaba una disimulada cantina.

La soledad la llevó a compartir sus horas y su cariño con algún viajante y tal vez con otro y otro.

Las noches se conllevaron con ron y whiskey cambiándose pronto en complementos constantes en las trasnochadas de trabajo, en los momentos vacíos y en las horas con compañía.

Una vez quizá llevada por algún momento de enojo y pasión se perdió en alguna calle oscura donde fue atropellada por un vehículo de carga.

Fue por eso, después de un largo periodo de padecimientos que perdió su pierna derecha a la altura de la rodilla.

En esos días de dolor y tristeza con la ayuda de un amigo mesero, sobrellevó su pena con bebidas y quizá con algo más.

Limitada, sin familia y bebedora estuvo trabajando en la cocina del mismo lugar en el que empezó cuando llegó, hasta el día en que su estado le impidió ser útil para cualquier empleo.

Ahora, en una esquina que alguna vez lució letreros de neón rojos, reposa una mujer vieja, adicta, inválida.

Habla sola y derrama molesta el contenido de una soda que alguien le regala.

Sucia, lastimada, frente a una puerta que se sostiene sola sin paredes, y lleva a un conjunto de pisos de cemento donde alguna vez la mujer bailó, vive sin nombre ella que por las tardes acepta un café y un pan dulce.

No sé su nombre, nadie lo recuerda.

Dicen que ella vivía en esa esquina, en un cuarto del fondo.

Me veo en el espejo;  y solo encuentro tristeza acumulada

Tengo también las piernas más delgadas y la ilusión ausente…

Ver el final del día es siempre triste, domino la angustia, recupero  en parte el sentido de ser

Y antes de imaginarlo, mucho antes, me quedo con un sabor a óxido en el alma corroída hoy  por el plan secreto: el de la tregua, el perdón o del encuentro.

Ya en el descanso, siempre inmerecido, no he aprovechado el día, renuevo la esperanza de mañana.

Abriré las ventanas, veré las flores, aunque primero extenderé los brazos, seré así  sólo mía desde el crepúsculo matutino.

Un nuevo día es para mí, el inicio de la vida que marca irremediablemente un principio personal.

Esto viene a carecer de importancia, es solamente una referencia al sitio en el que me coloco  al hacer el recuento de mi vida.

Los ciclos de la tierra también parecieran guardar este comportamiento.

Al amanecer, voy y vengo con la memoria renovada y en ello busco la referencia vital que ubique eventos significativos que confirmen mi lugar en el mundo, en mi historia.

Lo pasado solamente adquiere sentido cuando lo recuerdo y en ese acto instalo en el presente valores e impulsos para rescatar el sentido del camino por recorrer.

La memoria es el instrumento más eficiente para validar mis palabras y al revés, mis palabras dan validez a los recuerdos.

Ya sea que lo diga o solamente lo recuerde, las personas que han pasado por mi existencia y a quienes me atan sentimientos de afecto, viven cada vez que la nostalgia los hace presente, sea porque generen sentimientos positivos o porque la melancolía me remita a momentos ingratos, los pensamientos con que les reconstruyo, les revive de nuevo.

La memoria se activa y reconstruye hechos y condiciones destacados en que los hechos tuvieron origen.

Hechos que invitan a  recordar de manera inevitable una revisión y una reflexión hacia atrás y hacia delante en la historia, y  un cuestionamiento serio, urgente y hasta doloroso acerca de mi pequeña historia personal insertada en este contexto.

La inclinación hacia la escritura me lleva a recordar entre paisajes, colores y melodías una realidad que se repite o que es necesario volver a decir y también me obliga a llorar y anhelar los bríos juveniles y la ensoñación suficiente para inventar nuevos espacios de libertad, seguridad, justicia y bienestar.

Ya lo dije al principio, sólo soy una loca soñadora.

Desde BC, mi rincón existencial, donde vivir es fascinante, es una especie de ruleta rusa, una carrera llena de adrenalina, es como tener la vaga sensación de que hoy puede ser mi ultimo día. Andrea Guadalupe. 

                                             



domingo, enero 30

Un abrazo Tatíc, donde quiera que te encuentres.


Enero 2011.   Un abrazo Tatíc, donde quiera que te encuentres.

 

 

Este lunes 24 de enero, falleció Monseñor Samuel García Ruiz, Obispo emérito de San Cristóbal de las Casas, Chiapas.

Nació en Irapuato el 11 de noviembre de 1924, fue ordenado presbítero el 02 de abril de 1949, nombrado Obispo por SS Juan XXIII, el 14 de noviembre de 1959.

Al llegar a Chiapas, lo vio cubierto de injusticias y abusos contra el pueblo indígena y los pobres.

Le toco ver espaldas marcadas por el látigo de los finqueros y se convirtió en infatigable defensor de quienes consideraba los más pobres entre los pobres.

Comulgo con los preceptos de la Teología de la Liberación en la década de los 70, y se convirtió en el principal representante de esta corriente izquierdista en México.  

Lo mismo defendió a los indígenas, como a las viudas de Pasta de Conchos, se solidarizo con los ejidatarios de Atenco, se opuso al status quo, a los poderes facticos que han impedido el desarrollo y realización como personas de los pobres más pobres del país.

Les dio a conocer a los indígenas que tenían los mismos los mismos derechos que los caciques terratenientes que se apoderaban de sus tierras y los explotaban, lo que origino que fuera objeto de innumerables persecuciones  e insultos.

Se convirtió en el Obispo incomodo para la clase conservadora, para el poder civil y para el eclesiástico.

Todos ellos nunca han entendido que los únicos promotores de las rebeliones sociales son la pobreza, la miseria a la que están sometidas la inmensa mayoría de las comunidades del país.

Desde la comodidad de sus mansiones, nunca entendieron lo que significa la desesperanza de sobrevivir en un contexto donde la pobreza cala hasta lo más profundo del ser humano que la padece.

Empresarios mineros, transnacionales, funcionarios, concesionarios de medios de comunicación, entre otros muchos segmentos sociales, nunca entenderán que el cariño por el Tatíc, estaba enraizado en lo más profundo de los corazones chiapanecos que olvidados y excluidos de todo tipo de atención social, habían encontrado en la palabra de Don Samuel un desahogo que lo unió de por vida con los más pobres de Chiapas.

Ese compromiso fue el que marco su vida y la de las comunidades de Chiapas.

Porque como Jesús el Cristo, la gente admira a sus sacerdotes y Obispos, por la pobreza y entrega de sus vidas.

Perteneció a la generación de Méndez Arceo, en Cuernavaca, de Arturo Lona en Tehuantepec, de José Lagunés en la Sierra Tarahumara, entre otros Obispos y sacerdotes que conformaron la Iglesia de los pobres, no contraria a la fe, o el dogma, sólo que dándole un sentido cristiano, en la lógica de Jesús el Cristo al lado de los pobres.  

Creía profundamente en los valores del cristianismo, no tenía dudas, la salvación de su alma estaba unida a la justicia, a la defensa de los pobres, a quienes dio su voz para denunciar las injusticias que padecían.

Fue un Obispo de puertas abiertas, nunca un Obispo sentado, un pastor peregrino.

Desde su diócesis en San Cristóbal de las Casas, no simpatizo con los métodos del Ejercito Zapatista de Liberación Nacional,  aunque si con sus principales planteamientos a favor de los indígenas, salud, alimentación, tierra y justicia.

El, y su gente, entre ellos algunos sacerdotes, promovieron el entendimiento entre el gobierno y los armados, el respeto a los derechos humanos en toda su extensión, en especial de los indígenas.

Los indígenas, los pobres de Chiapas lloran su partida.

México, la Iglesia, necesitan de otro Obispo incomodo para el poder, para las clases conservadoras, religiosas y sociales, que lo veían como peligroso, como subversivo, aunque fue un ejemplo a imitar.

Si en verdad, hay sinceridad en las palabras de quienes hoy desde sus pulpitos, puestos y cargos, dicen reconocer su actitud y trayectoria, conviertan en ley y política de estado a los acuerdos de San Andrés Larrainzar.

Porque hay otra parte de México que no elogia al Obispo fallecido en público, sino que sufre en privado su ausencia, añora su presencia, sus consejos, y compartía sueños y anhelos.

Desde BC, mi rincón existencial, un abrazo Tatíc, donde quiera que te encuentres.

Andrea Guadalupe. 

                                              

ueños que solo la madrugada ha visto…


Enero 2011.   Sueños que solo la madrugada ha visto…

 

 

Hoy le permití al sol levantarse antes que yo,  y decidi vagar el ocio entregada a la lectura.

Saber leer, sobre todo, es para mi, además de un placer, una puerta al saber.

Por eso digo: para aprender, leer; para discutir, saber.

Inexplicable, aunque  cierto: la historia de la lectura en el país es la crónica de un arte que, a pesar de los pesares, se niega rotundamente a morir...

Que los lectores sean pocos, que lean mal, que confundan propaganda con literatura importa menos que el arte de leer continúe, la más de las veces, a ayuda a ser un poco más felices y un poco menos idiotas.

La vida, al fin y al cabo, obliga a la mayoría a usar las manos y enseña a usarlas, sólo que el uso de los libros únicamente la escuela puede darlo.

Ideas… que nos enriquezcan, para que no seamos sólo mano de obra barata?

¡Diablos, que alguien  escuche,!

Bueno, dejo de clamar en el desierto.

La lectura cabe en la educación, siempre y cuando, como quería Platón, demuestre que no sólo proporciona placer sino también sabiduría.

El silencio es un clásico del tiempo; el silencio fértil, el que inaugura la palabra para su lectura.
Leo al hombre de letras, al intelectual comprometido, a quien no niega su memoria emocional y, claro está: al humanista  diástole y sístole de luz y más luz.
¿Qué ha sido de la realidad forjada por el progreso de los sueños?

No soy Sócrates, pariendo sabiduría.

No soy Aristóteles, enseñando al joven Alejandro a conquistarse a sí mismo.

No soy Hipatia, resguardando en el pecho las matemáticas y la astronomía.

No soy Voltaire, desechando la servidumbre teológica para purificar el pensamiento.

No soy Rousseau, señalando en la familia el origen de la desigualdad.

No soy Descartes, existiendo por método.

No soy Makarenko, desentrañando las claves para dejar de ser una sociedad esclavista

No soy Alain, geómetra moral de los hombres y las estrellas.

No soy Krishnamurti, renunciando a la mística para construir la libertad en las escuelas.

No soy Jean Piaget, paseando de la mano de la psicologia.

No soy Bertrand Russell, defendiendo el espíritu del niño en los tribunales.

No soy Paulo Freire, abanderando la pedagogía con la esperanza.

No soy Iván Illich, poniendo a temblar al Sistema a fuerza de convicciones.

No soy madame Freinet, con la mirada inteligente y ofreciendo la palabra a los alumnos.

No soy Edgar Morin, ordenando la mente en el aprendizaje.    

No soy Daniel Pennac, leyendo la realidad como una novela.

No soy una funcionaria publica haciendo que las mentiras suenen como verdades.

No soy un ser humano disfrazada de intelectual.

Soy sólo una ciudadana, como tú o como aquella, sorteando la supervivencia más como la vida me dio a entender y los asaltos de la existencia, observando con tristeza la agonía en los ojos de la cultura.

Sólo soy alguien que piensa que leer es la magia de entender lo que antes, desde la escasa conformidad de la visión, sólo tenía la capacidad de contemplar.

¿Cómo se llama eso?

¿Es la mar o el mar?

¿Acaricia con impaciente ardor la llama anaranjada?

¿Hacia dónde avanzan los pasos largos de los días lentos?

Entiendo, por ejemplo, que el mundo está escrito con la caligrafía de la realidad y que bien puedo leer ésta con el lujurioso delito de la imaginación.

En el vasto libro de la vida, la educación, figura, enseña, rotula.

Y todas las impresiones naturales o letras que forman los paisajes y las palabras son ilustraciones que guardan tesoros para la comprensión.

Cuando un día de sus cien años de soledad, una peste «que causaba amnesia atacó a los habitantes de Macondo, éstos se dieron cuenta de que el conocimiento del mundo empezaba a escapárseles, y podían olvidar qué era una vaca, qué era un árbol, qué era una casa.

El antídoto, descubrieron, radicaba en las palabras. 

A fin de recordar que significaba para ellos su mundo, escribieron letreros y los colgaron de las bestias y los objetos: "Esto es un árbol", "Esto es una casa", "Esta es la vaca, hay que ordeñarla todas las mañanas para que produzca leche".»

Y  cada vez que lo traigo a la memoria me recuerdo lo siguiente:  Si soy una lectora insaciable, ¿cómo hacerle para conseguir mi necesaria ración de lecturas?

No cualquier texto, sino lo que deseo leer...

Bueno, creo según mis principios, es una manera fiel  de devolverle a la existencia su enseñanza.

El naufragar me es dulce en este mar de palabras…me despojó de los zapatos y corro sobre la arena caliente hacia la espuma que teje en la orilla el gran  oceano azul.

Me paró, jadeante, con los ojos como plato, frente a la inmensidad viva, por más que lo intento, no puedo contener las ganas de hundirme en la frescura que anuncia el movimiento de las palabras escritas.

Y, así como la punta del dedo disolviendo la arena, luego el pie entero, más adelante la cintura, me dejó llevar…

Cuando me rescatan las obligaciones, salgo estilando entre las algas, platicando  emocionada de las sirenas que acarician el cuerpo, en plenitud de ánimos, entre sonrisas, burbujas y palabras que no entendía.

Jamás olvido esas horas de gracia, en aquella playa,  mi lugar de lectura, reflexión y descanso. 

Y me pregunto, volteando los ojos hacia el techo, recordando la luz de las olas sobre mi cabeza, si todavía quedaría alguna lágrima de aquellas aguas.

Transito las tardes parada frente a la inmensidad del azul mar, el repetitivo vaivén de los brillos no parece tener fin y del cansancio, aún nada.

El día se despide en la lejanía, la tarea por hoy se suspende, la tarde me cobija, envuelve con tibieza el sueño en íntima armonía con el recuento de cada hora vivida.

Las horas en penumbra son más lentas, las ideas apresuradas llueven sobre el recuerdo de lo que puede ser.

Allá sobre el tapiz desnudo las líneas toman formas y surge poco a poco el pensamiento exacto convertido en figuras de luces y sombras.

En repeticiones cambiantes la vida se transforma y queda sometida al ideal nacido en los momentos de lucidez .

Acá junto a mi ma, las palabras se guardan en la página nueva para ser convocadas de nuevo en la mañana.

Las ideas no logran el descanso, la luna deja ver su cara entera sobre el último versículo.

En el afán de ser más precisa, el concepto se cambia, se le busca acomodo para después regresar al mismo sitio.

El  nuevo día no parece llegar.

Desde el alero se deslizan como gotas de lluvia imágenes y nombres.

En la misma vigilia, en su fracción de tiempo, una mujer en su ración de historia inventa mundos.

Hablo, hablo y hablo de sueños que solo la madrugada ha visto…

Desde BC, bajo el mismo insomnio en mi rincon existencial, Andrea Guadalupe.

 

 

                                              



domingo, enero 23

Sábanas blancas al viento y sol



      

Enero 2011.   Sábanas blancas al viento y sol

 

Enero nos ha sorprendido con días soleados y cálidos.

Después de las lluvias de diciembre y de los primeros días del año con frío y nublados gozamos de un clima benévolo.

Lo curioso es que la vida diaria, en el país, el estado y hasta nuestro barrio se presenta con sorpresas no gratas y se decide mejor por tener una actitud cautelosa ante cualquier  buena noticia.

Así sea el estado del tiempo.

De ahí que estemos con la precaución como compañera del día, vestimos con ropas ligeros aunque cargamos con el abrigo.

A atardecer nos ahogamos entre el suéter y las medias de lana, y el mueble, que por las mañanas es una heladera se convierte en una sauna en donde hacemos lo posible por sacarnos la ropa pesada en cada alto.

Hace no mucho comentaba de lo poco confiable que teníamos como noticia pública eran los pronósticos del tiempo, ahora cuando crece la desconfianza ante tanto cabecilla, jefe, jefe de jefes, cerebros, sicario de sicarios, el más buscado, quisiera al menos no dudar de que el calorcito de la mañana es real y que con suerte al día siguiente lo tendremos otra vez.

Pensaría entonces en extender las sábanas blancas al viento y sol como velas de esperanza en un día de suave viento rodeadas de azules.

Extendería los brazos para sentir el chasquear discreto de mis huesos saboreando el sol.

Si dejo la sospecha de estos días y detengo la idea de que puede ser una artimaña  para distraernos con la llegada de Baby Doc a Haití o de las promesas del presidente chino con relación al respeto de los Derechos Humanos, y si acepto que el J.J. es solamente narcomenudista, como el de las tiendas de colonias o los que recorren  antros a medianoche y que con eso tiene para pagar sus autos de lujo y apartamentos secretos y enormes casas públicas, podría pensar hasta en un día de campo junto a un vivero en el Valle de Guadalupe o una caminata por las playas.  

Cuesta confiar hasta en la luz del sol porque en cualquier momento se nos pierde y se acumulan las nubes negras con agua innecesaria en mi casa rodante, aunque útil en alguna parte.

Debo pensar entonces que los días tibios son un estado de ánimo y que ahí, en cualquier parte donde lo quiera, puedo encenderlo con sólo imaginar los juegos de los niños en sus conversaciones con amigos imaginarios, o las risas de los ancianos recordando historias lejanas o también esa sensación de llegar al trabajo con gusto de iniciar una nueva jornada y saberse parte de un grupo privilegiado que conserva su empleo, puedo encender a voluntad la luz, el calor y el cariño que se requiere para detenerse un momento y confiar, un instante, confiar.

Desde BC, entorno, contorno y contexto de mi rincón existencial. Andrea Guadalupe.

                     

 
 


Gracias por sus envíos.


  

Enero 2011.    Gracias por sus envíos.

 

 

Hay palabras, tan sencillas como un pan con mantequilla, que te regalan la agradable luz del día.

Palabras que nacen de la misma raíz y que más adelante, cuando ya son un fruto en el paladar y nos ofrecen el sabor del Universo, sé bien del origen que compartimos todos los seres.

El mundo se vuelve interesante, tierno y el sol resplandece con tranquilidad, como en el tiempo de infancia, dejando correr sus brillos de magia densa en la fresca agua de la vida.

 

Es emocionante para mi, el descubrir en mi espacio, rincón existencial de mis pensamientos concretados en palabras escritas, los comentarios, saludos y criticas.   

 

Cuando estoy con el teclado entre manos y con la vista en el monitor, me dejo llevar y palpita la supervivencia de sentimiento como una galaxia de calor, me fusiono a los vocablos  y suelto a los emociones como caballos libres… para que galopen su libertad en lo que queda del crepúsculo y, ya cansados, laman estrellas de azúcar a la luz de la noche.

 

Y me digo, sosteniendo la mirada, la realidad del recuerdo es tan sólo la belleza de la narrativa.

Gracias por sus envíos, reflejos de un alma que embellece  a quien los envía.

Desde BC, mi rincón existencial, con gratitud. Andrea Guadalupe.

                                           

sábado, enero 22

Y tu vecino…

Enero 20111.   Y tu vecino…

 

 

Es invierno, la arena de la playa me recuerda una diamantina de vidrio pulverizado, un abismo de estrellas sin órbita.

Lastima los ojos con sus arpones de luz y cuesta trabajo orientarse ante la refriega contaminada.

La extensión de la costa resplandece como un fosilizado fémur con el atributo único de ofrendarle chispas a la irrealidad.

Lentejuelas platinadas que se desprenden de sus planicies y hace que yo alucine y busque refugio en el blanco infernal de la densa oscuridad de mi conciencia arruinada.

¿Qué es esto? jamás imaginé que encontraría sumergido entre mis papeles pendientes este correo, lo tenía guardado.

Una amistad me lo envío por correo y, después de crearme el acertado gusto por la reflexión, lo guardé.

Luego, cuando lo quise releer, pasado algún tiempo, no di con él.

Cuando suele suceder eso, digo que lo guardé… que lo guardé bien.    

Hoy apareció.

Aquí lo tengo de nuevo; su lectura vuelve a generarme ese disturbio que ofrece la reflexión afiliada y que termina por imponerme que el conocimiento humano tiene la obligación, como cualquier especie, de multiplicarse y cumpla así con la genuina esperanza de la reproducción, para que ésta nos ofrezca la ilusión divina de la perpetuación…

¿Será por eso que tenemos tantos dioses como intérpretes tiene la Biblia?

Creo que por ahí va la cosa…

El texto dice lo siguiente:

Tu Cristo es judío.

Tu escritura latina.

Tus cifras son árabes.

Tu democracia griega.

Tu estéreo japonés.

Tu pizza italiana.

Tu café es colombiano,

Tus estrellas de futbol son brasileñas.

Tu reloj es suizo.

Tu ropa de Tailandia

Tus botas son tejanas.

Tus papas francesas.

Tu whisky escocés.

Y tu vecino... ¿Un despreciable extranjero?

Desde  BC, Tierra que rifa, se la rifa, manda, comanda, vaga y divaga, puja y se multiplica, tierra que promete y que a veces no cumple, rincón existencial que cobija, crea remolinos , atrapa corazones y secuestra visitantes que ebrios del agua de la presa, se van y siempre regresan en dinámica boomerang. Andrea Guadalupe.